Las encuestas aseguran que Dinamarca es el país más feliz del mundo. Al parecer esto se debe a su democracia consolidada, a su igualdad social, y a la alta calidad de vida de sus habitantes. Sin duda, ha contribuido a aumentar esa felicidad la empresa Lego, cuyo nombre viene de la expresión en danés “leg godt”, que viene a significar “juega bien”.

Hoy día Lego es el cuarto grupo empresarial de juguetes del mundo en cuanto a facturación después de Mattel (creadores de Barbie), Hasbro y Bandai.

El humilde origen de Lego

Lego no pudo tener un origen más humilde. En un principio, la empresa no fabricaba piezas de plástico, sino de madera, ya que el fundador fue un modesto carpintero: Ole Kirk Christiansen. Era un hombre emprendedor que, en busca de fortuna, abrió un taller de carpintería en Billund, en el año 1928.

Poco a poco, el negocio de Christiansen se fue estabilizando, gracias a que obtuvo un enorme prestigio por sus trabajos. Se dedicaba a construir las vigas y los muebles de los granjeros de la zona. Incluso pudo permitirse contratar a varios aprendices. Todo iba viento en popa hasta que un incendio destruyó su taller en el año 1924. Pero, en lugar de desanimarse, decidió volver a empezar desde cero.

Juguetes de plástico

Para reducir costes, elaboraba modelos a escala de los muebles que tenía que fabricar. Estas miniaturas le dieron una idea brillante, construir juguetes para ingresar un dinero extra, que ayudara a sacar adelante a la empresa. En principio, los juguetes eran de madera, pero posteriormente decidió pasar al plástico, cuando este material se popularizó.

Los primeros años, los juguetes consistían en bloques de madera que se apilaban. En 1949, Christiansen y sus empleados tuvieron la brillante idea de fabricar piezas de plástico que se podían conectar entre sí. Cada pieza se podía ensamblar en las otras. Este concepto estaba llamado a iniciar toda una revolución en el mundo de los juguetes.

Consolidación de la empresa

Entre los primeros juguetes desmontables distribuidos por Lego había un camión por piezas que se convirtió en un éxito sin precedentes. Algunas empresas tardaron en aceptar los productos de Lego, por ser de plástico, y les devolvían algunos pedidos.

Todo creció de forma espectacular a finales de los 50, cuando Ole Kirk Christiansen fue sustituido por su hijo Godtfred. Éste mejoró el diseño del producto haciendo que las piezas se ensamblaran mejor. Otro incendio destruyó la mayor parte de sus productos de madera. Pero ya eran una empresa bastante sólida, con 450 empleados, y cada vez tenían un mayor volumen de pedidos.

En los 60 añadieron las ruedas que giraban. Esto les hacía ganar puntos de cara a los niños, que podían hacer rodar los vehículos, después de construirlos. También esa década vio nacer los trenes Lego, dotados de un pequeño motor, por lo que funcionaban de verdad.

El Parque Legoland y otras novedades

Hacia 1970 los productos fueron haciéndose cada vez más variados. La compañía no paraba de lanzar novedades, como las casas de muñecas por piezas, los muebles para cada una de las habitaciones, y sobre todo, los barcos, capaces de flotar.

También fue todo un hito para la compañía la inauguración del Parque Legoland, en Billund. El público acudió masivamente a ver las sofisticadas maquetas de ciudades reales, fabricadas con piezas de Lego.

El Duplo, piezas para niños

El Duplo, creado en 1969, es un sistema de piezas Lego con piezas más grandes. Están pensadas especialmente para niños más pequeños, que no podrían jugar con las piezas tradicionales porque se las tragarían. Es todo un acierto que las grandes se puedan encajar con las normales.

Fue Kjeld Kirk Kristiansen, nieto del fundador, quien se encargó de la empresa hasta 2004. Éste escribía su apellido con “K”, a diferencia de sus ancestros, por un error al rellenar su partida de nacimiento. Siguió innovando y logró que su compañía se expandiera todavía más. En agosto de 1988 organizó una competición internacional de piezas de Lego, en la que participaron 38 niños de 17 países diferentes.

Lego en el siglo XXI

Los tiempos han cambiado, y hoy día los niños prefieren en muchos casos los videojuegos, que le han comido muchísimo terreno a los juguetes tradicionales, a pesar de que está comprobado de que los juguetes desmontables estimulan su creatividad.

Hubo un momento en que la empresa Lego registraba pérdidas y se llegó a temer por esta tendencia a la baja. Sin embargo, a partir de 2005, la empresa empezó a remontar. Para ello, tuvieron que reducir la plantilla, y vender los cuatro parques temáticos de Lego que tenían por entonces.

Videojuegos de Lego

También ha sido un acierto que Lego llegara a un acuerdo con una compañía de videojuegos, para sacar títulos basados en sus líneas desmontables. “Si no puedes competir con los videojuegos, únete a ellos”, debieron pensar los responsables de la compañía.

Algunos de los títulos son muy populares, sobre todo los títulos "Lego Star Wars", "Lego Indiana Jones" y "Lego Batman: The Video Game", que han obtenido buenas críticas en las revistas especializadas.

Lego se extiende por todo el mundo

En la actualidad, más de 7.300 personas trabajan en Lego en todo el mundo. El grueso del trabajo se realiza en Billund, la sede central de Dinamarca, y también en Londres. El empaquetado se realiza en Estados Unidos, Suiza y República Checa. En otros países, existen filiales que se encargan de la distribución y el marketing. En España se encarga de estas tareas Lego Iberia, con sede en Madrid.

Existen diferentes líneas de productos destinadas a niños de diferentes edades. Se sigue fabricando el Duplo, ha aparecido una línea para bebés llamada Baby, y también han salido sets de robots, y los Bionicle, figuras de acción muy populares entre los chicos actuales. Desde 2003, existe una línea de construcción de joyas.