En Venezuela, es preocupante ver cómo en los últimos años se ha incrementado la celebración de fiestas que, atendiendo más su carácter comercial, pueden llegar a desterrar las fiestas tradicionales autóctonas. Ejemplo de esto es la celebración en colegios privados y en sitios nocturnos del halloween, cuando otras manifestaciones culturales propias, no son tan concurridas.

Incluso, si es por fantasmas, brujas y magos, en Venezuela hay muchas leyendas y cuentos que bien merecen ser transmitidos de generación en generación.

El estado Lara, conocido como la ciudad de los crepúsculos y ciudad musical de Venezuela, no escapa de estos fantasmas y cuentos de aparecidos.

Leyenda del Canto de la pavita

La pavita es un ave de color marrón y manchas grises en su plumaje que anuncia con su llegada o con su canto, diversas situaciones. Se cuenta que cuando esta ave canta, es porque una mujer está llevando un embarazo en secreto o porque alguien está a punto de morir. Entonces, para contrarrestar la mala noticia, los lugareños comienzas a decir malas palabras que logran alejar las malas energías.

Si el canto del ave se escucha a lo lejos, es porque el ave está cerca y viceversa.

Leyenda de la Mujer de Blanco

Se dice que antiguamente en la población de El Tocuyo, había regularmente la aparición de una mujer que asustaba a los hombres desleales y mujeriegos. Esta mujer es muy atractiva y no pasa desapercibida ante la mirada de los hombres, quienes, al verla con su vestimenta blanca, atendían la invitación que ella les hacía para seguir sus pasos.

Esta mujer sensual y coqueta, luego de escoger a su víctima, le decía con señas que la siguieran hasta el río. Los hombres, creyendo haber logrado otra conquista femenina, se acercan al río siguiendo los pasos de la hermosa mujer, quien luego se daba la vuelta para aterrorizar a la víctima, mostrando únicamente su calavera y sus grandes dientes.

La Leyenda de El Salvaje

En la población de Agua Viva en el Municipio Palavecino de Lara, hay una leyenda muy antigua que normalmente es narrada por las personas ancianas a los adolescentes, en donde el protagonista era un personaje denominado El Salvaje.

Se dice que este personaje secuestraba a las jóvenes que salían embarazadas sin estar casadas. En medio de la noche aparecía, las agarraba a la fuerza y se las llevaba para un sitio en las montañas de Terepaima. Allá, esperaba a que la joven diera a luz al niño, al cual El Salvaje se lo tragaba. Luego dejaba en libertad a las jóvenes, quienes regresaban a la población mostrando signos de locura.

La Leyenda de El Jabillo

En el Sector de El Tamboral, justo a la entrada de la población de Agua Viva, está un hermoso árbol de ceiba o jabillo que tiene más de ciento cuarenta años. A uno de sus costados para una acequia denominada Cacho de Venao.

Según los lugareños, este ancestral árbol tiene la facultad de guardar entre sus maderos una voz que la pueden escuchar quienes se recuestan de él en horas de la noche. Sin embargo, lejos de ser una voz armoniosa, es una voz tenebrosa que espanta a quienes se acercan a su tronco para descansar.

Leyenda del Cementerio palúdico de Guamasire

En la población de Guamasire, existe un cementerio que colinda con el Parque Nacional Terepaima. Los lugareños aseguran que las almas de los difuntos enterrados en este lugar y quienes murieron de paludismo, cólera o malaria, pueden sentirse en la zona boscosa que lo rodea. La mayoría de sus tumbas no tienen identificación y pertenecen al siglo XIX. Tal vez sea por esto, que los muertos salen para lograr ser identificados.

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