El 30 de junio de 2005 se aprobaba la ley que permitía las bodas entre homosexuales en España. El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) había llegado al Gobierno con un programa electoral que prometía dicha regulación, y a pesar del debate que se generó en la sociedad, sobre todo impulsado por la Iglesia Católica y el Partido Popular (PP), la ley se publicó finalmente el 2 de julio. España se convertía así en el tercer país del mundo en legalizar el matrimonio homosexual después de los Países Bajos y Bélgica.

Ahora México es noticia porque se acaban de celebrar las primeras bodas homosexuales. Los cambios en el código civil (las palabras "hombre" y "mujer" han sido cambiadas por "la unión libre de dos personas") han permitido que se pueden casar dos personas del mismo sexo, y que además puedan adoptar niños, uno de los aspectos más polémicos cuando hablamos de homosexualidad.

Oposición de la Iglesia

Al igual que ocurrió en España en 2005, el mayor enemigo de las bodas homosexuales en México es la Iglesia Católica. Además, el Tribunal Supremo tendrá que resolver en los próximos meses un recurso interpuesto por el Gobierno Federal, que describe estas reformas como "inconstitucionales".

En España la ley fue aprobada el 21 de abril de 2005, pero el Senado, con mayoría de derechas, rechazó el texto. Éste se sometió de nuevo a votación en el Congreso, tras levantar el veto del Senado, y fue finalmente aprobado el 30 de junio.

La primera boda

El pasado jueves 11 de marzo de 2010 contrajeron matrimonio las primeras personas del mismo sexo en México DF. Cuatro parejas, dos de hombres y dos de mujeres, hicieron historia.

En España, la primera boda gay se celebró el 11 de julio de 2005, en Tres Cantos, Madrid. Dos hombres que llevaban más de 30 años juntos, Emilio Menéndez y Carlos Baturin, fueron los encargados de traer el futuro a la realidad española.

A pesar de las manifiestaciones en contra de las bodas homosexuales lideradas por el Partido Popular y la Iglesia Católica al grito de "España se rompe", lo cierto es que hasta finales de 2008 se habían casado 12.648 personas del mismo sexo en nuestro país según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Un dato realmente significativo que justifica, sin lugar a dudas, el derecho de todos los seres humanos a compartir su vida con quien deseen, independientemente de su sexo.

Adopción en parejas del mismo sexo

La nueva ley mexicana permite también que los nuevos matrimonios entre personas del mismo sexo tengan el mismo derecho a adoptar que cualquier pareja heterosexual. Este suele ser uno de los puntos más polémicos cuando se habla de homosexualidad ya que muchos de los que están a favor de las bodas están en contra de la adopción. Argumentan que los menores necesitan un padre y una madre para su pleno desarrollo.

Sin embargo, acaba de publicarse un estudio, pionero en España, que dice que las parejas homosexuales ofrecen un ambiente "excelente" para educar a los niños. Tras entrevistar a 214 familias, Enrique Arranz, catedrático de la Universidad del País Vasco, y Alfredo Oliva, profesor de la Universidad de Sevilla, concluyen que el modelo tradicional "ni es el mejor para el desarrollo psicológico de los niños, ni se puede imponer".

Y es que los detractores de la adopción entre homosexuales parecen olvidar que lo importante no es tener un padre (hombre) y una madre (mujer), sino crecer en un ambiente sano, cariñoso, y con valores. Sin ir más lejos, ¿es que un niño que crece solo con uno de sus progenitores (sea como consecuencia de un divorcio o por la muerte de alguno de ellos) no tendrá un desarrollo normal? ¿No deberíamos defender la idea de que los niños crezcan sanos y felices, educados en la tolerancia?