Las lenguas evolucionan en el espacio y en el tiempo siguiendo la dinámica de las sociedades y los cambios geopolíticos. La geografía de las lenguas de Europa no sigue simplemente los límites políticos, sino que comprende también la expansión de una población sobre otra, que lleva consigo la propia cultura, la propia lengua y el propio alfabeto.

Las lenguas más habladas en Europa

La lengua más difundida en Europa es el alemán, teniendo en cuenta el número de hablantes nativos. Si en cambio se consideran tanto los hablantes madre lengua como los de segunda lengua, el inglés es obviamente la lengua franca para casi la mitad de la población europea; con un rol similar al latín en los tiempos de máxima extensión del imperio romano.

Algunos lingüistas, como Ostler, prevén que a la actual expansión global del inglés (la lengua más usada en Internet), le seguirá una fase de decadencia, como ha ocurrido en el pasado con otras lenguas dominantes.

Número de lenguas habladas en Europa

De las lenguas que existían en la Europa del 800, hoy existen la mitad. De las casi 7.000 lenguas censadas por Ethnologue, las habladas en Europa serían “sólo” 234. La mayor parte de estas corresponden a pequeñas minorías; las principales son alrededor de 50. Las lenguas más difundidas son ruso, francés, español, italiano, polaco, ucraniano, rumano, neerlandés, griego, portugués, checo, húngaro y sueco.

En la Unión Europea, las lenguas oficiales son 23; la de menor número de hablantes autóctonos es el maltés; mientras el latín sería la lengua “nacional” más exigua de los 1.000 residentes del Vaticano.

La difusión de una lengua, históricamente ligada al poder

Los mayores propulsores del binomio lengua-nación son los mismos Estados, que en el afán de distinguirse de los propios vecinos y de imponer a través de la homogeneidad lingüística una idea unitaria de nación, han perseguido políticas monolingüísticas a través de la escuela, la administración pública, el servicio militar, y más recientemente, de los medios de comunicación.

Hay ejemplos que demuestran que el “triunfo” de una lengua sobre otra, primero en el territorio nacional y luego en los países limítrofes, ha sido más rápido en los Estados que alcanzaron antes la unidad nacional, como Francia, España e Inglaterra, respecto a Italia y Alemania.

Cómo las lenguas se transformaron en lenguas oficiales de una nación

En Francia, el francés aparece en los actos oficiales desde el 1250 y se emancipó del latín después de que una ordenanza del 1539 lo impuso en todo el territorio. Si bien el latín gozaba de prestigio en la élite europea del 1700, después de la Revolución Francesa se estima que sólo 2 de cada 10 franceses lo hablaban.

En Italia, después de Dante Alighieri, el toscano se consolidó como lengua italiana a partir del 1300. No obstante el suceso europeo del Renacimiento italiano y el sucederse de tantos lingüistas y literatos, después de la Unidad nacional, el italiano era sólo hablado por el 5% de la población.

La unificación política de España es acompañada en 1500-1600 por la consagración de la lengua y la riqueza literaria. Desde ese momento el castellano se identifica con el español, que Madrid intenta imponer a costa del catalán.

En Inglaterra, el inglés se convirtió en lengua de la iglesia anglicana gracias a Enrique VIII y es impuesto por el gobierno de Londres sobre el gálico, hablado por la población celta. En el 1700 alcanza la unidad lingüística.

El alemán fue lengua de la Reforma y primer beneficiario con la invención de la imprenta, pero para afirmarse como lengua, debió esperar a la unificación alemana en 1871.

Un señor mayor nació en el imperio austro-húngaro, fue a la escuela en Checoslovaquia, se casó en Hungría, trabajó gran parte de su vida en la Unión Soviética y ahora vive en Ucrania. -Ha viajado mucho-, comenta un interlocutor. -No-, responde el señor, -nunca me moví de Mukachevo-.