La paloma es uno de los animales que mejor se ha adaptado a vivir en las ciudades. La similitud del medio urbano con su medio natural, la ausencia de depredadores y la abundancia de alimento han permitido su proliferación.

La gran densidad de palomas en muchas ciudades ha hecho que entre la población se desarrollen grandes simpatías hacia ellas, por su mansedumbre y por la alegría que pueden aportar al medio urbano, así como grandes odios, por la suciedad que generan y por la posibilidad de que sean un reservorio de organismos patógenos para el ser humano y para otros animales domésticos.

La paloma urbana procede de la paloma bravía

En la actualidad se acepta la hipótesis generalizada de que las diferentes razas de palomas urbanas proceden de la paloma bravía (Columba livia). Esta paloma fue domesticada por el hombre hace cientos de años, dando lugar a la paloma doméstica (Columba livia domestica), de la cual existen numerosas razas de tamaños, colores y formas muy diversas.

Las palomas se han convertido en una plaga en muchas ciudades

La paloma bravía tiene su hábitat natural en los acantilados costeros, donde ubica sus nidos. En las ciudades, las palomas han encontrado estructuras similares en la arquitectura de muchos edificios, utilizando como posaderos o lugares para colocar sus nidos tejados, voladizos, alfeizares, buhardillas o cornisas. Además, carecen de depredadores naturales y el alimento es abundante en el entorno urbano, lo que les ha permitido proliferar hasta alcanzar densidades poblacionales que llegan incluso a plantear problemas de salud pública.

Además, las palomas son aves sedentarias y residentes, que tienden siempre a volver al lugar donde nacieron, por lo cual resultan difíciles de ahuyentar. En la actualidad, las palomas urbanas son consideradas como una plaga y son cada vez más las ciudades que en sus ordenanzas penalizan la alimentación artificial de estas aves que llegan a causar no pocos problemas y molestias.

Las palomas causan daños en edificios, monumentos y parques

Uno de los principales problemas que traen consigo las altas densidades de palomas es el volumen de sus excrementos, que ensucian y causan un importante deterioro en elementos arquitectónicos pétreos y metálicos. Una paloma adulta puede llegar a producir hasta 12 kg de excrementos al año, y estas heces contienen importantes componentes ácidos, principalmente fosfóricos y úricos, que pueden llegar a tener un alto poder corrosivo. Tanto es así, que las altas concentraciones de heces de paloma pueden causar la muerte de la vegetación de parques y jardines.

Enfermedades transmitidas por las palomas

Las palomas en grandes densidades plantean problemas serios de salud pública, pues estas aves son reservorio de diversos patógenos, ya sean virus, bacterias, hongos o ectoparásitos, que pueden afectar al ser humano y a los animales domésticos.

Una de las formas más habituales en las que estos patógenos pueden transmitirse al ser humano y a los animales domésticos es a través de las heces, en las cuales se han encontrado diversos patógenos como:

  • Hongo Histoplasma capsulatum, que provoca en humanos una enfermedad respiratoria.
  • Bacteria Salmonella spp. causante de la salmonelosis.
  • Bacteria Chlamydophila psittaci, causante de la psitacosis, una enfermedad respiratoria febril que puede tener severas complicaciones
  • El hongo Cryptococcus neoformans, responsable de la criptococcosis, una enfermedad que presenta síntomas de meningoencefalitis, infección pulmonar, estornudo con sangre, cuello rígido y molestias visuales.

Los estudios señalan a las palomas como vectores de transmisión de patógenos

Recientemente se ha publicado un estudio de investigadores españoles que tras analizar muestras procedentes de palomas de las calles de Madrid concluye la elevada presencia de dos patógenos zoonóticos en las palomas asilvestradas de la capital española: la ya nombrada bacteria Chlamydophila psittaci y Campylobacter jejuni.

El estudio señala que la infección por estos dos patógenos resulta asintomática en las palomas, que no muestran ningún signo clínico perjudicial. Sin embargo, en los seres humanos estas dos bacterias son causantes de enfermedades. De hecho, Campylobacter jejuni es considerada como uno de los principales patógenos responsables de la diarrea aguda en el mundo, en varios países por delante de las especies del género Salmonella.

¿Hay que eliminar a las palomas de las ciudades?

Las palomas no tienen por qué ser una presencia indeseable en las ciudades. Lo aconsejable es mantener sus poblaciones en una densidad adecuada, de modo que no causen un deterioro en los elementos arquitectónicos ni en las zonas ajardinadas ni lleguen a suponer un problema serio de salud pública.

Controlar la densidad de las palomas urbanas

Para controlar la densidad de palomas existen diversos métodos, el primero de los cuales consiste en no proporcionar alimentos a estas aves, para lo cual muchas ciudades han incluido en sus normativas la prohibición de alimentar a las palomas, como por ejemplo Venecia o Basilea.

Otras actuaciones eficaces contemplan la eliminación de bebederos y de lugares de cría y asentamiento como forma de disminuir el número de ejemplares. La colocación de redes, pinchos, burletes o alambres en cornisas, ventanas o alfeizares disminuye el espacio disponible para estas aves y mantiene los edificios libres de sus molestias.

También es frecuente el empleo de químicos y de sistemas de electrónicos de ultrasonidos para ahuyentar a las palomas.