Seamos serios: sea usted religioso, agnóstico, apóstata o, simple y llanamente, un descreído más, la Navidad tiene un componente sentimental que es difícil de explicar. Dejando en la caja registradora el consumismo y la falsedad, resulta que la Navidad tiene allá donde se vaya un pequeño altar repleto de tradiciones extrañas, ritos curiosos o simples y llanas estupideces.

Desde lo freak a lo oculto pasando por lo emocional, durante esos 15 días de invierno (o verano, allende los mares) quien más quien menos comete alguna tropelía. Total, es tiempo de Navidad.

Navidad a la española, lencería roja y almax

Lo dice la Wikipedia y lo dice la sabiduría popular: “En Navidad al balcón y en Pascua al tizón”. O lo que es lo mismo, si es Navidad, que se note. Que se vea, que se luzca. Ya sea en las tripas o en los regalos. Cuentan, eso sí, que el gasto se va a reducir en un 19%. No cuentan, eso no, que quizá el gasto estaba muy alto; que puede que, de unos años a esta parte, la lencería roja fuera de diseño y el cochinillo estuviera deconstruido.

Porque España y sus navidades son así. Porque nuestras dos tradiciones más importantes en Nochevieja y Navidad son una gruesa cena (con abrevadero incluido) y doce uvas que son leyenda gracias a una cosecha excesiva.

Una cosecha que ha terminado, involuntariamente y por factores externos, en toda una tragedia: cada año el español afronta las doce uvas con la concentración de un neurocirujano. Comenzar a comer las uvas cuando aún están sonando los cuartos es algo que media España, esta España mía, teme, sufre y aún recuerda.

El “Capodanno” italiano y los muebles por la ventana

Tan iguales y tan diferentes. Si algo se ha dicho siempre de españoles e italianos es que somos mediterráneos, dejando claro todas las connotaciones, buenas o malas, de la palabrita. Sea como fuere, si en muchas cosas existe un gran parecido (o eso dicen las lenguas) en la Nochevieja lo único semejante es la fiesta y poco más.

Sus fiestas, dicen, son más solemnes y quizá tengan más arraigado un sentimiento que aquí se ha dejado a un lado con la llegada de la fiesta democrática. La Nochebuena (noche de la vigilia, en italiano) se mueve entre el pescado y el Panettone.

La casa por la ventana

En su Nochevieja, las lentejas son el plato estrella de la noche y, con todo el cariño, tienen una pinta rica, rica. Aún con esas, la salud y la verdura tienen poco que ver con la tradición: las lentejas simbolizan el dinero, cuanto más comas más tendrás, ya sea oro en los bolsillos o piedras en el riñón.

Pero hay más y mejor, aunque no lo llamaría tradición sino una extraña leyenda basada en hechos reales. Al llegar las doce, en Roma y Nápoles, la gente se vuelve loca y tira los muebles a la calle. El sueño del Señor Ikea, y la pesadilla del señor barrendero comprimidas en una misma tradición que, probablemente tenga mucho de histórico y poco de práctico y usual.

Puerto Rico, Navidad, disparos al aire y parrandas

Lo cuenta un reportaje y, según parece, la cosa preocupa. En Puerto Rico la celebración de la Navidad tiene los mismos componentes bellos, bonitos y caros que en el resto del mundo pero con una peculiaridad que tiene alarmado al personal, es llegar el Año Nuevo y liarse la gente a disparar al aire.

Además de un problema grave para los pájaros de la zona, esta “tradición” ha provocado más de un disgusto y algún que otro muerto. Desde hace años, las autoridades del país lanzan campañas para evitar que las campanadas se ahoguen entre disparos. Parece que la cosa va calando y comienzan a disminuir tanto las balas como los muertos.

Y como, aunque pueda parecerlo, no sólo de disparos vive el hombre, hay varias tradiciones navideñas que nos acercan a Puerto Rico, al igual que ocurre con media Latinoamérica. Si en España se canta el aguinaldo el 24 de diciembre, en Puerto Rico se celebra algo parecido el día 28, con los Santos Inocentes. La diferencia, importante, es que allá la gente en sus casas da los regalos para que les devuelvan a sus hijos. No se asusten, es una simple representación en recuerdo del histórico amor que Herodes mostró por los más pequeños.

Popurri navideño: Bolas de fuego escocesas, un abuelo de hielo y daneses que saltan

Si las “balaceras” puertorriqueñas son la muestra de que “pa´ gustos los colores” en Escocia, fieles a ese carácter suyo repleto de castillos encantados, gaitas en el anochecer y fantasmas, tienen una tradición tan espiritual como espectacular. En su Nochevieja (Hogmanay, para ellos) y, concretamente, en la localidad de Stonehaven lanzan por una colina “pa´bajo” una bola de fuego realizada con alambre y rellena de periódicos usados. Como queriendo decir.

Del resto… destacaríamos el Abuelo de Hielo ruso y los tiernos poemas leídos por cándidos y rubios niños; pero es preferible quedarse con una última imagen: millones de daneses saltando para celebrar el año nuevo. Por que ellos son así.