Cada crisis económica tiene sus causas, desarrollo y consecuencias diferentes. Pese a que existen características comunes, que suelen ser los elementos definitorios del concepto de crisis económica, cada una de ellas es única. Por ello se analizarán las más importantes de los últimos tiempos: el crack de 1929, la crisis del petróleo y la crisis actual.

El crack de 1929

El origen del crack del 29 se encuentra en la sobreproducción que se produjo en los Estados Unidos a lo largo de la década de los años 20 que provocó un importante aumento de los stocks hasta niveles insoportables. El taylorismo y el fordismo posibilitaron un espectacular aumento de la producción que no siempre fue acompañado de un aumento de la demanda. Ante el exceso de stocks, hubo una bajada generalizada de precios (deflación), las empresas dejaron de invertir y de producir, por lo que muchos trabajadores fueron despedidos, aumentando los niveles de desempleo.

Esto se vio aumentado por el crack financiero de 1929, en el que el hundimiento de la bolsa provocó la reducción brusca de los beneficios de la economía especulativa, y la ruina de numerosos inversores en bolsa. El economista John M Keynes, así como el New Deal presentado por Franklin D Roosevelt, propusieron que la iniciativa pública incrementara la demanda a través del gasto social y de inversiones públicas, así se aumentaría el nivel de producción, la ocupación, y, por lo tanto la renta.

La crisis del petróleo de 1973

Tras la guerra del Yom Kipur entre Israel y los países árabes, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), decidió reducir el nivel de producción de petróleo, aumentando espectacularmente el precio del crudo. Esto provocó un aumento de la inflación, una disminución de la inversión, la quiebra de numerosas empresas y el aumento del desempleo.

Esta crisis combinó elementos que, según los principios de Keynes eran incompatibles, como el paro, la inflación y el déficit público. Por eso no se podían aplicar las recetas keynesianas, cosa que provocó que la crisis fuera muy duradera. Para salir de la crisis, al no poder aplicar políticas de demanda, hubo que aplicar políticas de oferta, hacia el desarrollo de nuevas actividades y de nuevas tecnologías. Pese a ello, la auténtica salida de la crisis se produjo cuando el precio del petróleo volvió a la normalidad.

La crisis ninja de 2009

El abuso de ciertos bancos, especialmente norteamericanos, a la hora de vender hipotecas a clientes sin ningún tipo de solvencia, ha provocado unos niveles de morosidad insoportables que han tenido como consecuencia una enorme crisis financiera que se ha trasladado a la economía real. La crisis financiera ha provocado una reducción del acceso al crédito, tanto por parte de particulares como de empresas provocando un aumento del desempleo.

Esta crisis tiene más similitudes con el crak de 1929 que con la crisis del petróleo, debido a que el aumento del paro ha ido acompañado de una bajada significativa de la inflación, por lo que la receta para salir de la crisis debe ser de orden keynesiana, es decir, aumentar la demanda desde el sector público. Pese a ello, para salir de la crisis, lo que se necesita es la recuperación de la confianza y restablecer el acceso al crédito, que es lo que está ahogando a las empresas.