La piel de la cara es la que más está sometida a las agresiones externas. El aire, el sol y la polución ambiental la erosionan y ensucian cada día.

Los cuidados diarios con lavados y tónicos no son suficientes para mantener una buena higiene y salud del cutis. Por eso es recomendable efectuar al menos una vez cada 15 o 30 días una limpieza profunda de la piel del rostro.

Someterse a una limpieza facial en un centro de belleza tiene un costo de entre 20 y 50 euros. Otra opción es realizar esos cuidados en casa con productos que habitualmente se tienen en la despensa. Resulta muy económico e igual de efectivo.

Diferentes tipos de piel

Se pueden diferenciar cinco tipos de piel: normal, grasa, sensible, seca y mixta.

Para atender a los cuidados de una limpieza en profundidad como la que trata esta información, es posible dividir los grupos en dos: pieles normales, grasas y mixtas, y pieles secas y sensibles.

Las pieles normales son pieles resistentes, sin poros abiertos ni brillo excesivo, que no se irritan con facilidad.

Las pieles grasas y mixtas son pieles gruesas, que presentan zonas rojas o amarillentas y son tendentes a acumular puntos negros y espinillas, bien en toda la zona del rostro (grasas) o en frente, nariz y barbilla (mixtas)

Las pieles secas son pieles finas, por lo general de tono pálido o rosáceo que se deshidratan con facilidad.

Y las pieles sensibles, son pieles delicadas y susceptibles de irritarse con cualquier agresión.

Los cinco pasos de la limpieza de cutis casera

Habrá que seguir cinco pasos imprescindibles para realizar la limpieza de la piel del rostro sea cual sea nuestro tipo de piel. La diferencia estará en los productos utilizados si se trata de un cutis que pertenece a uno u otro de los grupos diferenciados.

  1. Preparación de la piel
  2. Peeling
  3. Extracción
  4. Cerrado de poros
  5. Hidratación

Limpieza casera de cutis para pieles normales, grasas y mixtas

Las pieles pertenecientes a este grupo resistirán una limpieza más incisiva al ser más resistente. También la necesitarán más a menudo ya que son pieles propensas a tener poros dilatados que acumulan suciedad.

  • Preparación de la piel.
En una cazuela ancha se prepara un hervido de 1 litro de agua mineral con 4 cucharadas o sobres de manzanilla. Cuando esté en plena ebullición se retira del fuego y se posa sobre una base donde nos resulte cómodo colocar la cara para recibir el vapor del agua, una mesa por ejemplo. Con la cabeza cubierta con una toalla se mantiene el rostro sobre el vapor 10 minutos para que se abran los poros y se ablande la piel. De esta forma quedará preparada para el tratamiento.

Pasados los 10 minutos, se seca cuidadosamente el cutis con una toalla limpia.

  • Peeling.
El peeling consiste en arrastrar de la piel toda la suciedad y las células muertas. En este caso se utilizará para ello una pasta preparada con una cucharada sopera de jabón de ph neutro y una cucharilla de postre con azúcar. Los dos ingredientes mezclados se colocarán sobre un cepillo de dientes, si la piel es muy resistente puede ser incluso un cepillo eléctrico, y con el se frotará toda la piel del rostro describiendo círculos.

Insistir en este proceso al menos durante 2 minutos y después aclarar perfectamente con agua tibia. Secar después con una toalla limpia frotando la piel ligeramente para terminar de eliminar la suciedad.

  • Extracción.
Con los poros abiertos, la piel reblandecida y preparada se procede a extraer los puntos negros o pequeñas espinillas.

Envolviendo los dedos índice de cada mano en una gasa higiénica, se presiona ligeramente alrededor del poro que presente ese cúmulo de grasa hasta que salga.

Existen, en este tipo de pieles, poros engrasados que no se perciben a simple vista, por eso es recomendable insistir con este proceso en las aletas de la nariz y en la zona de la barbilla.

  • Cerrado de poros.
Los poros han quedado limpios pero dilatados. Es importante cerrarlos para evitar que de inmediato vuelvan a acumular suciedad.

Los poros abiertos se cierran con frío y con productos astringentes. En primer lugar se pasa un cubito de hielo por toda la superficie del rostro, con suavidad y durante 60 segundos. Después habrá que preparar una mascarilla con una clara de huevo batida a la que se le añade el zumo de un limón. Se aplica la mezcla sobre la cara con los dedos o un pincel ancho de maquillaje y se deja actuar 10 minutos para retirar después con un lavado abundante de agua fría.

  • Hidratación.
Cualquier tipo de cutis, aún los más grasos, precisan de la hidratación. Más aún después de haber sometido la piel a la exfoliación y el peeling. Una mascarilla hecha con una mezcla de yema de huevo, medio yogurt natural y cucharada de aceite de oliva, colocada sobre el cutis durante 10 minutos restaurará perfectamente la epidermis.

En el caso de las pieles grasas tras la retirada y el lavado de la mascarilla será muy conveniente pasar por la cara, sobre todo en las zonas más grasas, un algodón empapado en una infusión fría de té, para evitar que los productos de hidratación generen grasa o brillos.

Variante para limpieza de cutis en pieles secas y delicadas

En las pieles delicadas podemos utilizar el mismo proceso con algunas variantes. Las pieles de este tipo requieren un cuidado especial que es imprescindible tener en cuenta.

  • Preparación de la piel.
La preparación de la piel se realiza de igual manera que otros tipos de piel, pero el tiempo de exposición al vapor debe reducirse a 5 minutos.

  • Peeling.
En el preparado que se utiliza para hacer el peeling debemos sustituir el azúcar por harina de maíz y utilizar los dedos con suavizar para realizar la aplicación circular sobre la piel.

  • Extracción.
No suele ser necesario la extracción en este tipo de pieles, pero si lo fuese en alguna zona, se debe realizar con sumo cuidado para no irritar y castigar la epidermis.

  • Cerrado de poros.
El cerrado de poros puede realizarse de la misma forma pero sustituyendo el zumo de limón, que resulta demasiado agresivo para las pieles delicadas, por media cucharadita de miel que aliviará la piel.

  • Hidratación.
La hidratación se realizará igual, sin miedo alguno a que la piel se engrase, por lo que el tiempo de exposición a la mascarilla puede aumentarse 5 minutos más.

Una rutina con estos sencillos pasos conseguirá que el cutis luzca limpio, sano, hidratado y terso. No requiere excesivo tiempo y tiene un costo muy reducido.