El diablo, según la religión cristiana, es conocido como el principal enemigo de Dios. Representa a la tentación y al pecado y se filtra entre la especie humana, adoptando diferentes formas con el fin de corromper la causa divina.

El macho cabrío

Probablemente, la imagen más conocida de Satanás es la del macho cabrío, como ídolo de los aquelarres. Algunas teorías sobre el origen de la brujería, identifican los sabbath con los rituales neolíticos de la fertilidad, que se celebraban con fin de conseguir buenas cosechas en los cambios de estaciones. También la figura del diablo podría identificarse con una deidad de los brujos modernos denominada Divell, que tiene su origen en un antiguo dios pagano de la naturaleza, que en los primeros siglos del cristianismo fue asociado al diablo.

En cuanto a la imagen del diablo como un macho cabrío con cuernos, es un símbolo heredado de la mitología griega. Para los antiguos griegos, los cuernos tenían una clara relación con las fases lunares y con la fertilidad. Los cristianos, sin embargo interpretaron que estos signos tenían una connotación sexual y terminaron siendo asociados al pecado, por este motivo el diablo adoptó finalmente la forma de un carnero macho.

El fauno de piel roja con alas y tridente

Otra imagen muy extendida de la figura del diablo es la de un monstruo con aspecto casi humano, de piel roja, con cola, pezuñas, cuernos y alas. Esta forma de representar a Satanás tiene también su origen en los faunos de la mitología griega, a los que también se asociaba con la promiscuidad, las alas sin embargo las conservaría por ser un ángel caído y los colores rojo y negro se asocian a las llamas del infierno y a las tinieblas, de las que el diablo es su príncipe.

Lucifer, el ángel caído

En sus orígenes, Satanás fue un querubín guardián del trono de Yahvé. Su nombre era Lucifer (portador de luz) hasta que comenzó a sentir envidia y a desear la adoración que se rendía al Creador. Al querer convertirse en un igual a Dios, fue expulsado del Paraíso y arrojado a las tinieblas junto con una tercera parte de los ángeles que respaldaron su rebelión. Desde entonces fue conocido como Satanás (adversario).

La Serpiente Original del Génesis

El diablo, en el texto bíblico, también es asociado a la imagen de la serpiente, un animal también relacionado con el sigilo, la perfidia y la muerte. La serpiente es silenciosa, engañosa, se arrastra por el suelo y utiliza el camuflaje como arma, muerde, envenena y mata, de la misma forma que lo haría el mismo Satanás.

La mujer deseable

Antes de Eva, ya hubo otra primera mujer, Lilith, que abandonó el Edén por decisión propia y escapó al Mar Rojo, allí se convirtió en la amante de otros demonios. Tras abandonar el Paraíso se dedicó a raptar niños y a engendrar hijos con las poluciones nocturnas de los hombres, de estas uniones nacen niños diablo denominados lilim. Su imagen es la de una bella mujer alada, de largos y rizados cabellos rojos.

Tras Lilith, llego Eva, que sucumbió a la llamada de la serpiente y con su sensual apariencia convenció a Adán para que probara la fruta prohibida, siendo de esta manera la figura de la mujer relacionada con la tentación, el pecado y el diablo.

El Gran Dragón del Apocalipsis

En el Apocalipsis se representa a Satanás como un dragón rojo, con siete cabezas con diademas y diez cuernos. El Gran Dragón simboliza la figura del Diablo en el último combate cósmico entre las fuerzas del bien y del mal. Prévost interpreta esta batalla como el enfrentamiento de los primeros cristianos con el Imperio Romano.

La Bestia

Satanás es el creador de la Bestia y quien la dirige. La Bestia, asimismo, representa la estructura del poder imperial, su marca es la del diablo, el número seiscientos sesenta y seis.