Judá, hijo de Jacob y de Lía, al separarse de sus hermanos, se hospeda en casa de un vecino de Odollam llamado Jirá. Allí observa a la hija de un cananeo llamado Sué, con la que se casa. El matrimonio tiene un hijo, Her; luego, la mujer de Judá parirá un segundo hijo, Onán. Luego parirá un tercero al que se le da el nombre de Sela.

Judá casó a Her con una mujer de nombre Tamar. Pero Her, primogénito de Judá, fue un malvado a los ojos del Señor, y Éste le quitó la vida. Judá, entonces, obligó a Onán a que se casara con su cuñada, para poder dar sucesión a su hermano. Onán sabía que la sucesión no había de ser suya: "Aunque llegaba a la mujer de su hermano, derramaba en tierra, para que no nacieran hijos con el nombre de su hermano" (Gén. 38, 9). Dios lo mató, en castigo por acción tan detestable.

El levirato

En síntesis, Onán, segundo hijo de Judá, por la ley del levirato (del hebreo leví: cuñado. El levirato era una institución según la cual el cuñado tenía que casarse con la viuda de su hermano, si éste no dejaba hijos), fue obligado a dar descendencia a la viuda de su hermano. Eludió este mandato dejando caer su semen en el suelo. A causa de esto, Dios le dio muerte.

Según una nota al pie del párrafo citado, el pecado que hizo Onán dio el nombre de onanismo, esto es, el abuso del matrimonio (La Sagrada Biblia, pág, 57. Editorial J. C. Granda, 1946). El uso del matrimonio sin el propósito de la procreación, provoca el castigo de Dios, por lo cual las familias contagiadas del onanismo están destinadas a morir por degeneración (pág. 57).

El onanismo y la demografía

Si bien en la actualidad el onanismo es sinónimo de masturbación (acción de tocarse las partes genitales para obtener goce sexual), anteriormente se designaba así a la práctica del acto sexual sin fin reproductivo sino como búsqueda de placer.

Este móvil de Onán llega a compararse en la nota al pie antes citada, con el móvil del maltusianismo de hoy. Sin embargo, se ve a la primera como algo que no es tan perverso como la segunda. El maltusianismo es la doctrina que el economista británico Thomas Robert Malthus planteó en su Tratado sobre el principio de la población, publicado en el año 1798.

En este tratado primigenio sobre demografía el autor explicaba que al tender la población a crecer más rápidamente que el incremento de la producción de alimentos, la única manera de remediar la miseria es la limitación voluntaria de nacimientos de niños.

La sátira de Swift

El maltusianismo es una nimiedad al lado de la teoría de Jonathan Swift, que ante las famosas hambrunas en Irlanda en el siglo XVIII, escribe su Modesta proposición, con la que pide que se impida que los hijos de los pobres del país sean una carga para sus padres y para el estado, y tratar por todos los medios de hacerlos útiles para la población irlandesa.

En este texto, propone engordar a los niños y venderlos como alimento: Un niño alcanzará para dos platos en una comida de amigos. Se trata, claro está, de una crítica que apunta a la codicia de los terratenientes. Swift afirma reconocer que este alimento -los niños- será un poco caro, y por consiguiente, "convendrá muy bien a la clase de terratenientes, ya que, habiendo devorado a la mayor parte de los padres, parecen tener ahora más derechos sobre los hijos".