Siempre es mucho más fácil expresarse sin ver la cara del interlocutor, aunque lógicamente empleando más palabras, pues las expresiones faciales son difíciles de definir.

Ya Sócrates afirmó: "Voy a hablar con la cabeza tapada, para que, galopando por las palabras, llegue rápidamente hasta el final, y no me frene, de vergüenza, al mirarte". Escuchado esto, su discípulo Platón, demostró que es más fácil entablar una relación, y mantenerla durante un cierto tiempo, con una persona a la que no ves, a la que no has visto nunca y a la que probablemente nunca verás. Por eso entablar relaciones a través de un chat, foros, etc. es más fácil que hacerlo en persona.

Mucha gente hoy en día crea "conexiones virtuales" en sitios sociales como Facebook. Conocen a otras personas, comparten fotos, e incluso establecen conexiones románticas. ¡Hay quienes incluso se enamoran de sus compañeros virtuales!, y es que las relaciones virtuales son el fruto de la imaginación.

Peligro de las relaciones virtuales

  • Las relaciones virtuales son normalmente excelentes, por lo que las personas que se acostumbran a este tipo de relaciones luego les cuesta relacionarse persona a persona.
  • Las relaciones virtuales se basan en gran parte en falsedades, pues cada uno se muestra como quiere y omite las partes de su vida que no le interesan, mientras que en las relaciones personales se conoce más a fondo la vida y carácter de la persona.
  • En las relaciones virtuales poco a poco se hace mas fácil entablar una relación virtual y dialogar por un chat expresando aun las cosas mas intimas. Los acostumbrados a esta táctica luego no cuenta la verdad a amigos reales.
  • En las relaciones virtuales no se dicen ni se muestran los defectos mientras que los amigos señalan esas faltas.
  • Producen adicción y los relacionados se vuelven agresivos al querer defender el espacio virtual.
  • Producen absorción pudiendo robar horas de diálogos con amigos reales, horas de sueño e incluso horas de trabajo.
  • Producen un gran individualismo, pues se defiende el espacio privado.

¿Existen los cuernos virtuales?

Lejos de la creencia popular de que el hombre es más infiel, pero la mujer lo hace mejor, López Peralta dijo que “tanto los varones como las mujeres son proclives a este tipo de situaciones, no hay diferencias de género en ese sentido”. Sin embargo, aclaró que a la hora de rastrear relaciones en la web “la mujer tiende a buscar a un compañero -aunque sea virtual- que la escuche, la comprenda, la seduzca, le permita sentir el romanticismo y cuidado que quizás perdió en su pareja”, mientras que el varón “apunta más al sexo virtual o incluso a propiciar un encuentro sexual en la vida de tres dimensiones”, afirmó.

El surgimiento de internet, sus alcances, así como el anonimato y la privacidad en la que puede navegarse ha generado interesantes fenómenos sociales, como la “ciberinfidelidad”, un nuevo término que significa establecer una relación extramarital, en la mayoría de los casos sin involucrarse físicamente con el tercero en discordia, aunque también hay quien sí lleva la relación al plano físico, y que se mantiene a través de correos electrónicos y mensajes instantáneos.

Esta situación ha generado nuevos servicios cibernéticos, entre los que sobresalen los denominados 'detectives virtuales', para cazar al infiel y, por otro lado, otras agencias que ofrecen coartadas para que los “ciberamantes” no sean descubiertos.

¿Qué se busca en una relación virtual?

En la mayoría de los casos, la red es la vía de contacto con personas y grupos que de otra manera nos serían inaccesibles. Se superan distancias físicas y se sacia la curiosidad de conocer gente, con quienes, por lo general, se comparten aficiones e intereses. Hasta aquí, todo es positivo. Buena parte del problema aparece cuando esas relaciones sustituyen a las mantenidas en el mundo físico, el de nuestros amigos y familiares "reales".

Internet no es causa de las relaciones anómalas, sino una oportunidad que se abre a personas con problemas emocionales y de relación que, pretendiendo resolverlos, pueden quedar atrapados en la red hasta el punto de que se transforme en su única forma de comunicación con los demás.