Los convulsionados años 90 abrieron las puertas al nü metal, a lo efímero y a las texturas rugosas. En 1994, la generación inconforme se quedaba sin abanderado público de la ira, Kurt Cobain moría de un escopetazo en la cabeza, el grunge lloraba por su máximo exponente y el mundo se detenía por un minuto para llorar su muerte; pero, no se preocupaban por el genocidio perpetrado en Ruanda.

La década de los 90 con su banda sonora de música distorsionada que adoraba pintar ambientes pesamistas y catastróficos generaba un sinfin de emociones enfermizas, obsesivas y autodestructivas dentro de las frágiles personalidades de esa generación conocida como XY.

Un grupo de personas nacidas entre 1975 y 1990 quienes, de acuerdo con Enrique Davis Mazlum, maestro en políticas públicas por el ITAM, se han visto inmersos en una existencia acelerada y llena de cambios precipitados. Jóvenes que han crecido con una tecnología enfermiza y quienes ya no se ven sin el aislamiento de la burbuja que se produce con las lap-top, ipod y walkman, entre otros.

Banda sonora

La generación Y, los nacidos entre 1980 y 1990, se encerraban en una recámara oscura a escuchar bandas como KoRn, Deftones, Marilyn Manson, Limp Bizkit, para descargar una ira contenida y luchar contra un feroz futuro competitivo, así como los problemas sociales que incluían el desempleo, la inseguridad, la descriminación sexual, la eutanasia o la drogadicción.

El heavy metal había trastocado a la sociedad de los 70, las madres se preocupaban por los hijos que escuchaban esa música del infierno, lo satánico invadía los conciertos, los miembros de Kiss se endemoniaban y establecían sus parámetros de locura. La sociedad norteamericana con su doble moral se escandalizaba y montaba guardias afuera de los conciertos.

Años noventa

Los años 90 fueron el escándalo de la clonación de Dolly y del Marilyn Manson asexuado que provocaba masacres en preparatorias de los Estados Unidos. En México, la situación tenía toques surreales con personajes como el chupacabras y bandas sonando fuerte como Resorte o Brujería, quienes hacían gala de los potentes bajos y letras llenas de fuerza y rabia.

El grunge nos dejó las camisas de franela a cuadros y las bermudas rotas con botas dr. Martens. Por su parte, los nü metaleros nos heredaron el estilo skate. Pantalones amplios (tipo Dickies), tennis vans o adidas, playeras, gorritos, hoddies (sudaderas con gorro). La apariencia no importaba tanto, lo desaliñado continuaba siendo la imagen.

El nü metal fue uno de los gritos efímeros de inconformidad y enojo por parte de los adolescentes. Este género se gestó en el estado de California, generalmente los instrumentos tenían una afinación en tonos bajos para dar lugar a una música oscura.

Ross Robinson se coronaba como el padrino de esta nueva ola musical, al producir los discos de KoRn y Limp Bizkit.

Los Deftones abrieron las puertas a este subgénero del metal, en 1994 salía a la luz el primer disco de KoRn y al siguiente año Adrenaline de los Deftones abría las compuertas del garage donde residía la indiferencia, el enojo, la depresión y la desesperanza de la generación XY.

Nü metal del 2000

Para el año 1999-2000, surgía la segunda oleada de nü metaleros como Limp Bizkit, Linkin Park, Slipknot, Papa Roach y Mudvayne, quienes con su fusión de rap y metal prendían a las hordas de gente inconforme.

A mediados del 99, regresaba Woodstock como una conmemoración de los 30 años del gran festival hippie; pero, en este episodio no había amor ni paz, la violencia había tomado el poder. Habían incendios fuera de control, gente destrozando todo a su alrededor, el sonido de los Red Hot Chili Peppers de fondo, la locura de Kid Rock y la música de protesta de Rage Against the Machine.

Aquellos años 90 fueron una época llena de cambios políticos, económicos y sociales. Se dice que el arte siempre es reflejo de la sociedad, tal vez la gente puede o no estar de acuerdo con tal afirmación; pero, el nü metal se convirtió en un muro en el que las frustraciones chocaban y creaban personajes como Eric Harris y Dylan Klebold, perpetradores de la famosa masacre en Columbine.

Los noventa morían lentamente y con ellos el movimiento evanescente del nü metal, los adolescentes de la generación XY crecían y dejaban atrás sus más íntimos miedos. Algunos visitaban psicólogos, otros se conformaban con ingresar a la universidad, y otros más decidían buscar nuevas opciones de expresión.

El nü metal llegaba al ocaso de su existencia, la adultez los alcanzaba y era necesario una nueva escena de identidad.