
- Inmigrantes - Susana Reinoso
La Patrona es un pequeño poblado ubicado en Amatlan en el Estado de Veracruz, en México. Pasaría por un pueblo más, como tantos, que se localizan cerca de las vías del ferrocarril. Sin embargo, en este lugar hay un grupo de catorce mujeres que cariñosamente son llamadas "Las Patronas".
Todos los días, en la mañana y en la noche se ubican a la orilla de la línea del ferrocarril para entregar alimentos, agua, ropa y medicinas a los cientos de inmigrantes que diariamente pasan en calidad de polizones colgados de los carros de carga o arriba de los mismos, muchos de ellos arriesgando su vida, de allí que le llamen "El tren de la muerte".
Solidaridad con los que viajen en "El tren de la muerte" en Centroamérica
No se trata de una ONG o un esfuerzo gubernamental, no es más que la solidaridad nacida en el corazón de un grupo de mujeres que sienten que tienen que hacer algo por los que están más necesitados.
La mayoría de las mujeres son esposas o familiares de campesinos. No les sobra la comida ni tienen recursos adicionales, no obstante, lo poco que tienen lo comparten con los miles de centroamericanos que se suben a esos vagones de tren con la esperanza de atravesar todo México y llegar a los EEUU.
Muchos de ellos no lo lograrán, serán deportados, algunos se quedarán en México y otros, lamentablemente, morirán en el intento o serán presa de los traficantes de personas o el narcotráfico. Es por eso que el esfuerzo de estas mujeres aparece como una luz de esperanza en la vida de tantos que atraviesan por ese lugar buscando mejorar la situación social en la que se encuentran.
Inmigrantes que atraviesan México en busca de un futuro en EEUU
La mayoría de los inmigrantes es de origen centroamericano de Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala. Muchos de ellos vienen huyendo de la pobreza, las bandas organizadas como las Maras de El Salvador y de las condiciones políticas que en sus países de origen los dejan sin alternativas.
Ser inmigrante, indocumentado y pobre, es un gran peligro, especialmente en un país como México azotado por el narcotráfico y la delincuencia. Por eso la labor silenciosa de Las Patronas es un ejemplo frente a la apatía, la indiferencia y el maltrato de quienes ven en los inmigrantes a seres humanos de segunda categoría, sin entender que la mayoría de ellos son individuos con sueños, anhelos y promesas, que sólo buscan, como todo ser humano, una oportunidad.
El problema de la inmigración ilegal
Según un informe de Carlos Heredia Zubieta, cada año 400.000 centroamericanos intenta llegar a los EEUU, pasando por México. Uno de seis logra su cometido.
Muchos pasan a engrosar el largo número de inmigrantes que quedan en el camino muertos, violados, masacrados, explotados, esclavizados, que no figuran en las estadísticas, porque a menudo no importan en la larga cadena de injusticias asociada a la inmigración de personas.
El tren de las moscas, mejor corte en el festival de cine político
El documental titulado El tren de las moscas dirigido por Nieves Prieto Tassier y Fernando López Castillo obtuvo el premio al mejor corto en el Festival de Cine Político de Ronda.
En el film se retrata la labor abnegada de este grupo de mujeres que sin ningún otro interés que ayudar al más necesitado, día a día, se paran a orillas de la línea del tren para entregar lo que con trabajo y esfuerzo juntan y preparan.
Una de ellas lee una carta que le envió uno de los miles de migrantes que atraviesan el pueblo año a año: "Porque a ustedes no les importa si soy un hipócrita, un asesino o un ladrón, siempre me dieron pan y agua, y no se imaginan cuánto les agradezco a Dios y a ustedes que estuvieran allí en ese momento, porque sólo Dios sabe toda el hambre que tenía y la sed que me troncaba la garganta…"
Tal vez allí está el secreto de su labor que ha impactado en todo el mundo, hacer el bien sólo por eso, sin más retribución que la satisfacción de la labor cumplida.
Mujeres solidarias en México
Catorce mujeres cuyos nombres merecen estar en marquesinas: Fabiola González, Guadalupe González, María del Pilar González, Mariela Nájera, Lidia Laura Reyes, Bernarda Romero, Clementina Romero, Francisca Romero, Juana Anaïs Romero, Leonila Romero, Lourdes Romero, Norma Romero, Rosa Romero y Leonila Vázquez. Son el recuerdo de que la solidaridad a menudo viene de las personas más pobres que no dudan en ayudar y colaborar con los necesitados, tal vez, porque conocen el sabor del hambre y la necesidad.
México es una sociedad de contrastes, por eso sin duda tiene razón Heredia Zubieta cuando concluye que "La reserva espiritual de este país radica en sus mujeres". Han salido del anonimato gracias a un documental, pero hace 15 años que han venido haciendo su labor silenciosa, sin esperar nada a cambio. Una lección de vida para atesorar.
