El limón es una de las frutas más saludables que existen, sobre todo, gracias a su extrema acidez. Cuanto más ácida es una fruta, más poder curativo posee, porque ayuda a eliminar las toxinas de nuestro cuerpo, como microorganismos y bacterias dañinas o residuos de grasa acumulados. Así, aumenta la vitalidad, mejora el estado de la piel, reduce la celulitis y facilita la pérdida de peso.

Esta fruta también tiene un alto valor antioxidante y contribuye a eliminar piedras y cálculos renales. Es, además, antiséptica y astringente. O sea, un buen aliado a la hora de mantener a raya las infecciones y mejorar las digestiones pesadas.

Zumo de limón en ayunas

Por todas estas razones, es bueno incorporarlo a la dieta diaria, aunque es una fruta que ni conviene ni apetece tomar sola o como postre. Lo ideal es beber el zumo mezclado con un vaso de agua tibia, mejor aun si se toma en ayunas. Eso sí, es necesario tomar algunas precauciones:

  • Ha de beberse siempre recién exprimido ya que, al contacto con el aire, la vitamina C se oxida enseguida.
  • Tampoco conviene mezclarlo con carbohidratos (patatas, pan, arroz) porque, al digerirlos juntos, se puede producir una fermentación intestinal. Por eso se recomienda beberlo media hora antes de las comidas.
  • Existen algunas dolencias en las que el uso del limón está contraindicado: úlcera estomacal, estreñimiento, acné severo o embarazos anémicos. En cambio, se recomienda especialmente a fumadores, embarazadas, mujeres que toman anticonceptivos o cuando se padece una enfermedad infecciosa.

Beneficios de los cítricos para la salud

El principal ingrediente del limón es el ácido cítrico, capaz de limpiar a fondo el organismo. También lo contienen las naranjas. Al beber un vaso de zumo de limón disuelto en agua templada, el líquido llega al estómago y ataca a los gérmenes. Una vez asimilado, pasa al hígado y al sistema linfático, disolviendo los residuos acumulados. Después, el zumo digerido se convierte en agua y anhídrido carbónico, y este último se combina con las sales alcalinas de la sangre para dar lugar a carbonatos, unas sales altamente alcalinas que actúan reduciendo las toxinas y ayudando a eliminarlas.

Vitamina C para fortalecer las defensas

Otra de sus virtudes es su alto contenido en vitamina C, imprescindible para nuestro organismo: fortalece las defensas naturales contra las infecciones, combate los tóxicos, ayuda a absorber el hierro y rige las funciones de la médula ósea. También alivia los trastornos gastrointestinales y ayuda a sanar las heridas. Cuando el organismo carece de esta vitamina, se produce inapetencia, debilidad, astenia, anemia, abatimiento, propensión a las infecciones, sensación de agotamiento…

Minerales saludables

Además, esta fruta contiene otras sustancias beneficiosas, cuyo poder nutricional se multiplica si se trata de limón de cultivo ecológico. Por ejemplo, la hesperidina y la narangina, que son dos agentes bactericidas e inflamatorios. También es un potente ‘cóctel’ de sales minerales, imprescindibles para la salud. Entre ellas, el potasio (tónico cardíaco y muscular), el calcio (ayuda a formar y conservar los huesos) o el magnesio (regenerador celular y antiestresante).