Desde el inicio de las matemáticas, el hombre las ha utilizado para dar explicación a muchos fenómenos que han intrigado la mente humana. Pero, ¿qué pasa cuando miramos los cimientos de esta ciencia tan exacta y armónica? ¿Qué pasa cuando intentamos explicar sus grandes teoremas y corolarios que hacen parte de un gran sistema que, al parecer, siempre ha existido desde su descubrimiento?

Si miramos más de cerca, podemos encontrarnos con problemas que hacen temblar a la ciencia misma y puede, incluso, llevarla a un gran colapso y replanteamiento total, pero todos los grandes pensadores no se atreven a abordar.

Las bases de las matemáticas

Las matemáticas comienzan en la Antigua Babilonia, allí poseían un avanzado sistema numérico y, al parecer, podían resolver ecuaciones con varias incógnitas. Más adelante, aparece en el Antiguo Egipto la primera formalización de los números en varios papiros que hablaban de astronomía y comercio y también tratan por primera vez del concepto del cero.

Desde ese entonces, las matemáticas han tenido un crecimiento exponencial y un desarrollo lineal, pero dejando al lado problemas tan complejos como el número Pi o el número raíz de dos, que llevó a los pitagóricos a su desaparición.

Un momento importante en la resolución de estos complejos problemas matemáticos, que fundamentan la matemática contemporánea, aparece con Galileo Galilei, el cual intentó dar solución al problema de infinito, pero se rindió apenas empezó a realizar sus trabajos. Más adelante, entre 1860 y 1918, aparece un matemático llamado Georg Cantor, el cual introduce la incertidumbre a las matemáticas de la época, las cuales se basaban en que estas son ciertas y explican la armonía del universo. Este concepto tan revolucionario, aparece con una frase que él mismo se planteó: "¿Si puedo sumar 1+1, por qué no puedo sumar Infinito + Infinito?".

Aunque su historia es muy triste y sombría, dejó un legado que se convertiría en la revolución matemática más sorprendente del siglo XX.

La revolución de las matemáticas

Mucho tiempo después, en Viena (Austria), se vive una gran incertidumbre sobre el futuro del imperio que en ese entonces existía. Kurt Gödel, daría a luz, inspirado por Georg Cantor, una teoría que dejaría perpleja a toda la ciencia matemática de la época: La Teoría de la Incompletud.

Esta teoría logró demostrar que todo lo que use aritmética (suma, resta, multiplicación, división), aunque sea cierto, no se puede demostrar; es decir, se está trabajando con ideas que no se puede saber a ciencia cierta si son verdaderas o no y como si fuera poco, demostró que no podemos demostrar que el cero es un número ni mucho menos que un número es entero o decimal.

Finalmente, después de todo esto, ¿será verdad que las matemáticas son una ciencia exacta? ¿Será completamente confiable la información que las matemáticas nos proporcionan? Deja mucho que pensar, una ciencia que no puede explicar sus propios cimientos o axiomas.