Los pilares de la Tierra de Ken Follet promovieron una nueva forma de escribir novela histórica. La fórmula era hacer girar la trama en torno al desarrollo de la arquitectura, más concretamente al nacimiento del gótico en Europa. Concebido como un thriller histórico y religioso, el best seller de Follet intentaba recrear el nacimiento de las grandes catedrales europeas y su gran riqueza arquitectónica, a la vez que mostraba detalladamente la vida en la Inglaterra de la Edad Media a través de sus personajes.

Su éxito llevó a otros autores a profundizar en el método. Las puertas de la eternidad de Richard Dübell, publicada por Ediciones B, es la última prueba de esta corriente que rezuma historia por cada una de sus páginas. En esta ocasión, el autor alemán (aclamado por crítica y público gracias a La Biblia del Diablo) lleva su novela al medievo germano como no podía ser de otra forma.

El legado de Federico II

La trama se sitúa en una época convulsa, el siglo XIII d.C. en Europa. Concretamente, en Alemania, en el año 1250. El emperador Federico II ha muerto dejando nuevamente a Europa en una lucha por el poder y la influencia religiosa. El Papado y los príncipes alemanes desprestigiados por sus múltiples enfrentamientos se encuentran en una nueva encrucijada.

Mientras, cerca de Wizinsten, Elsbeth y su grupo de monjas cistercienses emprenden la construcción de un nuevo convento en medio del solitario bosque de Steigerwald. Su cometido es la única la esperanza que tienen para evitar que Hedwig caiga en manos de la Inquisición, ya que la joven sufre unas visiones extraordinarias y corre el peligro de ser quemada por hereje.

Los cruzados

Al mismo tiempo, en el otro extremo del mundo, en Tierra Santa, Rogers de Bezeres un cátaro al que le ha sido revelado el último secreto del emperador, lucha junto a sus compañeros cruzados, Walter y Godefroy por su fe, porque los albigenses, orden a la que pertenece, son perseguidos como herejes y asesinados.

El enigma encamina a los tres cruzados hacia Wizinsten, donde tras comprobar que los habitantes del pueblo vecino y los ricos monjes del valle próximo se oponen a la construcción del monasterio de las monjas cistercienses, tendrán que prestarles ayuda. Aunque su objetivo real se otro que las hermanas desconocen.

Un puzzle por encajar

La novela ofrece una visión muy amplia del mundo medieval, con una riqueza que pone de manifiesto que estamos ante un autor con una fascinación inmensa por la Edad Media. Todas las creencias y las aspiraciones de poder propias de una etapa convulsa del medievo germánico encuentran su fiel reflejo en las páginas del libro.

Inicialmente la trama entrelaza diversas líneas argumentales secundarias que poco a poco van formando un cuadro coherente y que se enriquecen gracias a la multitud de giros inesperados con los que el autor va desvelando cada uno de los secretos que esconde tras de sí cada personaje del libro.

Las puertas de la eternidad combina todo lo que se espera de una novela histórica. Antecedentes de interés, trasfondo bien documentado, personajes vibrantes y auténticos, y una narración más propia del lenguaje cinematográfico.

Obsesionado con la Edad Media

Richard Dübell, nacido en 1962, vive con su mujer y sus dos hijos en Landshut, Alemania. Se inició en la escena literaria con las novelas Die Tuchhändler y Der Jahrtausendkaiser, pero fue Una misa por los Medici la que le hizo saltar a las listas de los más vendidos de su país.

Sus libros siguientes, Die schwarzen Wasser von San Marco y Das Spiel des Alchimisten, le han asegurado su permanencia en las mismas. No en vano los principales medios alemanes aplauden, en su trayectoria, «una simbiosis de realidad y ficción hábilmente estructurada.» (Süddeutsche Zeitung). Su mayor éxito hasta el momento fue La Biblia del Diablo, la trilogía que ha sido traducida catorce idiomas en todo el mundo.