A unos días de la llegada del 2015, los mexicanos ya preparan los rituales tradicionales que se realizan cada fin de año, todos ellos para lograr las energías y vibraciones necesarias para que el año que llega esté lleno de logros y satisfacciones.

En México, estos rituales de fin de año suelen ser muy divertidos, pero tienen significados importantes:

Los rituales de fin de año tradicionales en México

  • El uso de ropa interior nueva con colores representativos: Ya sea por intercambio, o por la adquisición propia, los mexicanos realizan el ritual de usar ropa interior en dos colores particulares de acuerdo a sus perspectivas para el próximo año: si se quiere amor, la prenda debe ser roja, si lo que se busca es dinero, la trusa o panty deberá ser amarilla.
  • La limpieza del hogar: Barrer la casa por completo y sacar toda la basura, esto con el fin de eliminar las malas vibraciones, actitudes negativas, las envidias y resentimientos que pudieran entrometerse en el desarrollo armónico del hogar.
  • Sacar las maletas: En numerosas familias mexicanas, existe la divertida costumbre de salir a la calle con maletas, pues este ritual, según la tradición, garantiza que durante el año que viene se va a viajar mucho.

Las uvas y el brindis, tradición primordial en la celebración de año nuevo en México

La segunda parte de los festejos de año nuevo en los hogares mexicanos ocurren al final y durante los primeros momentos del año nuevo.

El primero de ellos es el brindis, en el que cada uno de los miembros del hogar da un mensaje de buenos deseos y al final se brinda con vino espumoso o sidra de manzana. Este ritual se realiza minutos antes de concluir el año viejo.

Después, la costumbre mexicana resalta particularmente los primeros doce segundos del año nuevo, que se representan a través de campanadas, en las cuales se deben consumir doce uvas, una por cada campanada; la idea es que las uvas representen la buena fortuna y comenzar el año con la mejor de las suertes.

El establecimiento de las promesas de Año Nuevo

La última parte de los rituales de año nuevo es el establecimiento de propósitos o promesas personales, las cuales pueden o no darse a conocer a los demás miembros de la familia. Dichas promesas varían dependiendo de las necesidades de progreso o superación personal, de ahí que se suele prometer el bajar de peso, dejar malos hábitos como lo es el fumar, cambiar de empleo o llevar a cabo cualquier otra necesidad que tenga la persona.

Sin embargo, a pesar de que el comienzo de un nuevo año trae consigo la motivación para el cumplimiento de las promesas, conforme avanza el tiempo se van dejando en el olvido hasta que quedan incumplidas por completo.

¿Por qué ocurre esto? Sin duda, el gran problema de las promesas de año nuevo es la falta de claridad en su establecimiento, por lo que sería importante revisar lo dicho por Rafael Echeverría en su Ontología del Lenguaje, que explica el cómo se debe establecer una promesa para que se lleve a cabo:

¿Cómo establecer una promesa de acuerdo a la ontología del lenguaje?

Para poder establecer una promesa y garantizar su realización, Rafael Echeverría establece condiciones fundamentales:

  • La claridad en lo que se está prometiendo. Entre más específica sea la promesa es más probable que se cumpla, además de que no genera falsas expectativas.
  • Precisión en las condiciones de satisfacción. Esto es, diseñar un plan con acciones específicas que nos lleven al cumplimiento de la promesa.
  • Establecer plazos de satisfacción. Este es quizás el mayor problema de las promesas, pues no se establece un tiempo en específico para el cumplimiento de la promesa y es por ello que se desvanece con el paso de los meses.

El cumplir las promesas de año nuevo renueva la autoestima y superación

El cumplimiento de las promesas hechas a principios de año resulta ser algo muy significativo en las personas, pues se dan cuenta que tienen la capacidad de establecer compromisos y lograrlos. Algo que puede ayudar en el cumplimiento de estas promesas es el establecer metas a corto plazo y no dejarlas durante todo el año, pues resultan más probables de cumplir, además de que se puede hacer una mejor planeación que garantice el éxito de la promesa planteada.

El cumplimiento de promesas también genera en los demás la confianza y una imagen de competencia en la persona que las lleva a cabo, por lo que no sería mala idea comenzar a cumplir las promesas personales para luego platearse nuevos retos a nivel interpersonal y profesional.