Según un estudio de la Universidad Loyola Mount, las relaciones en Second Life son más satisfactorias que en la vida real. Por lo menos para los 416 de sus usuarios que participaron en la prueba, calificando 5 categorías en la relación marital. La mitad de ellos manifestaron lograr una comunicación más abierta con sus parejas virtuales que con las reales, y más de una tercera parte dicen tener una "fuerte conexión" con su parte on-line. En el aspecto sexual, el 43% manifestaron sentir mayor satisfacción en su relación virtual que en la real.

Amor y tecnología.

Construir una relación romántica conlleva una serie de elementos que por lo general coinciden de manera universal: tiempo compartido, descubrimiento del otro, aumento de los niveles de sinceridad, (quitando poco a poco las máscaras sociales para llegar a la intimidad), adquisición de confianza mutua, atracción física y de carácter, vivencia con la pareja de realidades únicas y significativas.

La tecnología y en particular la web 2.0 y la realidad virtual han cambiado notoriamente la manera como nos relacionamos, y más aún, cómo construimos lazos románticos. MSM, Chat, Facebook y Twitter se han convertido en herramientas de uso cotidiano para el establecimiento de vínculos sociales y afectivos. El tiempo compartido con los demás se reparte ahora en dos escenarios: el real y el virtual, y en múltiples ocasiones el segundo prima. El uso de las TICs en la vida cotidiana es mayor, cada vez pasamos más tiempo frente al ordenador que en cualquier otra actividad diaria, incluyendo los espacios en los cuales convivimos y nos relacionamos físicamente.

Second Life: una vida paralela.

Las aplicaciones en el ciberespacio que tienen que ver con "imitaciones" de la vida real son cada vez más comunes: las manifestaciones emocionales se convierten en emoticones, que en algunas aplicaciones como el MSM reemplazan las combinaciones de teclado por imágenes cada vez más elaboradas y con movimiento, y así podemos manifestar el amor, el enojo, la ternura o el humor a través de estos gestos virtuales.

En este sentido, ninguna aplicación supera a Second Life. Este metaverso que posibilita la inmersión en un entorno en donde los seres humanos pueden relacionarse social, económica y emocionalmente, sin las limitaciones de la vida física, eligiendo su aspecto a través de avatares tridimensionales inmersos en un "mundo ideal" en tercera dimensión, construido por ellos mismos, abre un espacio apenas explorado en las nuevas formas de relacionarse.

¿Relaciones virtuales o reales?

Lo cierto es que, como en todo, para algunos la relación virtual es falsa, fría, lejana; y no cambian por nada el contacto físico real, las caricias, la piel, los olores, algo que la realidad virtual aún no resuelve. Pero para otros, las relaciones on-line pueden llegar a manejar cargas emocionales muy fuertes. Eso depende del carácter del individuo, de su entorno, de su cultura, de sus experiencias pasadas y de sus necesidades afectivas.

En la mayoría de los casos, las relaciones románticas en Second Life son poco duraderas. Hay usuarios que han contraído 6, 7 o 10 matrimonios. Inclusive existen quienes se cansan de un avatar y simplemente crean otro, dejando el mundo que habían construido durante meses, sus amistades y hasta su pareja olvidados, lujo que no se puede dar tan fácilmente una persona en el mundo real.

Cualquiera que sea la inclinación de la persona, es bueno recordar que por más realismo que logre, el metaverso de Second Life no deja de ser una herramienta en donde individuos sentados frente a un teclado juegan a ser pareja. Y a menos que esta pareja de el salto hacia lo real (sólo el 17% de los encuestados manifestaron estar dispuestos a hacerlo), las relaciones humanas, aunque en ocasiones traen dolor y decepciones (lo cual hace parte de la magia de nuestra capacidad de amar), no pueden ser reducidas a un juego de ordenador, por más elaborado que éste sea.