Además del baño, propiamente dicho, ofrecen masajes corporales con aceites perfumados o rascado de la piel, en las termas se realizaban prácticas deportivas.

Constituían un lugar de encuentro, de estrechar relaciones sociales. Eran la forma de participar activa y placenteramente en la vida social de la ciudad.

En el Imperio Romano cada ciudad contaba con sus baños públicos.

Asimismo, cada rica Domus poseía un espacio dedicado exclusivamente a los baños, dotados, entre otras comodidades, de agua caliente.

Según el propio Cicerón, el gong (discos) que anunciaba la apertura de los baños públicos era un sonido más grato para los oídos que la voz de los filósofos en su escuela.

Acostumbraban a realizar su apertura era al mediodía y el cierre a la puesta de sol.

Estructura de los baños

Cualquier baño que se preciara constaba con una estructura básica. Conformada por tres salas: calidarium, era la zona destinada al baño caliente. El tepidarium la sala templada, y el frigidarium que contaba con el baño de agua fría.

Además, las termas estaban dotadas de otros elementos, como pueden ser, el laconium, o baño de vapor, o el apodyterium, que era la zona de vestuarios con bancos para sentarse y estantes o nichos para dejar los enseres personales.

Por otra parte la Palestra, zona dedicada a la práctica del ejercicio físico.

Las termas regulaban el calor gracias al Hipocausto que constaba de tuberías y túneles que pasaban por el interior de suelo y paredes, por los que circulaba aire caliente.

Las mujeres en los baños públicos

Generalmente hombres y mujeres se mantenían separados en los baños públicos. Cuando los equipamientos no gozaban de suficiente espacio para la separación de sexos se podía optar por horarios diferentes para hombres y mujeres. Aunque en determinados momentos durante el periodo imperial se permitió el baño mixto.

Los autores latinos han dejado alguna anécdota curiosa en cuanto a la distinción entre sexos. Así, en el s.II a.C, durante un viaje por Italia, en una ciudad cercana a Pompeya, la esposa de un Cónsul quiso utilizar los baños dedicados a los hombres, y debido a ello se encomendó al cuestor que se encargara de desalojar a los hombres.

Posteriormente, el cónsul hizo azotar al citado cuestor por no haber actuado con rapidez y porque los baños no se encontraban lo suficientemente limpios.

Los baños en Pompeya

En Pompeya encontramos tres grandes espacios dedicados a baños públicos Termas Estabianas, Termas Centrales y Termas del Foro y algunos establecimientos más pequeños.

Se ha constatado, que en el momento de la erupción del Vesubio, las Termas Estabianas estaban en reformas y las del foro probablemente se encontraban en pleno funcionamiento.

Parece que las Centrales estaban en construcción y todavía no se habían utilizado, ya que no hay constancia de hornos ni otros elementos del sistema de calefacción.

Termas Estabianas

Las Estabianas, son las más antiguas de la ciudad, que originariamente, debido a su antigüedad, se abastecían de aguas freáticas. Sin embargo, sufrieron profundas remodelaciones a lo largo de su historia, por lo que el momento de la erupción, el agua provenía de un acueducto.

Por el tamaño y las inscripciones encontradas se deduce que eran de uso público. Se accedía a ellas por la Vía de la Abbondanza, y tras traspasar el vestíbulo, donde se conservan restos de estuco en la bóveda, se llegaba a un gran patio porticado trapezoidal, palestra, destinado a prácticas deportivas.

Sin embargo, la entrada principal, por la Vía de la Abbondanza, era de uso exclusivo para los hombres. Un letrero con la inscripción “Mujeres” aparece en la entrada accesible desde una calle lateral.

Así pues, había 2 salas calientes, 2 templadas y 2 frías. Las destinadas a las féminas, se caracterizaban por ser más pequeñas y menos suntuosas.

Termas del Foro

Fueron construidas tras la conquista de Sila (80 a.C)

Al igual que en las Estabianas, se distinguen salas diferentes para hombres y mujeres.

En el tepidarium se conservan los frescos de la bóveda, con escenas de carácter mitológico. Por otra parte se sabe que la piscina del caldarium fue un regalo de los duunviros en funciones.

Termas centrales

Aquí no encontramos salas dobles para la separación de sexos, con lo cual, bien se trataba de un establecimiento mixto, o con diferentes turnos o simplemente inaccesible a las mujeres.

El acceso era por la Vía Stabianna, calle que desde la época de Augusto, se había convertido en el eje socio-económico principal de la ciudad.

Urbi et orbi

En las termas prácticamente desaparecían las distinciones entre ricos y pobres, aunque con probabilidad serían estos últimos quienes más gozarían del uso de estos establecimientos públicos, puesto que los ricos poseían sus propios baños (balnea o balneum).

Como afirma Paúl Veyne,”historia de la vida privada. Del Imperio al año 1000”

Por unas pocas monedas, la gente pobre acudía a pasarse horas enteras en un ambiente lujoso que era un homenaje que les tributaban las autoridades, el emperador o los notables”.

Y es que no solo el tamaño, sino la climatización, la rica decoración, la iluminación, la posibilidad de hacer deporte y relacionarse, hacían de las termas uno de los mejores placeres del mundo romano.