Es y será eterna la lucha por cuidar nuestro planeta, mientras muchos trabajan para sanearlo, otros tantos hacen exactamente lo contrario, es decir, destruirlo.

Las grandes empresas aún no toman conciencia, o no quieren hacerlo, de este grave problema, pues los costos que les significaría implementar un proceso para que ciertos materiales tóxicos no lleguen como tales son demasiado altos.

Por ello, se debe concientizar a la población para que sepa que todo lo que haga en contra de la naturaleza en el presente, repercutirá en el futuro de muchas generaciones.

El veneno presente en las pilas

Existen distintos tipos de pilas y compuestos dentro de ellas:

  • Carbón - zinc
  • Alcalinas
  • Cloruro de zinc
  • Óxido de plata
  • Óxido de mercurio
Las pilas de carbón-zinc y las alcalinas son las que comúnmente usamos para linternas, radios y otros objetos comunes en el hogar. Estas dos contienen diferentes porcentajes de mercurio.

Las pilas de cloruro de zinc, óxido de plata y óxido de mercurio son las que se utilizan en relojes y cámaras de fotos, en este grupo el mercurio que contienen es muy alto, puede llegar a conformar el 50% de estas.

El elemento común que se nombra y que en realidad es el veneno en potencia es el mercurio.

Cuando una persona arroja a la basura una pila esta se mezcla con los residuos orgánicos y van directamente a contaminar la tierra y a través de ella, el agua. Se debería tener en cuenta que, según estudios realizados, una micro pila de mercurio puede contaminar 600.000 litros de agua, una de zinc 12.000 litros, una de óxido de plata 14.000 litros y una pila común 3.000 litros.

Efectos en la población

Los problemas que producen en humanos y animales son muchos y muy variados:

  • En el caso del mercurio: daños en el sistema nervioso, fallas renales, problemas en los pulmones, problemas gástricos y hasta la muerte, por ingesta abundante. El consumo constante de alimentos contaminados con mercurio puede provocar cambios de personalidad, pérdida de visión, memoria, sordera; en mujeres embarazadas puede acumularse en la placenta y provocar daño en el cerebro y en los tejidos de los neonatos.
  • En cáncer, derivado del mercurio
  • El óxido de manganeso puede afectar al hígado, la exposición a altos niveles de manganeso durante largo tiempo puede ocasionar perturbaciones mentales, emocionales y problemas de coordinación.
  • Las sales de zinc, plata, litio y cadmio, son también muy nocivas para la salud. Se debe tomar en cuenta que respirar cadmio produce lesiones en los pulmones y cuando se ingiere este se acumula en los riñones.
  • El níquel provoca alergias graves, ya que la mayoría de la población es muy sensible a él, hasta el punto de producir ataques de asma.

El papel del consumidor

El consumidor debe tomar conciencia que cuando compra un producto de este tipo, determinará la calidad de los productos ofrecidos en el mercado.

Lo ideal sería utilizar artefactos eléctricos, pero si el uso de la pila fuera inevitable se recomienda comprar la variedad de pilas recargables, así se reduce el volumen de desechos.

Es importante, al momento de obtenerlas, verificar la calidad de la pila, las baratas tienen menor vida útil y son más contaminantes, por lo cual provocan mayor cantidad de residuos y mayor grado de contaminación.

Especialmente se sugiere adquirir las pilas con el rótulo "Libre de Mercurio (Hg)", dado que este elemento es el más contaminante.

Políticas que se deberían implementar

Se debe ser consciente que es necesario implementar políticas que ofrezcan recursos para cuidar la salud de la población, claro que las tecnologías más complejas generan mayores costos en sus procedimientos.

En algunos países ya se prohíbe el mercurio en las pilas. En nuestro país, aún la población arroja las pilas a la basura común y colabora con la contaminación.

En muchos lugares se ha implementado el reciclaje de pilas para utilizarlas dentro de bloques de cemento que sirven para realizar obras, como rutas (pueden ser guardados bajo la capa asfáltica a unos tres metros de profundidad, sin correr el riesgo de que con el tiempo puedan romperse), y para construir bancos y mesas que pueden ser donados a plazas, colegios u otras instituciones.

Lo que no debe hacerse con las pilas

  • No se deben dejar mucho tiempo en los aparatos que no se usan, pues comienzan a oxidarse y los dañan.
  • No perforarlas porque si los componentes son sacados de su envoltura pueden quemar o corroer las superficies con las que tengan contacto, incluyendo la piel humana.
  • No deben quemarse, en contacto con el fuego pueden explotar, entran en combustión y liberan contaminantes al aire.
  • No arrojarlas en la basura, el campo o la calle.
  • No mezclar pilas nuevas con usadas, pues se reduce la vida útil de las nuevas.
  • No tirar las pilas a la cloaca, pues se contamina el agua y las napas.
  • No dejar las pilas al alcance de los niños, ocurren accidentes, tanto por intoxicación como por asfixia.

En qué podemos colaborar

Se deberá exigir al Estado depósitos adecuados para la recolección de pilas; y que implemente para los fabricantes normas que regulen su fabricación.

Respecto de las baterías de los automóviles, cuando se compra una nueva, el comerciante debe recibir la vieja y disponer de ella adecuadamente.

Mientras no se organice una política de recolección y reciclado, para quienes deseen almacenarlas deberán hacerlo en recipientes plásticos de boca ancha con tapa, sellando sus polos y aislando cada una con papel, en lugares ventilados y al resguardo del agua.

Se podría seguir ahondando sobre el tema, pero lo importante es la conciencia que tome cada uno de este problema. No querer verlo es una necedad, por ello urge solicitar a nuestros gobiernos que implementen medidas para la recolección, organización y disposición de estos productos y a los sectores privados que implementen las medidas de seguridad para no seguir provocando esta contaminación. Aunque parece una utopía para la época que vivimos.