“En la tribu montenegrina de Rovca vivía una virgínia. Se trataba de la chica Milica que juró que, ya que no tenía hermanos, sería la sustituta de un hijo para su padre”, escribió el autor de una de las primeras monografías etnográficas de Montenegro (1855), Milo Medakovic. Esta "chica-chico", como Medakovic la llamaba, llevaba armas y ropa masculina, fumaba tabaco y cada uno de su tribu la respetaba como un verdadero hombre.

Por lo tanto, desde hace dos siglos el fenómeno de las virgínias - muchachas que cambian su identidad sexual y estatus social sin intervención quirúrgica - ha atraído y sigue atrayendo la atención de los investigadores, especialmente de los etnólogos.

Más que una elección racional

Los etnólogos han observado este fenómeno por primera vez a comienzos de la segunda mitad del siglo XIX en el territorio de Montenegro, el norte de Albania y la región de Kosovo. Étnicamente, se trata de población eslava (serbios y montenegrinos) por una parte y albanesa por otra, aunque algunos autores mencionan virgínias turcas y también gitanas. Confesionalmente, consisten en tres religiones que mayormente se encuentran en los Balcanes: la ortodoxa, la católica y la islámica.

Convertirse en una virgínia tuvo lugar exclusivamente en el plano cultural y simbólico, a través de un cambio de nombre femenino a masculino, llevando pelo corto y adquiriendo ciertos privilegios (el derecho a llevar armas y participar en la guerra). Se explica con la teoría de la elección racional, resolviendo las cuestiones de herencia y apellido en las familias sin hijos varones. Por otra parte, se encuentra una lógica psicológica interna, tan sugerente que incluso se registran casos en que las virgínias pierden su periodo (la "flor femenina") muy tempranamente.

El culto “Virgo”, las amazonas y la extensión del linaje

En cuanto al origen del fenómeno, las opiniones están divididas: algunos argumentan que data de épocas históricas lejanas, otros de que se haya en los últimos siglos por las razones socioeconómicas y la sociedad patriarcal.

En el primer grupo está la etnóloga María Gusic que lo explica con la supervivencia del culto a "Virgo", cuya cuna estaba en la antigua ciudad griega de Epiro, así como en la costa de las ciudades de Drac y Skadar (Albania): “Con el tiempo, este culto ha ganado su ‘forma definitiva’ en las sociedades tribales de los eslavos de los Balcanes y albaneses”. Una opinión similar tiene su colega Tatomir Vukanovic, con la diferencia de que él las llama “los restos del antiguo patriarcado”, aunque el antropólogo Milenko Filipovic piensa sobre las virgínias como las descendientes de las amazonas y las compara con "virgines" ilirias del funcionario romano, Varrón.

Por el contrario, otro etnólogo, Mirko Barjaktarevic, se refiere a los motivos económicos y religiosos de las tribus. Los económicos por tratar de conservar la finca de la familia al menos durante una generación más; los religiosos por mantener cultos de sus antepasados, del hogar y del país en general. Similar a la suya es la opinión de otros autores que dicen que el sistema de parentesco patrilineal es responsable de la ocurrencia de este fenómeno. Teniendo en cuenta que, en el caso de falta de hijos varones, como la hija no tiene derecho a prorrogar el linaje, "la continuación de la línea masculina continua a través de su transformación simbólica en un hombre" (Casaser).

Virgínia en la película y un hecho menos conocido

La manera en la cual las niñas se han “transformado” en chicos se muestra en la película La virgínia de Srdjan Karanovic (originalmente “Virdzina”). Desde el año pasado, en algunas webs se pueden encontrar subtítulos en español de este film, así que todas las personas que quieran verlo y comprender el fenómeno un poco mejor, pueden entender "La virgínia" en términos literales.

Tal vez después de la película podrían tener en cuenta un hecho con el que la mayoría de europeos probablemente no les es familiar: las numerosas virgínias del pasado (y algunas que todavía están vivas) representan una evidencia contundente de que en algunos países de los Balcanes, debido a la tolerancia o la necesidad, se ha dado (y se da) más prioridad a los elementos de la eleccion sexual que a la biología sexual.