Libia se suma a la lucha por la democracia

Escudo de armas del Reino de Libia - Domino público
Escudo de armas del Reino de Libia - Domino público
Las protestas para pedir reformas democráticas en los países islámicos han llegado a Libia y sus consecuencias todavía son una incógnita.

Las protestas se están extendiendo por el mundo árabe y su repercusión es cada vez mayor. En Túnez, estas protestas finalizaron con la marcha del dictador Ben Alí, cuyas riquezas escondidas se vieron en los medios de comunicación hace tan sólo unos días, al exilio.

Después, las protestas llegaron a Egipto de donde escapó Mubarak tras varios días intentado resistir a sus opositores. Y las exigencias de libertad se vieron también en Argelia, Yemen, Bahrein y Marruecos, e incluso en China hubo una tímida manifestación inspirada por las de los países musulmanes.

Ahora es el turno de Libia

En este momento, el papel protagónico en este proceso democrático que se extiende por el mundo lo tiene la población de Libia. Las revueltas en este país para desalojar del poder al dictador Muammar al Gaddafi están cobrando cada vez mayor intensidad. Sin embargo, Gaddafi está haciendo uso de una violencia desmedida, que se está cobrando una cantidad de víctimas que podría superar la cifra de 1.000 personas fallecidas.

Sin embargo, parece que el Gobierno libio no se plantea una salida que no incluya el derramamiento de sangre, porque mientras los opositores intentan acercarse a la capital del país, el sátrapa se prepara para el combate después de que su hijo declarara que el país se halla a las puertas de una guerra civil.

¿Qué consecuencias pueden tener las revueltas en Libia?

A su vez, los movimientos en Liiba están dando lugar a otras consecuencias a nivel internacional, como un posible encarecimiento del precio del petróleo, cuyas repercusiones en la economía mundial podrían llegar a ser muy graves.

¿Qué significan estos movimientos en el contexto internacional?

Es evidente que la situación en Libia no va a solucionarse de manera diferente a como lo hizo en Egipto o en Túnez porque Libia no puede ser un país ajeno a las corrientes democráticas que deben llevar a los países musulmanes a cotas de libertad y representatividad comparables a las que se disfrutan en los países occidentales y que les permitirían integrarse de manera completa en los flujos sociopolíticos y económicos mundiales en unas condiciones cada vez más homologables a las de los países del Primer Mundo.

En un momento que se puede calificar de histórico, Libia, y como Libia todos los países musulmanes, tienen la oportunidad de dejar atrás los regímenes dictatoriales y dar paso a formas de democracia parlamentaria que den respuesta a los deseos de libertad de sus poblaciones.

Esa misma libertad que han conocido precisamente gracias a esa tan denostada globalización porque es la que ha permitido que conozcan cómo es la vida fuera de las fronteras de sus países a través de la televisión, el cine y, sobre todo y cada vez más, a través de Internet y de las nuevas formas de comunicación que este medio permite, como las redes sociales.

Será el tiempo el que diga si los habitantes de estos países van a poder ser personas verdaderamente libres o si los tiranos van a seguir haciendo su voluntad.

Pablo Folgueira Lombardero - Pablo Folgueira Lombardero (Gijón, 1981) es profesor de Geografía e Historia. Licenciado en Historia por la Universidad de ...

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