Nació probablemente en Cartagena, alrededor del año 556, fruto de un matrimonio mixto entre un hispanorromano y una visigoda, hija de Teodorico, rey de los ostrogodos.

Fue obispo de la ciudad andaluza de Sevilla durante más de treinta años, siguiendo la labor de su hermano, el también santo, Leandro. Este último fue el artífice de la conversión del arrianismo al catolicismo del rey Recaredo, que posiblemente fuera su sobrino, hijo de su hermana Teodora y del rey Leovigildo. Demostrada queda su influencia sobre la monarquía visigoda de España y la profunda religiosidad de toda la familia, ya que sus otros dos hermanos, Fulgencio y Florentina, también se dedicaron a la vida piadosa. Son los conocidos como Cuatro Santos de Cartagena, patronos de la diócesis de esta ciudad.

Políticamente vivió la etapa más decisiva de la España visigoda, participando en las sesiones del IV Concilio de Toledo, donde se reguló la sucesión al trono y se unificó la liturgia y la administración de la Iglesia.

San Isidoro murió en Sevilla en el año 636, adquiriendo muy pronto fama de hombre santo y sabio. Sus restos fueron trasladados a León en el siglo XI, durante el reinado de Fernando I, tal y como nos refieren las crónicas de la época. Fueron depositadas en la iglesia dedicada a San Pelayo que a partir de entonces cambió su nombre por el del obispo sevillano. En 1598 fue canonizado y nombrado doctor de la Iglesia durante el papado de Inocencio XIII, en 1722.

San Isidoro, candidato a "Patrón de Internet"

La importancia de su labor y su obra enciclopédica han trascendido los siglos y en el año 2001 fue propuesto como “Patrón de Internet”, ya que al igual que actualmente en la red, compiló e hizo accesible el conocimiento de su época. A pesar de partir como favorito, el Vaticano haciéndose eco de las votaciones de los internautas, otorgó aquel título al sacerdote italiano del siglo XIX, Santiago Alberione, por su esfuerzo en difundir el Evangelio a través de los medios de comunicación.

No consiguió, pues, este título pero San Isidoro ha sido nombrado patrón de la Facultad de Filosofía y Letras de varias universidades españolas y de profesiones muy diversas, como la de los traductores o topógrafos.

Las Etimologías

Fue un escritor muy productivo que investigó en temas muy diversos como la naturaleza y la astronomía en su obra De natura rerum (Sobre la naturaleza de las cosas), o los acontecimientos históricos en su Historia de los reyes de los godos, vándalos y suevos (Historia Gothorum), pero su obra más conocida y memorable son Las Etimologías. Obra de gran difusión que le otorgó enorme fama y convirtió a Sevilla en la primera capital cultural de Occidente y a su autor en la figura más brillante de la España visigoda.

Escrita alrededor del año 630, según sus propias palabras “es una obra que trata del origen de ciertas cosas”. Consta de 20 libros que concentran en sus páginas todo el saber de su momento, convirtiéndose en el texto pedagógico más importante no sólo de su época, sino también de toda la Edad Media y el Renacimiento. Ha sido considerado por ello como un “maestro”, ya que trasmitió a las generaciones futuras los conocimientos de la Antigüedad clásica, siendo para muchos uno de los fundadores del pensamiento y la cultura en la Edad Media.

Los tres primeros libros de Las Etimologías, comprenden el Trivium (Gramática, Retórica y Dialéctica) y el Quadrivium (Matemáticas, Geometría, Música y Astronomía), división educativa del saber que se aplicará en las universidades medievales. El resto de los libros comprende disciplinas tan diversas como la Medicina, el Derecho, la Geografía, las guerras y los juegos o la vestimenta.

Para la composición de su obra, San Isidoro utilizó un método etimológico por medio del cual al explicar el origen de una palabra se aclara por qué se ha creado, tratando de demostrar que la forma una palabra revela su significado. Su conocimiento de las llamadas “lenguas sagradas” –latín, griego y hebreo- le ayudaron mucho en su labor.

Los mapas de "T en O" y la visión del mundo

En el Libro XIV de Las Etimologías, San Isidoro recopila el saber geográfico de su época. Afirma que la Tierra, que es redonda pero plana, se encuentra totalmente rodeada por un océano y está formada por Europa, África y Asia. Éste era todo el mundo conocido hasta ese momento y el santo visigodo lo representa a través de un mapamundi de los denominados de “T en O”, construido con las iniciales de las palabras latinas Orbis Terrarum.

Reunía con ello el conocimiento geográfico de los clásicos de la Antigüedad, como Paulo Orosio, al tiempo que plasmaba, a través de la disposición de la “T”, las creencias bíblicas del poblamiento de los continentes por los tres hijos de Noé: Sem en Asia, Jafet en Europa y Cam en África.

Este tipo de mapa fue el más representado en la Edad Media ya que se ajustaba también a la visión de la Iglesia que otorgaba a Jerusalén, como ciudad santa, el centro del mundo y por tanto del universo cristiano.

Se trata de un mapa de los llamados “orientados” porque donde debería estar el Norte se representa Oriente -Asia- en la zona superior. Es allí donde la creencia medieval situaba también el Paraíso.

El mar Mediterráneo hace de eje principal separando Europa de África, mientras que otro eje secundario nace del río Nilo que se une al mar Negro y al río Don.

No refleja una realidad geográfica y se trata, por tanto, de un mapa simbólico del grupo de los llamados “diagramáticos”. Su sencillez y el hecho de condensar los símbolos bíblicos principales hicieron que tuviera gran éxito durante la Edad Medía. Fue entonces cuando este tipo de mapas alcanzó gran difusión en los códices, los salterios y en las ilustraciones de los “Beatos”, manuscritos con los comentarios al Apocalipsis, el más importante de los cuales se atribuye al Beato de Liébana.