Héctor Scarone escribió muchas páginas de gloria para el fútbol uruguayo. Su nombre tiene un sitio preferente en la historia de "los celestes", pero si su nombre es grande para los uruguayos en general, en su equipo, el Nacional de Montevideo, fue catapultado a la esfera de ídolo indiscutido.

Actualmente una de las tribunas del Parque Central, estadio del CNdF, lleva su nombre.

Su carrera futbolística

Delantero, la mayor parte de su carrera la completó en el que llamó "club de sus amores". En Nacional debutó en 1917 y salvo tres años en los que su maestría pasó por canchas europeas, jugó en este club hasta su último partido oficial, en 1939.

En España Scarone vistió los colores del FC Barcelona (1926/27) club con el que ganó la Copa del Rey de 1926; estuvo en 1932 en Italia contratado por el Società Sportiva Ambrosiana, hoy Inter de Milán y en 1934 jugó en el Palermo.

Décadas después el mundo no ha logrado olvidar su trayectoria y lo demuestran los rankings: 21º puesto del Mejor Jugador Sudamericano del Siglo XX y 40º lugar en el ranking del Mejor Jugador del Mundo del Siglo XX.

La leyenda tricolor de un goleador

Cuando los epígrafes se consolidan, se dice que las leyendas se hacen inmortales. E inmortalizada parece estar escrita para los tricolores, mote con que se conocen a los forofos del Nacional uruguayo, la historia de Héctor Scarone.

Su nombre sigue ostentando el récord de años jugados para Nacional, 20 que, con 163 goles lo convirtieron en el segundo máximo goleador de la historia de la liga uruguaya.

Con Nacional fue campeón 18 veces; 8 títulos uruguayos: 1916, 1917, 1919, 1920, 1922, 1923, 1924 y 1934 y en el Torneo Competencia de 1934.

Tres veces campeón del mundo

Con su "celeste" fue Campeón Olímpico en 1924 y 1928 (campeonatos a los que la FIFA dio la categoría de Mundiales). Precisamente en el de 1924, después de vencer por 3 goles a 0 al seleccionado suizo en la final del torneo y ante 60.000 espectadores que abarrotaban el estadio Colombes de Paris, Scarone formó parte del grupo de uruguayos que inventaron la que en el mundo desde entonces se conocería como "vuelta olímpica".

Ganó el primer mundial del fútbol moderno en 1930 y dos Copas Lipton (1919 y 1927), con su selección jugó 70 partidos, convirtió 52 goles, 31 de ellos en competiciones oficiales y a los mundiales de Uruguay regaló 8 tantos (7 en los de 1924 y 1928 y uno en el de 1930).

Predispuesto para el gol

Las veces que el balón de fútbol fue impulsado dentro de un arco contrario por Héctor Scarone hacen bailar los números en un ejercicio de sumas que se ha escrito en cientos de páginas. Ostenta el récord de jugador uruguayo que más goles convirtió en un partido oficial. Fue en la Copa América de 1926 jugando el 28 de octubre contra Bolivia con triunfo de Uruguay por 6 goles de los que Scarone marcó 5.

Es uno de los mayores goleadores de la historia del fútbol de su país, el quinto máximo goleador, con 13 tantos, en la historia de la Copa América y el jugador que más goles convirtiera en las competiciones de 1926 y1927 y el Mejor Jugador de la Copa América de 1917.

Las cifras europeas no desmerecen su trayectoria, al contrario, en el escaso tiempo que jugó en el CF Barcelona en 18 partidos marcó 9 tantos y Italia, dónde participó de 68 encuentros, otros 20 goles.

Su pasaje como entrenador

Su historia como entrenador es corta pero lleva el sello de dos grandes equipos. En la temporada 1951/52 entrenó al Real Madrid de España y en el año 1954 se hizo cargo del equipo principal del Nacional de Uruguay.

Los uruguayos le llaman "El Mago" y también "El Gardel del Fútbol"; una magia que quedó impresa en el césped del legendario Centenario y que supo dejar para el recuerdo de las generaciones futuras, cuando el 4 de abril de 1967 se convirtió para siempre en leyenda.