Muy de vez en cuando la fábrica de sueños consigue que esos mismos sueños (o pesadillas) se hagan pasar por algo real, en vez de ser tomados como un simple producto nacido desde la fantasía del ser humano. Ya sea de forma deliberada por parte de los creadores de una película (Holocausto Caníbal, El Proyecto de la Bruja de Blair etc.) o por culpa de rumores desvirtuados, hay ciertos bulos revoltosos que engañan y hacen dudar.

El fantasma de Tres Hombres y un Bebé

Probablemente la más famosa de todas las leyendas urbanas sobre películas. Cuando Tres Hombres y un Bebé (1987) se estrenó en cines nadie pareció darse cuenta del fantasma que aparece en una de las escenas. Su distribución en formato VHS fue el detonante de la confusión, al poder verse la imagen una y otra vez. En la secuencia en la que la madre de Jack (Ted Danson) lo visita se observa al fondo de varios planos la figura de un ¿niño? escondida detrás las cortinas de una ventana. La leyenda empezó a crecer y se llegó a decir que el fantasma pertenecía al chico que había sido asesinado en esa misma casa tiempo atrás.

Por desgracia para los amantes de lo sobrenatural, la realidad es que esa figura era un trozo de cartón que reproducía al mismo Danson disfrazado y que se tenía pensado utilizar después en la película... y todas las secuencias de la casa fueron rodadas en un estudio de cine de Toronto.

El suicidio en El Mago de Oz

Dorothy, el hombre de hojalata y el de paja cantan alegremente por el incomparable camino de baldosas amarillas de El Mago de Oz (1939). En el fondo del plano general se aprecia una figura en movimiento... una figura que según cuenta la leyenda se está suicidando (ahorcándose) justo en ese mismo momento. Dependiendo de las fuentes, unos dicen que la persona que se quita la vida es un técnico y otros que es uno de los actores que hace de enano en el mundo de Oz.

Tal y como comenta el escritor Stephen Cox, en su libro homenaje The Munchkins of Oz (1989), y tal y como se puede ver (casi) claramente en las imágenes del momento, el supuesto suicidio no es más que un ave moviendo la cabeza y abriendo las alas, una grulla utilizada para el diseño de producción. De momento, el único suicidio oficial relacionado con la película es el de la actriz Judy Garland (Dorothy) en 1969.

El monopatín de la segunda parte de Regreso al Futuro

Al igual que en la secuencia de Regreso al Futuro (1985), Marty McFly acude a la ayuda de un monopatín para escapar del malvado Griff Tannen y sus acólitos en Regreso al Futuro II (1989). En esta ocasión, el monopatín es futurista, no le hace falta ruedas ya que levita en el aire. El artefacto, llamado en inglés hoverboard, se puso de moda nada más estrenarse la película, llegándose incluso a decir que muy pronto se venderían en tiendas.

Parte de la culpa de este bulo la tuvo el mismo director de la película, Robert Zemeckis, ya que en el mismo documental sobre la filmación comentaba que el hoverboard existía. En años posteriores, el mismo Zemeckis aclaró que se inventó la mentira al estar harto (sic) de que le preguntaran si el monopatín era volador o no. La realidad es que los actores estaban sujetos a cables que fueron eliminados gracias a técnicas digitales.

Max Schreck, el conde Orlok del Nosferatu de F.W Murnau

No se puede culpar a los que piensen que el actor alemán Max Schreck era ciertamente un vampiro. Sin contar con su terrorífica interpretación del conde Orlok en el clásico de F.W Murnau Nosferatu (1922), Schreck ya era un personaje misterioso en la realidad. En la biografía sobre el actor escrita por Stefan Eickhoff en 2009 se explica que, a pesar de ser conocido en los teatros de la época (más que en cine), su vida personal estaba rodeada de enigmas y no era muy dado a socializarse.

Max Schreck murió a los 56 años víctima de un ataque cardiaco. Su leyenda empezó a crecer con el tiempo hasta llegar al año 2000, cuando en la película La Sombra del Vampiro, en la que Willem Dafoe hace las veces de Schreck, se juega con el mito de la supuesta vida de chupasangres del actor alemán.

Toda una colección de leyendas urbanas sexuales relacionadas con los dibujos animados de la factoría Disney también han atraído la atención de los cinéfilos más inquietos, pero eso ya es otra historia.