La desaparición de algunas líneas de ferrocarril acarreó el consiguiente abandono de las vías por las que discurría. Con el tiempo, la conciencia ecológica y el deseo de conjugar el turismo con la naturaleza han recuperado estos caminos para su uso. Es así como nacieron las Vías Verdes.

Muchas son las sendas existentes en España por las que en otra época transitaba un tren. La oferta es variada con múltiples destinos y distancias, dificultades y paisajes, para ir a pie o en bicicleta. En definitiva, existen tantas opciones como paisajes. Por ser aptas para todos los públicos y tratarse de rutas cercanas entre sí y accesibles tanto para disfrutar de un largo paseo como pedalear tranquilamente, dos son las opciones propuestas: Villalonga-l'Orxa y Alcoi-Agost.

El desarrollo del ferrocarril

Las dos rutas tienen en común muchos aspectos. En primer lugar su origen. Alcoi, en el corazón de las montañas del norte de Alicante, conoció un desarrollo industrial muy importante a finales del siglo XIX. Su localización interior era un inconveniente tanto para abastecerse de materias primas como para dar salida a los productos industriales. La solución era un ferrocarril con destino Gandia siguiendo el curso del río Serpis.

Este proyecto fue posible en 1893 gracias a la aportación de capital británico en la sociedad Alcoy & Gandia Railway and Harbour Company Limited para construir la línea férrea y el puerto en Gandia, lugar por el que las mercancías se enviarían a Inglaterra. En 1969 el tren realizó su último viaje, quedando la infraestructura en desuso.

Con la misma intención se construyó entre 1927 y 1932 otra línea entre Alcoi y Agost. En este caso se pretendía llegar hasta el puerto de Alicante y enlazar con la línea hasta Madrid pero, finalmente, nunca llegó a transitar un tren.

Villalonga-l'Orxa: la ruta del Racó del Duc

Parte del itinerario por el que discurría el tren entre Alcoi y Gandia recibe este nombre por tratarse de la zona por la que antiguamente el duque de Gandia solía ir de caza.

La ruta de 12 km. acompaña al Serpis en su camino encajonado entre los 1.013 m. de la sierra de la Safor y los 680 m. de la Cuta. Aunque al principio del camino existe un pequeño repecho, el resto de la senda es llana y perfecta para la bicicleta o el senderismo. Se puede coger agua al inicio en la fuente de la Reprimala.

Para la construcción del ferrocarril, los ingenieros ingleses tuvieron que salvar la difícil orografía del terreno con la construcción de ocho túneles en total, aunque en esta ruta sólo se atraviesan cinco. Eso sí, la ausencia de iluminación hace inevitable el uso de una linterna para el mayor de ellos, de 250 m. de longitud. Los respiraderos del mismo ofrecen espectaculares vistas del río y su entorno natural, además de curiosidades como el humo negro del carbón en el techo o la posibilidad de encontrar restos de la vía, como tuercas de sujeción.

Durante el camino se llegan a distinguir hasta cinco pequeñas centrales hidroeléctricas, de las que actualmente sólo funcionan tres. Ya en l'Orxa, y dominando el valle desde lo alto, se levanta el castillo de Perputxent, de origen musulmán.

La ruta entre Alcoi y Agost

La ruta entre Acoi y Agost tiene 66 km. y en ella se distinguen dos tramos de Vía Verde.

El primero comprende 10 km. desde Alcoi hasta La Canal y, al estar tratada con asfalto ecológico, es perfecta para el acceso a discapacitados y bicicletas. Además de adentrarse en el parque natural del Carrascar de la Font Roja, se atraviesan viaductos como el del Salt o el de las Siete Lunas con su impresionante altura y diez túneles iluminados, aunque se recomienda llevar una linterna.

El segundo tramo tiene una distancia de 21 km. y 400 m. de desnivel en descenso entre el puerto del Maigmó y Agost. Conviene llevar la linterna, agua y cremas de protección solar por la sequedad del terreno. Durante el trayecto se pasa por seis túneles como el del Ventós y viaductos como el del barranco del Fontanar y el del Forn del Vidre.

Túneles y viaductos para salvar barrancos y ríos jalonan las dos rutas. Vegetación mediterránea de pino y carrascas contrastan con áreas más áridas. Es la diversidad de la naturaleza y del camino. Es el turismo ecológico y sostenible.