
- Las Palmas de Gran Canaria - alberworld.es
Las Palmas de Gran Canaria se ha convertido en finalista en la lucha por ser Capital Europea de la Cultura 2016. Junto a ella compiten Burgos, Córdoba, San Sebastián, Segovia y Zaragoza. Estas seis ciudades españolas han de trabajar aún más duro para desarrollar sus respectivos proyectos de cara al veredicto final, que será en junio de 2011.
La candidatura de la capital grancanaria se rige por su multiculturalidad y por su apertura al mar, como enclave oceánico de tres continentes: África, Europa y América. Se trata de una fuerte apuesta avalada por su historia que, a través de su rica sociedad, la ha dotado de grandes tesoros artísticos.
Los orígenes de su cultura
La isla de Gran Canaria fue conquistada por los castellanos a finales del siglo XV, tras aplacar la oposición aborigen. A partir de su fundación en 1478, la ciudad fue recibiendo multitud de influjos culturales sobre la base nativa (una gran muestra de la cultura pre-castellana se encuentra en el Museo Canario). Y es que, ante su localización geográfica tan estratégica, se conformó como un lugar donde recalaban los europeos desde y hacia el Nuevo Mundo.
El intenso tráfico con Flandes dio lugar a un intercambio de productos autóctonos (como la caña de azúcar) por obras de arte flamencas. Objetos resultantes de esta convivencia pueden apreciarse en la Casa de Colón, visitada por el famoso descubridor antes de su determinante viaje. El centro está dedicado al trasiego marítimo de la época, aunque también tiene salas que guardan pinturas del Renacimiento al Barroco.
El establecimiento de la Iglesia Católica también fue primordial para la vida de sus gentes. Para ella han trabajado grandes escuelas de imaginería y excelentes artistas. Cabe destacar, fundamentalmente, al escultor José Luján Pérez (1756-1815). A él se deben obras como el Santísimo Cristo de la Sala Capitular y la Virgen de los Dolores, ambas en la Catedral de Canarias, del que además es también uno de sus arquitectos.
El casco histórico de Vegueta es un auténtico muestrario de la arquitectura castellana y aún se mantiene casi intacta: sus casas señoriales y eclesiásticas; sus calles estrechas y adoquinadas; o la disposición del máximo órgano civil (las Casas Consitoriales) frente al máximo órgano de la Iglesia (la Catedral), con la plaza popular de Santa Ana en medio.
Influjos modernos
La cuidad se fue expandiendo más allá del barranco del Guiniguada y se formó el barrio de Triana. Hoy es conocido por su Calle Mayor, una de las principales zonas comerciales de Las Palmas de Gran Canaria. Pero alrededor de ella se concentran otros puntos de interés: el Gabinete Literario (1883), de estilo modernista, como también los kioskos del Parque San Telmo; el Hotel Madrid, desde donde Francisco Franco organizó la cruenta Guerra Civil española (1936); la Casa-Museo de don Benito Pérez Galdós, que guarda su biblioteca y enseres personales tal y como los dejó.
El Teatro Pérez Galdós (1890) no es menos, con pinturas interiores de Néstor de la Torre (1887-1938). Este pintor simbolista y modernista cuenta con su propio museo en el Patio Canario, cerca del Hotel Santa Catalina. Este lugar de hospedaje es el primer hotel de la ciudad, y acoge a la Familia Real o a los máximos conjuntos deportivos del fútbol cuando visitan la ciudad.
La contemporaneidad cultural
Pero la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria también es baluarte de la cultura contemporánea y científica. El Centro de Arte Atlántico Moderno o la sala de La Regenta suelen contar con exposiciones vanguardistas. Delante del Parque de Santa Catalina, flanqueando los escenarios de sus carnavales y de su Festival anual de Teatro y Danza, se encuentran los edificios Elder y Miller. En la actualidad dan cabida a diversos eventos y al Museo de la Ciencia y Tecnología, cuando ambos habian sido almacenes de abasto del puerto.
La instauración de los puertos francos en el siglo XIX propició que Las Palmas de Gran Canaria fuese convirtiéndose en una ciudad cosmopolita. El turismo fue acrecentándose, y hoy en día pasan miles y miles de viajeros por sus muelles, algunos de ellos a bordo del Queen Mary II, el transatlántico más grande del mundo.
Este recorrido cultural acaba en la Playa de las Canteras, una de las mejores playas urbanas del mundo (según la revista Mundo Científico) y donde se rodaron algunas escenas del film Moby Dick (John Houston, 1956). Al final de la playa se encuentra el Auditorio Alfredo Kraus (1997), un singular edificio que separa la orquesta con un enorme ventanal del Océano Atlántico.
