Según el criterio de clasificación genealógica las lenguas pertenecen a una misma familia lingüística si derivan de la misma lengua; mientras que la clasificación tipológica tiene en cuenta las características comunes de las lenguas, independientemente de la familia a la que pertenezcan. La clasificación por áreas se refiere a la distribución geográfica de las lenguas.

Clasificación tipológica de las lenguas

Esta clasificación es la más compleja, contemporánea a la genealógica y con resultados aún por obtener; motivo por el cual es la clasificación más vivaz de la lingüística contemporánea. Las características comunes de las lenguas primero se buscaron en la estructura de la palabra, luego en los grupos de palabras y finalmente en las frases; por lo que se habla de tipología morfológica y sintáctica.

Tipología morfológica

Los tipos morfológicos tradicionalmente reconocidos son: aislante, aglutinante, flexivo y polisintético o incorporante. Algunos estudios recientes no consideran a los tipos polisintético e incorporante como dos designaciones del mismo tipo, sino como dos tipos distintos.

Tipo aislante: el idioma chino

Este tipo de lengua se caracteriza por una ausencia casi total de morfología: los nombres no se distinguen ni por caso (nominativo, acusativo), ni por género (femenino, masculino), ni por número (singular, plural); los verbos no presentan diferencias de persona, número, tiempo o modo, la forma verbal es siempre única.

Para indicar las relaciones entre palabras, una lengua aislante hace uso del orden mismo de las palabras y de algunas partículas. En chino, dos frases como Yo te toco y Tú me tocas sonarían como Yo tocare tú y Tú tocar yo: solo el orden de los pronombres personales yo y tú indican cuál es la persona que toca y cuál es la tocada.

Tipo aglutinante: el idioma turco

En este tipo lingüístico cada palabra tiene tantos afijos (prefijos, infijos y sufijos) como relaciones gramaticales que deben ser indicadas. Por ejemplo, pájaro en turco se escribe kus; si se quiere indicar el plural, hay que agregar el sufijo –lar y luego otro sufijo para indicar los diversos nominativos.

Tipo flexivo: lenguas indoeuropeas

En el tipo lingüístico flexivo, las distintas relaciones gramaticales son normalmente expresadas por un único sufijo. El latín, el griego, el sánscrito y la mayor parte de las lenguas indoeuropeas pertenecen a este tipo. Una de las características de las lenguas flexivas es aquella de poder indicar las diversas funciones gramaticales mediante la variación de la vocal radical de la palabra, como por ejemplo hago, respecto a hice; doy respecto a di.

Tipo polisintético o incorporante: lengua esquimal

En el tipo lingüístico incorporante una sola palabra puede expresar todas las relaciones que en español se expresan en una frase.

Esta clasificación de las lenguas del mundo en tipos morfológicos no parece completamente satisfactoria: algunas lenguas, según ciertas características deberían ser colocadas en un tipo y de acuerdo a otras características, podrían pertenecer a otro tipo. Existen fenómenos de tipo aislado, aglutinante, flexivo e incorporante y, generalmente, cada lengua presenta fenómenos de más de un tipo. En una determinada lengua prevalecerá algún tipo de fenómeno: aislado, flexivo, etc.; pero ninguna lengua presentará fenómenos de un solo tipo.