El nacimiento de Jesús es representado cada año por las imágenes de María y José junto a un establo rodeado por animales, a la cabecera del niño Jesús recién nacido un ángel enviado por Dios y a la entrada tres hombres, mejor conocidos como los tres Reyes Magos, cuyo propósito era visitar al niño y entregarle unos preciosos regalos, los cuales consisten en: mirra, oro e incienso.

Los evangelios de Mateo y Lucas son los únicos donde se narra el nacimiento de Cristo y ambos relatan que Jesús fue visitado después de nacer por unos humildes pastores que estaban cerca de allí. Pero en ningún momento de la historia menciona que tres reyes fuesen a visitarlo mientras estaba en el pesebre.

Lo único que se indica en la Biblia es que varios magos o astrólogos lo visitaron cuando era niño de aproximadamente de tres años en casa de sus padres María y José, lo cual puso en riesgo su vida.

El relato de Mateo

En la Biblia, el relato de San Mateo capítulo dos es el que mejor explica la situación en la que se encontraban los supuestos Reyes Magos que visitaron a Jesús.

Este relato habla de “unos magos”, pero jamás menciona que fueran reyes, ni especifica el número exacto de ellos. Además declara que hicieron un viaje desde oriente con dirección a Jerusalén y no hacia Belén, lo cual les habría hecho perder el tiempo de recorrido, ya que el niño no estaba en Jerusalén. A su llegada a Belén, Jesús ya no podría ser un niño recién nacido, sino de más edad y se encontraba viviendo en una casa, no en un establo.

Astrólogos o brujos

Varias versiones de la Biblia mencionan que eran unos “magos” o “astrólogos”, cabe mencionar que el Diccionario exegético del Nuevo Testamento dice que el término griego original es derivado de una tribu antigua, los cuales representaban funciones sacerdotales en la región persa, cuyas funciones eran el estudio de la astrología o astronomía.

La misma palabra astrólogos, es designada a un brujo o hechicero que pretendía tener poderes mágicos o eran practicantes de la brujería y fueron designados por Herodes, quien es el único designado con el título de rey en el evangelio y, cuyo propósito fue tratar de matar nuevamente al niño Jesús.

El relato de San Mateo dice claramente que Dios mandó una advertencia a los astrólogos en un sueño: el no regresar al palacio del rey Herodes y así tomar otro camino, para de esta forma salvar la vida del niño Jesús.