
- The Big Draw - Quentin Blake
Un adulto siempre fue antes niño, y este hecho biológico condiciona que aún en la madurez, en todas las personas permanezca un punto de vista infantil que ayuda a traducir temas universales o situaciones complejas en historias simples. Crecer no tiene por qué significar dejar a un lado la ingenuidad o la imaginación. Precisamente eso es lo que ofrece la literatura para niños: una lectura sin prejuicios, un relato simple que intenta despertar algo en el lector que lo recibe. ¿Y lo consigue?
Lecturas con mensaje
Muchos de los libros que en la actualidad se consideran obras maestras de la literatura infantil y juvenil fueron escritos por un padre para sus hijos, o por un adulto para unos niños concretos con los que le unía una vinculación es especial. Son historias que nacen del amor fraternal, que transmiten con fuerza y sencillez sentimientos con los que cualquiera puede sentirse identificado. ¿Por qué limitarlas exclusivamente al público infantil? Un buen libro para niños es aquel del que surgen dos lecturas: por una parte la que despierta la imaginación y entretiene a los más pequeños, y por otra la que extrae el adulto, el que encuentra ese mensaje más complejo que hace pensar.
Los expertos opinan
Rébecca Dautremer, una de las ilustradoras infantiles más importantes en la actualidad, piensa que la atracción que los libros infantiles ejercen sobre los adultos se debe a “la forma mucho más simple en que los mensajes, en especial los emocionales, se manifiestan en los libros infantiles. El adulto pone más barreras, hace todo más complejo. Simplicidad no es igual a superficialidad o a falta de intensidad, de modo que el adulto se encuentra con un mensaje potente que le llega de forma más directa. Además, está también más abierto a que le toque el corazón. Se trata de un libro para niños, al fin y al cabo, y eso elimina muchos prejuicios”. Estas palabras fueron publicadas en la revista Yo Donna el 4 de septiembre de 2010.
Algunos ejemplos
Hay infinidad de títulos para niños en los que descansa un mensaje que tocará el corazón de los más mayores. De hecho, existen autores que son auténticos especialistas en la materia. Jimmy Liao, Svetlan Junakovic, Philip Waechter, Shaun Tan, Shel Silverstein, Wolf Erlbruch o Jutta Bauer son sólo algunos de los ejemplos en los que queda patente que disfrutar de los libros infantiles no es algo sólo apto para niños.
