"Everybody loves somebody sometime", es la canción con la que Frank Sinatra ha abierto miles de corazones para amar y entregar alguna vez su amor a algún ser amado.

La manifestación del amor

L'amour, l 'amore, O amor, dragostea, el amor..., estas son lenguas romances, en las cuales la manifestación del amor es lo que las caracteriza y siempre esta con ellas. Sin embargo, en los seres humanos, el amor no es al ciento por ciento seguro, pero nadie duda de su existencia.

Muchos científicos y estudiosos catalogan al amor en diferentes formas según su estabilidad entre los individuos:

  • Por el orgasmo: en el que la búsqueda de gratificación sexual, es lo principal.
  • Sin contacto sexual: cuando un hombre y una mujer con sólo verse una vez, se sienten atraídos.
  • Flechazo: la atracción puede ser más sutil, pero igualmente efectiva en el sentido de provocar enamoramiento no relacionado con orgasmos.
Lo que sí es un hecho, es que para manifestar el amor este debe ser sincero, sin ataduras, entregado, aquel que existe entre una pareja, o una madre con sus hijos, o cuando un padre carga por primera vez a su hijo recién nacido, entre los abuelos y los nietos, en fin, el amor es el sentimiento puro que se entrega muchas veces sin recibir nada a cambio.

Las fases del amor

Hablando del amor de pareja, donde comienza la semilla de la familia, en el libro Los secretos del sexo se afirma que el amor procede en las siguientes fases:

  • Primero se da la atracción sexual: en la cual dos individuos del sexo opuesto se atraen sexualmente por la actuación y la presencia de las hormonas sexuales circulantes de ambos, la testosterona en el hombre y los estrógenos en la mujer.
  • Segundo el apasionamiento: siendo la principal la atracción irracional, en la cual se ha encontrado que intervienen regiones en las que actúan algunos neurotransmisores como las monoaminas: noradrenalina, la dopamina y la serotonina. Estas actúan en el cuerpo, para comenzar a estar enamorado.
  • Tercero es la formación de los lazos en la pareja: en esta interviene la hormona de la neurohipófisis, o sea la oxitocina. Todo el ambiente químico y los humores bañan las neuronas, para quedar modificadas al momento del enamoramiento. Además su influencia es tal, que también la forma de trabajar del resto de los órganos y la sangre, cambia; este cambio provoca que aparezcan y desaparezcan rubores, sudores fríos y calientes y sobre todo que el corazón sufra continuos sobresaltos.

Después de las fases... se puede caer en el amor adictivo

Según los autores de "Los secretos del sexo", existen una serie de mecanismos cerebrales llamados de recompensa y castigo que se condicionan ante la visión o la pérdida de la persona amada. Estos mecanismos son parecidos a los de las personas que toman alguna droga, con la cual se vuelven "adictos".

Cuando una mujer o un hombre se enamoran, la presencia del otro o del ser amado es muy importante, tanto que el enamorado sufre el síndrome de abstinencia cuando él otro falta, de la misma forma en que lo sufre un drogadicto cuando ya no tiene su estímulo.

Un cerebro normal necesita de los estímulos que le proporciona la persona amada para que sus centros de premio entren en actividad y lleguen a su zona de confort, así un cerebro drogadicto necesita también de el estímulo de las drogas que ponen en marcha de una forma muy parecida, los centros de premio en su cerebro.

Pero para que eso no suceda, cuando un hombre y una mujer se encuentran, se atraen y comienzan con el enamoramiento, deben estar centrados en que cada persona es individual y que el amor debe darse día a día. El amor adictivo se puede dar cuando hay inseguridad de perder a la otra persona y cuando sucede la persona no está preparada y acciona su sistema de defensa en el cerebro.

Finalmente el amor...

No se sabe a ciencia cierta su significado o su forma de actuar en las personas, simplemente sucede, se siente, se expresa, se manifiesta con las distintas acciones y con el corazón.

Lo que el ser humano no debe perder de vista es el disfrutar al máximo el amor cuando lo tiene y debe permitirse hacerlo con libertad y sin miedo a la equivocación. Eso es lo más parecido al amor.