En el Bereshit se entremezclan diversas versiones de la Creación -según la cosmogonía hebrea para explicar el mundo de los hebreos, y el génesis del pueblo hebreo-. Cuando menos dos. Sobre este tema se realizan diversas reflexiones desde la mística judía y desde la tradición rabínica.

Unas de estas reflexiones llevan a la figura de Lilith -que no es figura original judía sino adoptada desde el entorno mesopotámico- especialmente a partir de la demonización a la que se ve sometida la primera mujer de Adán-.

Lilith y Adán

D_os había creado en pie de igualdad a hombre y mujer -"Y dijo Elohim: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en las bestias, y en toda la tierra, y en todo animal que anda arrastrando sobre la tierra. Y creó Elohim al hombre a su imagen, a imagen de Elohim lo creó, varón y hembra los creó" (Bereshit 1:26-27))-. Así estos primeros "varón y hembra" eran Adán y Lilith. Ninguno sujeto al otro sino iguales.

Pero las cosas empezaron a marchar mal porque Adán no llevaba muy a bien eso de la igualdad, digamos que lo "inter pares" no le convencía, así comenzó a intentar mandar en Lilith e imponer sus criterios con consenso de su pareja o sin él.

El desencadenante final de la disputa fue un problema de cama -ya se sabe que si las cosas funcionan en ese ámbito todo va bastante más suave, nunca mejor dicho-. Adán, a la hora de practicar sexo, sólo aceptaba una postura , y exigía a Lilith estar él siempre encima de ella.

Hasta que llegó un momento en que Lilith se cansó y le dijo a Adán "D_os nos ha hecho iguales, tú no eres más que yo, así que si quieres seguir haciendo sexo conmigo unas veces estarás tu encima y otras seré yo quién lo este". A lo que Adán se negó en redondo, la respuesta de Lilith fue, sencillamente una huelga de "piernas cerradas" -y cualquier otra parte de su anatomía, digamos que prefería bailar sola que con Adán-.

Huída de Lilith

Adán decidió quejarse a Elohim del compotamiento de Lilith, y Elohim aleccionó a Lilith para que volviese con Adán e hiciese lo que éste deseaba. Pero Lilith le dijo a Elohim "tú nos has hecho iguales y yo soy igual que Adán, me niego a someterme a él". Y acto seguido pronunció el Nombre de D_os -el Shem Hameforash- le crecieron dos alas y se fue volando al Mar Rojo.

Nuevamente a petición de Adán Elohim envió tras ella a tres ángeles: Sdenoy, Sansenoy y Semangelof para que la convenciesen y la trajesen de vuelta. Pero si Lilith le había dicho al propio Elohim que no con mayor motivo se lo repitió a sus enviados, y pese a las amenazas de estos insistió en que no estaba sujeta a Adán y era su igual.

Como en realidad lo era Elohim tuvo que acabar por ceder y dejar marchar a Lilith, pero, como tampoco estaba demasiado dispuesto a que se cuestionase su autoridad gratuitamente le puso un precio a la libertad de Lilith: la demonización –esto es un castigo relativo, puesto que un “dáimón” comparte la esencia de Hashem- y el castigo añadido de que toda descendencia que tuviese moriría.

Lilith, no obstante, aceptó eso con tal de mantener su libertad. Así se quedó en las zonas desérticas a orillas del Mar Rojo, justo dónde menciona Yisheyah en su oscura -dentro del contexto tanajico y del propio libro de Yisheyah- referencia «Las fieras del desierto se encontrarán con las hienas, y un sátiro llamará a otro; Lilith tendrá allí morada, y hallará para sí reposo» (Yisheyah 34:14).

Una historia de amor

En la zona habitaban bastantes demonios y Lilith -que, además de por la libertad y la igualdad, por algo material y emocional se había ido del lado de Adán- no tenia el menor inconveniente en relacionarse con ellos -que, a su vez, no tenían el menor inconveniente con estar encima, debajo, a un lado o a otro, vaya... dónde fuese-.

Ahora bien, la descendencia que tenía con ellos -y era prolífica- moría diariamente, pues esa era una de las consecuencias de la maldición de Elohim, la otra era...la demonización progresiva de Lilith.

Pero pese a eso la historia, para Lilith, tampoco acaba mal, porque dado que era un buena mala chica sociable, agradable y de muchos dones -que distribuía generosamente- acabó por conocer -en más de un sentido- a Samael, digamos que no es un demonio cualquiera sino una alta jerarquía dentro de ellos, vaya que conoció a su príncipe azul.

Y Samael -que a diferencia de Adán no era autoritario, ni tampoco celoso- quedó prendado de Lilith, como Lilith quedó prendada de él, así que fueron esposo y esposa y feliz pareja -demoníaca pero enamorada- y encantados el uno del otro.

¿Y Adán? Pues hubo que anestesiarlo, quitarle una costilla y hacerle con ella a Eva, que se conformaba con los deseos de Adán. Aunque hay ciertas versiones que indican que se conformaba pero sin demasiada satisfacción. Así que no dudó demasiado en hacer caso a ciertas sugerencias de Samael y "yacer con él". Según ciertas tradiciones de ahí nació Caín, pero eso es otra historia. Como otras ahí respecto a Lilith su demonización y su rol.