Cuando las geishas femeninas fueron más numerosas que los masculinos, el término geisha empezó a utilizarse como ahora es concebido: son mujeres artistas japonesas que brindan entretenimiento.

Es común que se asocie el servicio de las geishas con servicios sexuales. Pero no se trata de eso. Únicamente las llamadas cortesanas podían brindar ese tipo de servicio, no las geishas tradicionales. No obstante, muchas llegaban al coqueteo o bromas con cierta insinuación.

"Memorias de una geisha"

Habitualmente, muchas jóvenes eran vendidas en las casas de geishas, cosa que se puede ver en la película dirigida por Robert Marshall, Memorias de una geisha (2005): allí se muestra cómo una niña japonesa es vendida para trabajar como criada en una casa de geishas.

¿Qué es lo que hacen, entonces, las geishas modernas? Desde el origen de las geishas, Japón cambió mucho, lo que trajo consecuencias en el mundo de estas artistas. Sin embargo, muchos aspectos se mantienen. Por ejemplo, siguen estudiando música y baile tradicional, arreglos florales y la ceremonia del té. No hay que olvidarse tampoco del correcto uso del kimono -no es tan fácil caminar con gracia debido a tan pesada vestimenta- y del trato con los clientes, del que se educan las aprendices analizando el entorno de las más experimentadas.

Las geishas en el Japón moderno

Muchas geishas modernas viven, durante su período de aprendizaje, en las casas tradicionales okiya, pero pueden optar por apartamentos propios (en el caso de aquellas con más experiencia en la profesión).

Así que no se sorprendan si van caminando por la ciudad de Kioto -donde se encuentran el Gion y Pontocho, dos reconocidos distritos de geishas- y ven en la calle a una japonesa con el rostro, cuello, pecho y manos cubiertos de una base blanca, con áreas sin pintar en forma de "V" o "W"; con los labios pintados de rojo carmesí de manera seductora; vestida con un kimono y sandalias de madera sobre medias blancas con divisiones en los dedos; y una peluca cuidada, con peines vistosos... Porque entonces se trata de una geisha.

Peter Mc Gill, en su artículo El ocaso de las geishas (marzo de 1997, Revista Hexágono), explica que actualmente son pocas las japonesas que se suman al mundo de las geishas. Tampoco es una tarea fácil porque el entrenamiento para convertirse en una de ellas, es muy estricto. Además, hoy en día, este mundo mítico de las geishas no tiene tanta fama como antes. Pareciera como si el esplendor de las geishas fuera decayendo poco a poco.