Ley electoral en España: déficits y posibles mejoras

Congreso de los Diputados - Morguefile/imelenchon
Congreso de los Diputados - Morguefile/imelenchon
El régimen electoral español no ha variado en 30 años pero sí lo ha hecho España. Ahora tiene puntos clave que pueden mejorarse.

En las últimas elecciones generales, un partido regionalista como Convergencia i Unió consiguió cinco veces más escaños que Izquierda Unida a pesar de tener 300.000 votos menos. ¿A qué se debe que ocurran estas situaciones? Para obtener una respuesta, debemos centrarnos en la Ley Electoral española.

Variables claves en los regímenes electorales

Existen tres pilares básicos en cualquier régimen electoral que pueden determinar el resultado de unas elecciones:

  • La fórmula electoral: Se refiere a la forma en que se reparten los votos. Los escaños no se asignan según el porcentaje de voto obtenido, algo que matemáticamente sería poco factible. Se establece una fórmula matemática que divide el número de votos consecutivamente para repartir los escaños. Se mira qué partido tiene mayor número de votos, se le asigna un escaño y para el siguiente se tomará como referencia para ese partido el siguiente número (ya dividido). El número para dividir los votos es lo que diferencia cada fórmula.

  • La circunscripción electoral: El ámbito geográfico en el que se divide el país, región o municipio donde se celebran las elecciones. Los escaños del Parlamento se reparten geográficamente teniendo en cuenta el número de habitantes y, de este modo, en España por ejemplo, los partidos se presentan por provincias y son los votos de cada provincia los que se van dividiendo para obtener escaños.

  • El número de escaños: Para que el porcentaje de escaños de cada partido se asemeje más al porcentaje de votos recibidos, es necesario tener cuantos más diputados mejor. Un mayor número de diputados produce un reparto más eficiente de los votos obtenidos y la representación será más ajustada a la realidad.

Régimen electoral español: situación actual

Respecto a las tres variables de cualquier reglamento electoral, en España la situación es la que a continuación describimos:

  • La fórmula electoral, fórmula D’Hondt. La fórmula D’Hondt, vigente desde 1978 en España, consiste en dividir los votos consecutivamente entre 1, 2, 3, 4, y así hasta el número total de escaños a repartir. Imaginemos que el partido X tiene 100.000 votos, el partido Y 70.000 y el partido Z 40.000. Supongamos que repartimos 5 escaños. El primer escaño sería para el partido X (y participaría en el siguiente reparto con sus 100.000 votos divididos entre 2, es decir, con 50.000). El segundo escaño sería para el partido Y (que participaría en el siguiente con 35.000). El tercero para X (que tenía 50.000 y ahora tendrá 16.666). El cuarto escaño sería para Z (que pasaría a 20.000) y el quinto volverá a ser para Y. En total, D’Hondt, la fórmula aplicada en España, le da dos escaños a X, dos a Y, uno a Z, aunque podemos comprobar cómo las diferencias (ineficientes) se incrementarían si aumentamos el número de escaños a repartir.

  • La circunscripción electoral, circunscripción provincial. España se divide en 55 provincias. Los escaños se reparten en base a los resultados obtenidos en cada una de ellas. Se asignan una serie de escaños a cada provincia según su población (estableciendo un número mínimo) y éstos se reparten en cada provincia sin tener en cuenta los votos obtenidos o los “restantes” de partidos que no han llegado en otras provincias a conseguir escaño pero que, quizás, sumando todos sus votos a nivel nacional podrían obtener representación en el Parlamento.

  • El número de escaños, 350 en el Congreso de los Diputados. Desde las primeras elecciones democráticas en España, el Congreso de los Diputados está compuesto por 350 diputados, aunque la Constitución Española establece que puede quedar compuesto por entre 300 y 400 diputados. A pesar de todo, lo importante es tener en cuenta que en los más de 30 años de democracia no ha variado el número de escaños, pero el país si ha crecido mucho demográficamente.

Posibles mejoras

Teniendo en cuenta la realidad política, social y cultural española en pleno 2010, la mejor opción para las tres variables presentadas sería:

  • Fórmula electoral de Saïnt Lagüe, aplicada en los países nórdicos. Esta fórmula consiste en dividir los votos de cada partido entre número impares, es decir, entre 1, 3, 5, 7 y así sucesivamente. Aplicando el ejemplo anterior, observamos como los partidos con mayor número de votos pierden más rápidamente la diferencia respecto los partidos minoritarios. En España se conseguiría que Izquierda Unida, Unión Progreso y Democracia y otros partidos de ámbito estatal consiguieran una representación parlamentaria más fiel al porcentaje de votos obtenido, a la vez que se reduciría la enorme sobre representación, sobretodo en provincias con pocos escaños a repartir, de los dos principales partidos estatales, PSOE y PP.

  • Circunscripción electoral única, tanto para elecciones generales, como autonómicas. Eliminando las provincias como región electoral, se conseguiría no sobre representar a partidos regionales, como ocurre actualmente como CiU o, en menor medida, con PNV y ERC. La contrapartida es la baja presencia de partidos regionales en el Congreso español, un país claramente plurinacional. Esto se compensaría con una reforma del Senado convirtiéndola en una cámara puramente territorial.

  • Congreso de los Diputados con 400 escaños, el máximo aplicable sin modificar la Constitución. Aunque debería aumentarse aún más, 50 diputados más compensan el crecimiento demográfico español en los últimos 30 años.

Dificultades de aplicación de un nuevo sistema electoral en España

Aunque el actual sistema electoral español es sostenible, se muestra ineficiente y, lo más grave, inequitativo. Perjudica a los partidos minoritarios (aunque Izquierda Unida recibió en las pasadas elecciones de 2008 casi un millón de votos) y, sobretodo, a los de ámbito estatal. Por esta situación será difícil que los posibles cambios anunciados en la ley electoral española lleguen a prosperar.

Para hacerlo, necesitarían la mayoría absoluta del Congreso de los Diputados. Es decir, necesitaría, actualmente, el voto favorable de PSOE y PP, los partidos que más se benefician de la actual status quo de sobre representación para ellos.

Adrián Caballero, Adrián Caballero

Adrián Caballero Escusol - 23 años. Periodista y politólogo por la Universidad Pompeu Fabra. Mi pasión: el análisis politológico, ...

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COMENTARIOS

08-mar-2011 21:20
Invitad@ :
El sistema electoral tiene que cambiar. Pero creo que tu visión no es muy exacta.

El problema principal es la división por provincias (50 provincias y dos ciudades autónomas).

Los partidos regionalistas no se verían perjudicados. Son los partidos con menos de un 20% de todo el territorio los perjudicados, a favor de los grandes.

Te recomiendo estas comparativas y análisis entre diferentes sistemas de reparto de escaños 2008 y 2004:
http://www.readyfortomorrow.com/son-las-elecciones-la-fiesta-de-la-democr acia/#simulacion-elecciones2008es

http://www.readyfortomorrow.com/el-sistema-electoral-en-espana-y-la-excl usion-de-las-minorias


La injusticia:
cuantos menos escaños hay en una provincia más facil resulta que el grande obtenga escaño y el pequeño ninguno o quede con restos. Estos votos no son aprovechados. Son inútiles. Es una manera de favorecer a los partidos grandes y grandes territoriales.

Además no tienen NINGÚN sentido dividir la elección de diputados por provincias. No hay ninguna relacion entre el diputado y esa provincia. Es sencillamente una forma de engañar y beneficiar a los grandes.

El bipartidismo con listas cerradas nos lleva al unipartidismo con dos colores y un debate vacio.
1 Comentario:
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