Los pisos de madera maciza revalorizan cualquier vivienda, además resultan muy atractivos, cálidos, naturales y duraderos. El único problema que plantea este tipo de pavimentos es su mantenimiento: cada cierto tiempo hay que renovar su acabado para conseguir que luzcan como el primer día. Además, así se conseguirá que la madera quede perfectamente protegida y dure muchos años más.

Acuchillar primero y lijar después

La eliminación del barniz superficial se suele hacer mediante el acuchillado. Los profesionales emplean cuchillas muy afiladas con las que "rascan" la superficie levantando el barniz de manera mecánica. Este es un trabajo muy duro, ya que las cuchillas son pequeñas y las superficies, por lo general, muy amplias; es mejor pedir ayuda o realizarlo por fases (por ejemplo, por habitaciones).

Una vez acuchillado el suelo, es fundamental someterlo a un buen lijado para eliminar los restos que puedan quedar y abrir el poro de la madera. Así conseguiremos una buena penetración del producto, lo que ayudará a impermeabilizar la madera y la volverá mucho más resistente. Hay que eliminar el polvo después de cada lijado frotando la superficie con agua y jabón.

Recuperar la madera, paso a paso

Hay que planificar bien el trabajo; si se empieza a acuchillar o a barnizar una habitación, tendremos que terminar el trabajo sin dejarlo a medias o luego quizás no sepamos por donde seguir:

  • Tener a mano todas las herramientas y materiales necesarios y, si la superficie a renovar es muy grande, procurar conseguir ayuda. El proceso de acuchillado comienza por conseguir unas cuchillas de buena calidad y que estén bien afiladas.
  • Cuando se esté acuchillando o lijando, abrir bien las ventanas y colocarse una mascarilla de papel para evitar inhalar el polvo que desprenda el barniz viejo.
  • Procurar trabajar siempre en el sentido de la veta, tanto cuando se lije o acuchille como al barnizar. Al aplicar el barniz, comenzar dando brochazos a contrahilo y pasar después inmediatamente la brocha a favor de la veta.

Eliminar los restos de barniz antiguo

  • El lijado es fundamental para eliminar los restos de barniz y abrir el poro de la madera. Una lijadora orbital con un papel del nº 80 será una ayuda inestimable. Lijar a favor de la veta; cuando se haya pasado la lija, repetir con otra del n° 120.
  • Para eliminar el polvo, frotar haciendo círculos con un cepillo de raíz y una solución de agua y detergente no ácido en una proporción de 1:5 (1 parte de detergente por 5 de agua). Aclara con agua limpia y deja secar perfectamente.
  • Repetir la operación pasando la lija del nº 120 y volver a limpiar el polvo con agua y jabón. Es importante que se elimine perfectamente el jabón con agua limpia y una fregona bien escurrida. Abrir las ventanas para que el suelo se seque.
  • Las esquinas han de rematarse con cuidado para no encontrarnos con desagradables sorpresas a la hora de barnizar. Si en la habitación hay rodapié, quitarlo antes de empezar, así conseguiremos luego unos remates perfectos junto a la pared.

Un buen barnizado de la madera garantiza su perdurabilidad

Por último, se tendrá que barnizar la madera para abrillantarla y protegerla frente al desgaste diario. Es aconsejable no escatimar en gastos; es mejor comprar un barniz de calidad, que durará mucho más.

El proceso de barnizado es muy importante. Emplear un barniz para pisos de madera de óptima calidad y una brocha plana de pelo natural. Después de la primera mano, dejar secar, lijar suavemente con lija nº 120 y dar una o dos manos más.

Usar un barniz de calidad

Para conseguir que nuestro suelo resista mucho tiempo en buenas condiciones, es fundamental barnizarlo con un producto de buena calidad y reconocidas garantías. Existen firmas en el mercado que nos ofrecen barnices especialmente pensados para este tipo de aplicaciones, por su extraordinaria dureza e impecable acabado.

Para los parquets, existen productos especialmente formulados que proporcionan una alta resistencia al roce y a las manchas, y una excelente dureza. Penetran muy bien en la madera, son de gran resistencia a la abrasión y el piso de madera es transitable al cabo de 48 horas.

Los pisos de madera ennegrecidos, secos y sin ninguna protección pueden convertirse en unos suelos espectaculares y relucientes. Hay que tener en cuenta que el bricolaje de la madera, suele ser un trabajo agradecido en el sentido de que los resultados obtenidos son generalmente satisfactorios.