Cuando una mujer da a luz, todos hablan del milagro de ese momento pero nadie menciona la parte del dolor. Duele el nacimiento, la recuperación y además la lactancia del bebé. La sorpresa del dolor que causa el lactar hace que muchas madres desistan de su interés por hacerlo, pues la fuerza con la que un bebé succiona los pezones puede causar pequeñas heridas. Dichas heridas no mejoran rápidamente pues la frecuencia con la que un bebé recién nacido se alimenta no permite una pronta recuperación, lo que hace la decisión de parar de lactar muy tentadora. Sin embargo, el saber que la leche materna beneficia al bebé a corto y largo plazo hace que muchas decidan persistir y encuentran maneras para que la lactancia no sea tan dolorosa.

Lo beneficioso de la lactancia para el bebé

Varios estudios corroboran los beneficios de lactancia para un bebé. La leche materna protege al bebé de infecciones, disminuye la incidencia de la diarrea en niños menores de 12 meses. Además, mejora la respuesta de las vacunas, ayuda a su sistema inmunológico, aminora la posibilidad de la muerte de cuna, ayuda a disminuir la incidencia de alergias y eccema, y ayuda a su desarrollo en general incluyendo el cognitivo y el social.

Por si fuera poco, también existen beneficios a largo plazo. Por ejemplo, los bebés que consumen leche materna tienen mejor salud dental que aquellos que alimentados con fórmula. Algunos estudios también afirman que la leche materna tiene propiedades que aminoran las posibilidades de contraer cáncer en un futuro, entre otras enfermedades graves.

Beneficios para mamá

Uno de los beneficios que ayudan a la vanidad y estado de ánimo de mamá es que el lactar ayuda a perder peso con más rapidez. Esto hace que se recupere la figura que se tenía antes del embarazo sin dietas ni ejercicios. Además, atrasa la fertilidad ya que el periodo menstrual tarda en regresar, más aun cuando se está lactando exclusivamente.

También existen beneficios a largo plazo, ya que disminuye la incidencia de cáncer de seno, útero y ovarios. Además, ayuda a prevenir la osteoporosis. Otros estudios afirman que el lactar aminora la ansiedad que provoca el ser madre primeriza mejorando su salud emocional.

Por si fuera poco, ayuda a la economía familiar ahorrando más de 30 mil dólares al año en gastos médicos ya que las enfermedades e infecciones prevenibles con la lactancia son innumerables aminorando las visitas al pediatra y a la farmacia. Otro ahorro anual es de $800 a $1.200 dólares en fórmulas que se evitan lactando a su bebé.

El lactar es también beneficioso para el medio ambiente ya que se utilizan solamente los recursos naturales presentes en la madre sin el uso de botellas u otro material.

Enumerando todos los beneficios antes mencionados, pareciera increíble que algunas madres decidan no lactar a sus bebés o paren de hacerlo al poco tiempo de haber empezado. Lo que sucede es que pocos estudios nos cuentan lo doloroso que puede ser el proceso de lactar y la necesidad que existe de aprender a hacer algo que una piensa es absolutamente natural.

Cómo aminorar y hasta evitar el dolor

Existen organizaciones, publicaciones y expertos que ayudan a las madres primerizas con la lactancia de sus bebés. Esta ayuda debe comenzar aun antes de dar a luz, así, cuando la enfermera trae al recién nacido, la mamá no siente la necesidad de salir corriendo a buscar la primera botella de fórmula disponible.

Los hospitales cuentan con expertos en lactancia que guían a las madres con posiciones correctas para lactar al bebé, la manera en la que él debe succionar del pezón entre otros consejos muy útiles. La lanolina es una crema que se encuentra fácilmente en cualquier farmacia o supermercado y que no debe faltar en la bolsa de una mamá lactante pues ayuda a mantener el pezón saludable, sin grietas y aminora el dolor inicial de lactar a un bebé.

Otro recurso para obtener más información acerca del tema es La Leche League. Mientras más educación reciba la madre acerca de este tema, menos doloroso será el proceso y más satisfactorio. Lo importante es que la madre esté decidida a darle leche materna a su bebé y que sea persistente pues el dolor pasará.

El proceso de lactar a un bebe puede ser muy duro y doloroso pero después de informarse acerca del tema y aprender la manera correcta de hacerlo, queda la satisfacción de la misión cumplida. Además el saber que está haciendo lo mejor para su hijo hace que cualquier dolor valga la pena.