A pesar del alto status de algunas actrices en la industria del cine porno, su fama no llega a extenderse más allá de su cerrado mundo; un mundo donde el tabú no existe.

Hay actrices, sin embargo, que han conseguido traspasar la frontera y llegan a ser conocidas por la sociedad menos aficionada al visionado del sexo explícito.

Las chicas del cine porno

La forma que tienen estas ¿intérpretes? de atrapar al público, a la audiencia, al televidente, no es precisamente a través de la fuerza dramática de unas lágrimas o un largo monólogo. La exhibición y el experto "manejo", fuera de cualquier pudor, de sus bellos cuerpos desnudos son los elementos que consiguen que el hombre, mayormente, haya ensalzado a estas féminas hacia el Olimpo de las diosas del sexo.

Muchas actrices llegan al cine porno atraídas por la atención de la mirada ante sus cuerpos, por el simple disfrute o por la adicción al sexo, y otras llegan por dinero. Un dinero que, para las actrices americanas no tan consagradas, oscila entre los 400 y 800 dólares por escena.

Solo unas pocas con suerte y verdadero talento consiguen los suculentos contratos de 100.000 dólares al año (unos 80.000 euros), que incluyen escenas y apariciones en congresos con "actuaciones" en vivo. Y solo unas pocas entran en los "anales" de la historia.

Linda Lovelace, una estrella fugaz que alcanzó la fama gracias a su "Garganta Profunda"

La pionera, la actriz que con su felación a Harry Reems en Garganta Profunda (1972) dejó boquiabierta (nunca mejor dicho) a la sociedad... y también la mártir del porno que pagó caro su incursión en el cine X.

Garganta Profunda fue el primer film pornográfico que llegó a competir con las películas "mainstream" (las que se distribuyen de forma masiva para alcanzar fácilmente al gran público).

A pesar de la enorme fama de la película de Gerard Damiano, Linda Lovelace no ganó ni un solo dólar y se enfrentó al mismo mundo que la había consagrado, renegando hasta su muerte (en 2002) de su imagen de símbolo sexual.

Lovelace haría nuevas incursiones en el porno después de Garganta Profunda. En su autobiografía y ante las cámaras de televisión llegó a decir que fue obligada a meterse en el cine de adultos, e incluso afirmó que se sintió violada en las escenas de sexo de la cinta de Damiano.

Recomendable el documental Inside Deep Throat (2005) para conocer más de la historia.

Marilyn Chambers, de anunciar jabón para niños... al sexo explícito del porno

Chambers, una norteamericana de sonrisa angelical y carita inocente, hizo que su entrega y apertura al sexo quedaran lejos del arrepentimiento de la protagonista de Garganta Profunda.

Su celebridad se debe, sobre todo, al clásico del porno Detrás de la Puerta Verde (1972). Un enigmático y atractivo título que esconde dentro un film lleno de un arrebato multicolor, lleno de zooms y "slow motion" que ahora, mirándolo desde la distancia, encaja perfectamente con el universo hippie y psicodélico que se puede encontrar también en algunas películas de aquella época que no tenían nada que ver con el porno.

Chambers, que se dedicaba a anunciar jabón en los carteles de los supermercados a la vez que practicaba una felación en la pantalla grande, tuvo incluso una gran oportunidad de crear una carrera en el cine no clasificado X. Por desgracia para ella y para el gran público, solo su participación en Rabia (1977) de David Cronemberg tuvo una (insuficiente) repercusión.

Traci Lords, la voluptuosa reina del porno de los años 80

La cara aniñada de la Lords tenía truco, porque esta actriz de 42 primaveras era oficialmente una niña cuando comenzó a la edad de 15 años en la industria del sexo. La revelación de su edad en los medios de comunicación originó un escándalo de notables proporciones que también aterrizó en los juzgados.

En los tres años de su breve carrera en el porno, Traci Lords participó en más de 80 películas en las que entregó todo su potencial. En su autobiografía comenta "yo no actuaba para la cámara sino que me desahogaba. Me permitía liberar toda la furia que había sentido durante toda mi vida. Libertad, paz, venganza, sexo, poder. Por fin había encontrado un lugar donde canalizar toda mi energía". Según se cuenta, Lords era una de las pocas estrellas que continuaba con las escenas de sexo aunque la cámara parara de rodar.

En los años 90 cambió el porno por el cine mainstream, y aun trabajando en películas conocidas como Cry Baby (1990) o Blade (1998) su filmografía general se centra en la serie B más casposa.

Jenna Jameson, la gran estrella actual del cine porno

La siliconada Jenna Jameson, prototipo de actriz porno de los últimos veinte años (botox, silicona, gimnasio...), es la todoterreno de la industria en la actualidad y su vida se aparta de los dramas y traumas de estrellas del porno del pasado. Saborea su status de actriz porno y lo vive con orgullo.

En el libro "The Porning of America" (2008) Sarracino y Scott la definen como la "más famosa y exitosa estrella del porno de la historia", lo cual tiene sentido si se considera la enorme rentabilidad que la Jameson le ha sabido sacar a su cuerpo. Y es que esta actriz no solo posee un físico de infarto, sino que también es una fructífera mujer de negocios. Tiene su propia productora de películas (Club-Jenna), dirige, y también se deja ver, de vez en cuando, en films para el gran público.

Sus apariciones como actriz porno cada vez son menos frecuentes, y es probable que muchos de los detractores que le reprochan su excesiva "finura" en sus cópulas y su poca admiración por el sexo anal le agradezcan el detalle.

En cualquier caso, queda Jameson para rato... al igual que otras estrellas que cada vez están más cerca de convertirse en mitos del cine porno, como por ejemplo Sasha Grey. Los fanáticos de pro de las películas X nunca estarán faltos de símbolos sexuales.