Lisa Yuskavage nació el 16 de mayo de 1962 en la ciudad de Filadelfia, Pensilvania, Estados Unidos de Norteamérica. Asistió a la Tyler School of Arts de donde han salido artistas de la talla de Hannah Wilke, Laurie Simons, Irvin Kershner y Trenton Doyle Hancock entre otros. Después ingresó a la Universidad de Yale, donde se graduó en 1986.

La obra de Lisa Yuskavage gira en torno al cuerpo femenino y a las condiciones en las que éste se ha visto representado en los medios de comunicación, la publicidad y la pornografía. En sus cuadros, Lisa deforma y exagera las siluetas, pinta mujeres con senos y caderas enormes divididos por cinturas diminutas, algo así como la deformación ideal que ha hecho la muñeca más famosa del mundo, Barbie.

Pero eso no es todo, los rostros son fundamentales en la comprensión de los lienzos de gran formato en el que habitan sus mujeres. Inocentes, provocadores y eróticos, los gestos de los personajes provocan el deseo, aunque en varios retratos la mirada está literalmente ausente, ya sea porque el cabello cubre los ojos o porque las sombras los eliminan. De esta manera, las mujeres manifiestan la incomodidad de sentirse observadas, pero hay otras que seducen al espectador para ser miradas a detalle.

Lisa Yuskavage habla de su obra: "Mis personajes son autoretratos parciales que han nacido a partir de mi interminable psicoanálisis con una terapeuta cuya fisionomía a veces aparece en mis pinturas, comúnmente con una nariz redonda que tiene un matiz que va de lo coqueto a lo perverso."

Las concepciones tradicionales de belleza se ponen en juego en sus obras. Las partes anatómicas del cuerpo femenino que generalmente son objeto de explotación, de lujo y deseo, son, en la obra de esta pintora, la vulgarización total. Los encuentros sexuales lésbicos, la masturbación y los actos íntimos se ven envueltos en auras de colores neón, ya que la paleta de Yuskavage no es nada tímida sino todo lo contrario. Amarillos, púrpuras, rosas y verdes son los ambientes que predominan y reiteran la condición femenina, al igual que los decorados con flores y frutas.

Yuskavage parte de fotografías que ella misma hace con sus modelos, después las reticula y las traduce al lienzo, en donde recompone los volúmenes de los cuerpos y los gestos, después agrega los elementos que dan una lectura mucho más específica al realzar las cualidades femeninas y eróticas de las mujeres que, aunque en su mayoría son jóvenes, siempre están apuntando a la exuberancia.

Es notable la referencia inmediata a John Currin, quien fuera su profesor y amigo, pero también el trabajo con ilustraciones de los años 60 y el surrealismo, lo que conforma un estilo personal que la ha llevado a exponer en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo (2006), el Centro de Arte Contemporáneo en Ginebra, Suiza (2001), en el Museo de Arte Moderno Ludwig Wein en Viena, Austria (2008); su obra se encuentra en las colecciones de museos tan importantes como el Museo Stedelijk en Ámsterdam, Holanda, el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el Museo de Arte Moderno de San Francisco, el Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles y el Instituto de Artes de Chicago, entre muchos más.

La obra pictórica de Yuskavage puede ser escandalizante desde el momento en el que el espectador se confronta a sus enormes lienzos por el simple hecho de que el color es un tanto agresivo, chillante y perverso. Los claroscuros también son parte importante en la búsqueda de la artista para afianzar su estilo, y es que en las referencias a Rembrandt y Caravaggio, Yuskavage encuentra la atmósfera exacta para dramatizar algunas escenas en las que las mujeres conviven y contrapuntean la virilidad de los diplomáticos que eran retratados en la época barroca; sus mujeres, desnudas o semi desnudas, determinan el equilibro composicional ayudadas por la luz que resalta sus volúmenes.