Las familias han cambiado con el tiempo

Desde la antigüedad hasta los tiempos modernos, sin duda alguna la figura tradicional de la familia se ha ido modificando gradualmente. A diferencia de lo que sucedía en otras épocas no muy lejanas, hoy en día cada vez es menos común ver familias donde únicamente el padre trabaje mientras la madre de familia se queda en casa la mayor parte del tiempo, a cuidar a los hijos y a realizar los quehaceres propios del hogar.

Ellas tienen que trabajar

Ya sea porque un gran número de ellas sienten el deseo de seguir adelante con su carrera profesional aún después de haber dado a luz o porque sencillamente la situación económica en la que se encuentra su hogar así se los demanda, cada vez hay más mamás que trabajan y se ven en la necesidad de dejar a sus hijos encargados, ya sea en una guardería o con un familiar de confianza.

Sentimientos de culpa

Lo anterior en muchísimas ocasiones les genera sentimientos de culpa a las madres de familia, pues sienten que son "malas madres" por "abandonar" a sus pequeños en la guardería o con otras personas, y tal vez se imaginen que estos pueden crecer con una gran cantidad de traumas psicológicos generados por el abandono de su mamá a temprana edad o incluso con problemas severos de atención y de bajos niveles de aprovechamiento escolar.

El estudio

Sin embargo, como caído del cielo para las mamás de todo el mundo que se sienten así, un estudio de la University College of London cuyos resultados se publicaron en el año 2011, señala que los pequeños, en especial las niñas, que se quedan en casa con mamá, son doblemente más propensos a desarrollar problemas emocionales o de comportamiento conforme van creciendo, a comparación de aquellos niños que son hijos de mamás que trabajan.

Cómo se realizó el estudio

Cientos de padres y madres de familia tuvieron que llenar cuestionarios acerca del comportamiento de sus hijos durante tres etapas: la primera infancia, a los tres y a los cinco años. Las preguntas de dichos cuestionarios abarcaban comportamientos externos, tales como berrinches, hiperactividad y agresión, además de otros comportamientos internos, como irritabilidad, tristeza y preocupación,

Las respuestas que se obtuvieron

Al finalizar el estudio, se obtuvieron más 12000 respuestas por cada etapa del desarrollo de los niños,y el porcentaje de madres que trabajan aumenta de un 55% en las que tienen hijos que se encuentran en la infancia, a un 60%, en las que tienen niños de 5 años de edad. Para la muestra estadística del estudio, únicamente se interrogó a padres de niños blancos, ya que resultó difícil estadísticamente obtener el mismo número de encuestados de otros grupos étnicos.

El género importa

Algo que es importante de señalar es que el género es un factor de suma importancia. Es decir, se encontró que en cuestión de sexo, las niñas de madres trabajadoras parecen ser las más felices y emocionalmente sanas. "Aún no está clara la razón de esto, pero podría ser que las mamás trabajadoras son un modelo a seguir para sus hijas, y ellas de forma inconsciente se sienten satisfechas con ello", asegura Anne McMunn, líder de la investigación.

Un orgullo para las hijos

A pesar de todo aquello que puedan decir las demás personas, una cosa es clara; si bien los niños cuando son pequeños les podrían reclamar en alguna ocasión a sus madres por "alejarse" de ellos, lo más probable es que cuando crezcan se sientan sumamente orgullosos de tener una madre que se esforzó para darles un mejor futuro.