La lepra, también conocida como enfermedad de Hansen en honor al descubridor del bacilo causante de la lepra; el doctor noruego Henrik Armauer Hansen, es una enfermedad infecciosa y crónica de la que ya se tienen referencias desde los tiempos bíblicos. No se trata de una enfermedad excesivamente contagiosa, como se creía anteriormente; de hecho todavía no está del todo claro como se contagia. Probablemente con el contacto continuo y prolongado con otra persona infectada o bien con objetos contaminados por la bacteria. También los factores ambientales, como la superpoblación, la falta de higiene y la mala alimentación, son susceptibles de incrementar las posibilidades de contraer la lepra.

La lepra también se caracteriza por poseer un largo periodo de incubación que oscila entre los cuatro y los ocho años, dependiendo del tipo de lepra. Esta circunstancia dificulta considerablemente averiguar el momento y el lugar en que se produjo la infección. La lepra es una enfermedad común en muchos países, sobre todo, del ámbito tropical y subtropical. Los niños son más propensos a contraer la lepra que los adultos.

Cada año, el último domingo del mes de enero, y con el propósito de aumentar la conciencia social ante la gravedad este problema, se celebra el Día Mundial de la Lepra.

La lepra presenta dos tipos principales: la lepra tuberculoide y la lepra lepromatosa, siendo esta última más grave, presentando protuberancias de gran tamaño e hinchazones deformantes.

Recientemente, en el año 2008, se descubrió una nueva bacteria –Mycobacterium lepromatosis– causante de la lepra, tal y como informó un equipo de investigación en la edición de diciembre del American Journal of Clinical Pathology. Tal como manifiesta el autor principal Xiang-Yang Han: “Hemos identificado una segunda serie de micobacteria de lepra, y al haber identificado a este organismo letal, hemos definido mejor la enfermedad que este organismo causa, la lepra lepromatosa difusa”.

Sintomatología de la lepra

La lepra, en todas sus variantes, es una enfermedad que causa daño neurológico en brazos y piernas, provocando una pérdida de sensibilidad en la piel y debilidad muscular. La insensibilidad al dolor es uno de los primeros síntomas de la lepra. Las zonas de la piel donde se produce esta insensibilidad adquieren un tono distinto, generalmente más claro. Con posterioridad puede aparecer parálisis muscular y fragilidad en los huesos. En aquellos casos en que la enfermedad se prolonga en el tiempo, y debido a las constantes lesiones, puede darse el caso de acabar perdiendo el uso de las manos y los pies.

Prevención de la lepra

Aunque el contagio es poco probable, se recomiendo evitar el contacto físico con las personas infectadas que no hayan recibido el tratamiento adecuado. Aquellas que están tratadas no transmiten el bacilo que causa la lepra.

Aunque los medicamentos antibióticos han conseguido que sea innecesario –al menos por razones puramente médicas– el aislamiento de las personas infectadas, actualmente el Mycobacterium leprae se ha vuelto resistente a los medicamentos, lo que sumado al incremento en el número de casos que aparecen en todo el mundo, ha provocado una preocupación global por esta enfermedad.

Diagnóstico y tratamiento de la lepra

La detección prematura de la lepra es muy importante, ya que el tratamiento limitará considerablemente los daños producidos por la enfermedad, hará que la persona no transmita la enfermedad y pueda llevar una vida normal. Las pruebas que se realizan para obtener el diagnóstico consisten en una biopsia de la lesión de la piel, una prueba cutánea de lepromina y un examen de raspado de piel con el propósito de hallar la presencia de bacterias acidorresistentes.

En el tratamiento de la lepra se suele emplear la combinación de tres fármacos: un antimicrobacteriano, un antiinflamatorio y un bacteriostático. Su administración se prolonga por espacio de seis meses o un año, dependiendo de la fase en que se haya detectado la enfermedad. En general se logra la curación en el 90% de los casos.

Las complicaciones más habituales asociadas con la lepra son el desfiguramiento estético y un daño neurológico permanente.

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