El rezo del Rosario y las peregrinaciones son dos manifestaciones de la piedad popular, que siguen vigentes hasta la actualidad. El Rosario se compone de las principales oraciones como son el Padre Nuestro, el Ave María y el Gloria, aunado con los misterios que son pasajes de la Vida de Cristo y María que se encuentran en los Evangelios y en la tradición, por lo que ayudan al creyente en su vida contemplativa. Las peregrinaciones son manifestaciones exteriores que permiten a los miembros de una localidad o gremio ir a algún santuario, ya sea para dar gracias por favores recibidos o para pedir ayuda a Dios por medio de la intercesión de la Virgen María o de los santos.

En México existen varios santuarios marianos como son los de la Virgen de Ocotlán en Tlaxcala; la Virgen de San Juan de los Lagos en Jalisco; la Virgen de los Remedios en Cholula, Naucalpan y Comonfort. En la ciudad de México existían cuatro principales santuarios uno en cada punto cardinal, en el oriente Nuestra Señora de la Bala; al sur Nuestra Señora de la Piedad; al norte la Virgen de los Remedios y al norte la Virgen de Guadalupe, que se convirtió en el más famoso de todos.

Construcción de la calzada de los Misterios

La calzada de los Misterios conecta al centro de la ciudad de México con la Villa de Guadalupe, se ubica en la delegación Gustavo A. Madero. En la época novohispana don Francisco Marmolejo y don Isidro Zuriñana idearon erigir sobre esta calzada quince ermitas dedicadas a los misterios del Rosario, su construcción se inició en diciembre de 1675 y se terminaron el 14 de agosto de 1676, en plena época barroca.

El arquitecto que dirigió la obra fue don Cristóbal de Medina; las ermitas se realizaron en cantera y sus medidas eran 4 m. de largo; 1.5 m. de ancho y 8 m. de alto. Cada ermita se constituía de tres cuerpos, el primero servía de base, el segundo tenía en relieve un misterio, enmarcado por columnas salomónica (helicoidales) y en el tercero una pequeña imagen guadalupana de bulto. Tenían un nicho lateral en el que se encontraba representado san Jerónimo "El León del Desierto ", uno de los principales padres de la Iglesia y traductor de la Biblia vulgata. Con el paso del tiempo estas joyas arquitectónicas se deterioraron hasta desparecer siete de ellas. Afortunadamente se han reconstruido las ermitas que faltaban como las dedicadas a: la coronación de espinas, Cristo carga la cruz, la crucifixión, la resurrección, la ascensión, la venida del Espíritu Santo y la asunción de María.

La calzada de los Misterios un espacio simbólico

Esta calzada fue el espacio simbólico en el cual se realizaron procesiones amalgamando la devoción guadalupana y el rezo del Rosario. Las ermitas ayudaban a los peregrinos que iban del centro de la ciudad de México a la Villa, para dedicar tiempo al rezo del Rosario como preparación para celebrar la misa con lo cual se conjuntaba lo litúrgico y lo popular, se fortalecía así el proceso de catequesis cristiana. Es importante destacar esto porque a veces se piensa que la religiosidad popular debe desaparecer, sin embargo, estas manifestaciones permiten a la gente a sentirse parte de un grupo, cofradía, pueblo, que a su vez forma parte de la Iglesia católica, es decir, las peregrinaciones ayudan a fortalecer la identidad, el sentido de unión y reciprocidad, además si se encauzan correctamente, son un valioso auxiliar en el proceso de instrucción religiosa.

La calzada de los Misterios muestra que lo litúrgico y lo popular no están reñidos, sino que se complementan. Ojalá que en la actualidad se recupere la función y significado original de las ermitas de la calzada de los Misterios y que se conserven como parte importante del patrimonio cultural de todos los mexicanos.