A la hora de denominar los modos de un grupo de jóvenes, los historiadores, sociólogos y críticos hablan indistintamente de "fenómeno", "corriente", "cultura", "movimiento" o más popularmente, "tribu urbana".

Existen muchas y muy variadas, pero ¿qué es lo que marca y define a un grupo de gente con similares costumbres? La música, ése es el auténtico motor del asociacionismo juvenil. Repasamos la historia de algunas de las tribus urbanas más importantes.

Generación beat, rockeros y mods

Los beats fueron poetas americanos de mediados del s.XX, cuya filosofía era: ecologismo, revolución sexual, apatía política y defensa de los derechos humanos y las drogas. Inventaron el "bebop", derivado del jazz, y como novela de cabecera tenían "On the Road", de Kerouac.

Los rockeros supusieron la primera gran revolución juvenil dentro de la música popular y tienen el mérito de haber sobrevivido a las modas. Elvis Presley, Chuck Berry, Jerry Lee Lewis o Buddy Holly son los nombres míticos del rock de los 50. Las motos, los conciertos, el baile, la cerveza y el cuero los definen como grupo.

En los primeros 60 surge en Inglaterra el movimiento opuesto: los mods, contracción del término "modernista". En principio sirve para definir a los seguidores del "modern jazz", luego evolucionan hacia el ska, y finalmente engloba a jóvenes amantes de las scooters, el pop-art y las parcas con corbata. Tienen un himno propio: "My Generation", de The Who.

Hippies, heavys, punks

San Francisco fue la ciudad que vio nacer a los hippies en los 60. La combinación de paz, amor, hierba y LSD fue caótica en el "verano del amor" del 67. Para entender su forma de ver la vida, nada mejor que visualizar "Easy Rider" o escuchar el rock californiano de los psicodélicos Grateful Dead o The Doors.

Los compañeros del metal nacen poco antes de los 70 y se hacen muy presentes en los 80. Sus grupos son Led Zeppelin, Black Sabbath, AC/DC, Iron Maiden o Motörhead. Toman prestados de los rockers el cuero, los vaqueros, las motos y la cerveza, y añaden decibelios y melenas al viento. Son los más fieles a sus bandas, ya que se sienten heavies hasta la tumba.

El punk, el más contracultural de los grupos, surge a finales de los 70 en Inglaterra. La violencia está presente en todos sus actos. "Anti" es su prefijo favorito: antisistema, antipolíticos, antirreligión y antimoda. Aunque también ellos crearon una, la de las crestas. Sex Pistols, The Ramones y The Clash son los grandes nombres.

Skinheads, góticos y raperos

Los skins o cabezas rapadas mezclan desde los años 60, música ska, fútbol, política y violencia con gran facilidad. Reconocibles también por las bombers y botas Marteens, son extremistas de derechas, con su rama de izquierdas: redskin.

También en Inglaterra, los góticos encontraron sus baluartes: la oscuridad, los cementerios y la magia negra. El look acompaña sus gustos, la tez pálida mortecina y el negro como bandera. Son obsesivos y siniestros en su música, industrial, o su rock postpunk asfixiante.

Los rappers nacen en suburbios de barrios neoyorkinos, cuya vía de escape es el hip-hop. Más importante que la música son las letras-protesta que escupen con rabia.

Rastafaris, grunge y tecnócratas

Los rastafaris se consideran miembros de una religión. El emperador etíope Ras Tafari es, según ellos, la reencarnación de Cristo. Los jamaicanos son los preceptores de esta libre interpretación de la Biblia, Bob Marley es su dios musical, y la marihuana, su forma de comunicarse con Jah (la divinidad).

A mediados de los 80, en Seattle, bajo el influjo de Pearl Jam, nacen los que pretendieron ser el azote del rock clásico: los grunges o alternativos. Su influjo duró poco, aunque Nirvana los elevó a su máximo en cuanto a foco mediático.

El tecno surgirá poco después en Detroit, gracias a que las nuevas tecnologías se incorporan a la música. Los alemanes Kraftwek son los culpables de esta revolución. Hoy no son ajenas las raves, fiestas de djs, drogas de diseño y ropa de marca.

Pijos, emos, y typical spanish: los canis

Los pijos no se asocian con el mundo musical, sino con un estatus social elevado. Sus clubs deportivos son caros y sus fiestas, exclusivas. Los diseñadores más importantes sustituyen a los músicos en cuanto a seguimiento, aunque también disfrutan con las sevillanas y las baladas de Julio Iglesias.

El aporte español a las tribus urbanas son los canis, procedentes del sur, que muestran predilección por el flamenco y el gran Camarón de la Isla. Sus chándals y bisutería de oro son muy característicos.

La últma gran tribu que se ha hecho presente a nivel mundial es la de los emos, andróginos personajes seguidores del hardcore punk, que toman prestados símbolos de otros grupos. Son delgados, van de negro y escuchan a Tokyo Hotel, Jimmy Eat World o Good Charlotte.

Igual que el resto de movimientos urbanos, los emos han evolucionado en subgrupos, y subgrupos de subgrupos, hasta que unos y otros acaben fundiéndose y confundiéndose para que las diferentes tribus se enriquezcan mutuamente.