Se acerca el día de Todos los Santos; y a pesar de seguir celebrándolo con nuestros huesos de santo y las caravanas de coches acercándose a los cementerios, hemos teñido la víspera de este día con las connotaciones del Halloween anglosajón, dando rienda suelta a los disfraces, relatos de fantasmas y demás artilugios "terroríficos". Cada vez nos vamos dejando imbuir un poco más por el espíritu pagano de la fiesta y no faltan nuestras películas de terror o las fiestas temáticas. Por ello queremos proponer una serie de lecturas adecuadas para tales menesteres.

Clásicos de la literatura de terror

Un buen momento para adentrarse en los clásicos puede ser este; descubriremos que hace siglos ya existía un culto al relato fantástico y terrorífico.

Como maestros indiscutibles Edgar Allan Poe (Narraciones extraordinarias), Montague Rhodes James (Historias de Fantasmas de un Anticuario) y Howard Phillips Lovecraft (Los Mitos de Cthulhu). Se tratan de tres estilos muy diferentes y característicos: Poe ahonda en lo analítico, con un profundo sentido onírico; James recrea como nadie la clásica "ghost story" y Lovecraft concibe el llamado "terror cósmico". Pero, si bien siempre es sugerente adentrarse en su lectura, vamos a proponer otros autores y obras no tan populares en las fiestas "terroríficas" :

  • El castillo de Otranto de Horace Walpole (1764)
Tiene el honor de ser el texto inaugural del llamado "género gótico" (el propio nombre del género procede del subtítulo de la segunda edición de la novela: "a gothic story"). Si bien hoy la historia de Walpole carece de la atmósfera terrorífica, es artificiosa y hasta tediosa en ciertos momentos, no deja de ser menos cierto que su influencia ha sido máxima en los futuros maestros del terror: la recreación del ambiente medieval, la ruptura con las normas y el decoro de la Ilustración, la presencia de los fenómenos paranormales son la base del género.

  • El monje de Mathew Lewis (1796)
Lewis vive ya el apogeo de la novela gótica a la que tiñe de violencia en las vicisitudes del monje Ambrosio, abocado al mal por un demonio con forma femenina; y sabiendo crear la atmósfera adecuada, en su alegato contra el catolicismo, con un Madrid decadente como escenario.

  • Cumbres borrascosas de Emily Brönte (1847)
Aunque la trama argumental de esta novela se resume en la historia de amor jamás resuelta entre Heathclifft y Catherine, contiene muchos elementos de la literatura gótica: sus paisajes desolados (los páramos), la violencia autodestructiva de los personajes, las relaciones perturbadoras y vínculos antinaturales y cierto elemento sobrenatural son sus señas de identidad.

Habiendo adquirido la pátina romántica de las producciones cinematográficas y teatrales, muchas veces dejamos al lado el hecho de que Leroux supo combinar como nadie el terror y el misterio. La novela cuenta con una trama espectacular donde no escasean la violencia y el crimen, y se da una vuelta de tuerca a la relación víctima-victimario de la novela gótica clásica.

Literatura contemporánea

En cuanto a autores más cercano, dejando al margen a figuras tan conocidas como Stephen King o Anne Rice, podemos hacer un pequeño inventario de otras propuestas, que no sólo pasan por la genuina literatura de género fantástico, sino también por la parodia y el humor:

  • Déjame entrar de John Ajvide Lindqvist (2004).
Esta propuesta nórdica tuvo una gran acogida; es la historia de una relación entre un niño de 12 años y una extraña criatura con más de 200, situada en un suburbio de Estocolmo, donde se tocan temas como el acoso escolar, la pedofilia o las drogas junto al tema sobrenatural. Ha sido adaptado con bastante éxito a la gran pantalla.

  • Carpe Jugulum de Terry Pratchett (1997)
El autor inglés, en su línea de parodia y metaficción, satiriza a los vampiros tradicionales. Se trata de la vigésimo tercera novela de Mundodisco.

Un buen ejemplo de literatura hispanoamericana actual a través de este cojunto de seis relatos, los cuales tienen en común una temática que se mueve entre la realidad y la ficción, los vampiros, las apariciones, demonios o reencarnaciones, en el México contemporáneo.

Literatura infantil

Y no podemos olvidarnos de ofrecer otra serie de oportunidades para el público más joven; si bien existen excelentes adaptaciones de los clásicos, desde hace algunas décadas contamos con excelentes autores de literatura infantil y juvenil, que se han adentrado en el terreno del terror.

  • 12 relatos inquietantes de Joan Aiken y otros autores (1988)
Un gato que vuelve de la tumba, un pelícano misterioso, la dulce tía Avril, el loro que aparece y desaparece... Relatos de grandes autores destinado al público infantil con una visión no pueril y sí irónica e inteligente.

  • Coraline de Neil Gaiman (2002)
Llevada al cine recientemente, es la historia de una niña que se adentra en un mundo paralelo mucho más amable pero que terminará descubriéndose como aterrador.

  • El baile de los vampiros de Thomas Brezina
Se trata de un libro participativo, que contiene una serie de actividades en varios niveles.

Para los más pequeños, podemos ofrecerles esta historia tierna y divertida, de un pequeño fantasma que se sentía muy solo y buscaba desesperadamente un amigo.

Y no nos olvidemos, tanto para adultos como para pequeños, que si no tenemos a mano alguno de estos libros, siempre podemos recurrir a los cuentos clásicos: lobos devorando abuelas, muchachas envenenadas por su madrastra, enanos perversos, castillos encantados, ogros que comen niños... Son incluso más terroríficos que cualquiera de los anteriores.