Cada día, el aspecto sexual cobra mayor importancia en la vida de la personas. Tener una buena relación de pareja, implica, entre otras cosas, que las relaciones sexuales sean satisfactorias para ambos miembros.

La satisfacción en las relaciones sexuales es muy subjetiva, ya que cada persona otorga importancia a unos aspectos de la sexualidad. Por poner un ejemplo, hay parejas que miden su satisfacción sexual por el número de relaciones sexuales que han tenido durante la semana, y otros las miden por el número de orgasmos.

Otros, miden su satisfacción sexual a través de la complacencia que producen a la pareja, es decir, si su pareja disfruta, se sienten satisfechos o satisfechas. Pero si su pareja no disfruta tanto como al otro le gustaría, surgen las frustraciones, los miedos y la culpa.

Por otra parte, la falta de comunicación en estos temas, hace que se creen numerosos malentendidos en torno a la sexualidad.

Esto trae cuantiosos problemas sexuales y de pareja, y hace que las consultas de sexología tengan cada día mayor demanda.

Qué es una terapia sexual

La terapia sexual es un tipo de terapia que sirve para resolver los problemas sexuales o disfunciones asociadas a alguna de las fases de la Respuesta Sexual Humana.

Las disfunciones sexuales se clasifican según sean:

La terapia sexual comienza con una primera sesión, donde terapeuta y paciente establecen un primer contacto. El paciente expone su problema de forma breve, comenta sus expectativas, miedos y actitudes. El terapeuta deberá mostrar compresión y hacer una oferta de terapia, siempre y cuando el problema del paciente se adapte al tipo de terapia que trabaja el terapeuta.

En otros casos, cuando la oferta de terapia no sea aceptada o el terapeuta considere que el caso debe derivarse a otro profesional (médico o psicólogo), el caso será derivado.

Cuando la oferta de terapia es aceptada se establecerá una segunda visita. La segunda y sucesivas visitas consistirán en una “recogida de información”, donde el paciente expondrá su problema de forma detallada, intentando establecer las causas de dicho problema.

Esta parte de la terapia es muy importante, ya que cuanta más información tenga el terapeuta, el tratamiento se hará de forma más rápida y adecuada al problema.

Estas sesiones de recogida de información pueden resultar incómodas para los pacientes, ya que son sesiones donde deben proporcionar información íntima y referente a su historia de vida. Además, en estas sesiones, el paciente habla más que el terapeuta, por lo que el paciente puede sentir que su problema no se está solucionando con la visita al profesional.

Es importante que las personas que acudan a este tipo de terapia tengan paciencia y proporcionen la mayor información posible, con el fin de poder ser ayudados correctamente.

¿Qué me pasa y cómo lo soluciono?

Una vez que el terapeuta tenga toda la información pertinente sobre el problema, se establecerá un diagnóstico y una propuesta de tratamiento.

En el diagnóstico se establecerán las causas físicas, psicológicas y sociales del problema, explicándose al paciente porqué se ha producido el problema o disfunción y porqué se mantiene en la actualidad.

La propuesta de tratamiento se basará en “trabajar” cada una de las causas que producen el problema. Se podrán utilizar técnicas cognitivas para modificar pensamientos (siempre que el terapeuta sea psicólogo), y técnicas de modificación de conducta. También se utilizan técnicas de reeducación sexual, con el fin de modificar ciertas actitudes negativas que puedan estar influyendo.

Muchos terapeutas mandarán “tareas para casa” para que la persona trabaje su sexualidad de forma individual o en pareja.

¿Son realmente efectivas?

Lo primero a tener en cuenta, va a ser la formación y las habilidades del terapeuta. No proporcionará las mismas técnicas un profesional que trabaja diversos ámbitos de la psicología, que otro que posea algún título específico para este tipo de terapia. No hay que tener problema en pedir al terapeuta que indique la formación que posee al respecto. Los profesionales especializados poseerán más materiales y recursos para hacer frente a este tipo de terapias.

La terapia sexual es un tipo de terapia muy agradecida. El índice de satisfacción con estas terapias suele ser alto, ya que los problemas se solucionan siempre que el paciente se implique en las tareas y finalice tu terapia.

Al mejorar la vida sexual, mejoran también otros aspectos de la pareja, tales como la comunicación, la asertividad y la expresión de afecto. Asimismo, ver como se resuelven los problemas sexuales proporciona un aumento de autoestima en la persona.

Es muy importante ser consciente de que la terapia va a suponer un esfuerzo personal para solucionar un problema. Como tal, la persona tendrá que implicarse y seguir las indicaciones del terapeuta.

Muchas personas deciden abandonar las sesiones cuando encuentran cierta mejoría del problema, no siendo conscientes de que aun no tienen las herramientas suficientes para hacer frente al problema si volviera a surgir en el futuro. Ser constante es muy importante en este tipo de terapia.

Lo que mejor predice el éxito en las terapias sexuales, es el grado de implicación del paciente.

Una vez superado el problema, las personas se muestran muy agradecidas y satisfechas.