El uso de sustancias que alteran la percepción de la realidad es tan antiguo como la civilización humana. Se han encontrado rastros del uso de amapola en la edad de Piedra, también se consumieron en Sumeria, Tierra Santa, el Antiguo Egipto, Grecia y Roma.

En la edad Media se ingerían en pócimas esotéricas y se asociaron con el satanismo; pero solo en el siglo XIX se sintetizaron las primeras drogas, como el opio, la heroína, y la cocaína, y se empezaron a vender al público en farmacias como medicinas para el cuerpo y la mente.

Opio para bebés

Los preparados a base de opio eran muy comunes en los hogares y su consumo era aconsejable. Había distintas preparaciones opiáceas de venta en boticas y tiendas, desde gotas para aquietar a bebés recién nacidos, hasta dosis más fuertes para calmar dolores en adultos.

Una fórmula muy popular en Europa era el frasco sedativo de Stickney Poor, que contenía una mezcla de opio y alcohol. La dosis para recién nacidos era de cinco gotas; de dos semanas, ocho gotas; para niños de seis años, 25 gotas, y para adultos, una cucharada rasa.

Opio y heroína para el asma y la tos

También se vendía un preparado líquido para hacer vaporizaciones en el tratamiento del asma, el "Vapor-ol Treatment". “Para el asma y otras afecciones espasmódicas”, decía el anuncio. El líquido era calentado en una olla con una lámpara de querosene.

Otro producto muy consumido era la ‘Glyco-Heroin’ de Martin H. Smith Company, de Nueva York. La heroína se sintetizó a partir del opio como paliativo para los morfinómanos aunque más tarde se percataron de su poder adictivo.

La heroína no sólo se vendía en farmacias como analgésico, sino para el asma, la neumonía y la tos. Los farmaceutas la mezclaban con azúcar y saborizantes para hacerla menos amarga y más agradable al paladar. La tomaban niños y adultos.

Pero la heroína más solicitada en las farmacias era la de Bayer. Entre 1890 y 1910 el laboratorio alemán la anunciaba como un substituto no adictivo de la morfina y remedio infalible para la tos de los niños.

Fórmulas medicinales con cocaína

Desde que se aisló la cocaína, se usó inicialmente para tratar la dependencia de la morfina y como anestésico, pero también se hizo popular como medicina reconstituyente y para el buen humor. Los Estados Unidos incluyó la cocaína como medicamento esencial en su farmacopea oficial.

El uso de cocaína en Europa era también legal y ampliamente difundido a finales del siglo XIX y principios del XX, y su peligrosidad no fue advertida sino tiempo después. En medicina hospitalaria se usaba en terapias oftalmológicas.

Coca Cola con cocaína

La receta original de la Coca Cola incluía 0,9 miligramos de cocaína por vaso de 250 mililitros. Pemberton, quien creó la bebida refrescante para tratar de dejar su adicción a la morfina, se volvió adicto a su propia bebida, es decir al contenido de cocaína de su brebaje.

La popular bebida decidió eliminar la cocaína como ingrediente activo en 1903, cuando se descubrió que era adictiva. El alcaloide se sustituyó por otro estimulante, la cafeína; no obstante, la Coca Cola sigue usando el extracto de hoja de coca en su preparación.

La empresa no menciona en su página Web que su bebida haya contenido alguna vez cocaína, pero en la actualidad esta multinacional importa anualmente desde el Perú más de 100 toneladas de hojas de coca para su bebida, con el permiso del Departamento de Justicia.

Vinos de Coca y el Papa León XIII

La lista de vinos de coca desde finales del siglo XIX era extensa: vino Amargós,preparado con quina y coca del Perú”; elixir de Coca Button, de Bolognia, Italia; vino de coca Metcaf, de Francia; la "Maltine with coca wine", de Nueva York, entre otras 50 marcas.

Los vinos de coca se recomendaban para niños y adultos como tónico cerebral, para la gastralgia, anemia, neuralgia, abatimiento, para combatir la fatiga, aunque se consumía más con fines recreativos y como euforizante sexual.

El más célebre de todos los vinos de coca fue el Vino Mariani, elaborado por el químico Ángelo Mariani, quien se hizo famoso y rico con su fórmula, que contenía 6 gramos por onza. Este vino era el preferido de celebridades como Sigmund Freud, José Martí, Jean Charcot, la reina Victoria, entre otros.

El papa León XIII quedó maravillado con el Vino Mariani, y en agradecimiento prestó su imagen para la etiqueta y concedió una medalla de oro a su inventor, por “apoyar el ascético retiro de Su Santidad”, y se cree que fue un convenio económico entre el Papa y Mariani.

Gotas y tabletas de cocaína

Los usos a partir del extracto de la hoja de coca eran diversos. Había gotas de cocaína para los dolores de dientes y muy apetecidas por los menores, quienes además de aliviarse al instante se sentían enérgicos y de buen humor, lo que agradaba a los padres.

Las tabletas de cocaína de Bayer se hicieron imprescindibles para los cantantes, oradores y maestros, por su “efecto inmediato y eficaz para calmar los dolores de garganta, afinar la voz y reanimar”, lo que hacía rendir al máximo a estos profesionales.

Las drogas sintéticas a partir del opio, heroína, morfina, además de la cocaína, finalmente fueron prohibidas, pero su prohibición dio inicio a uno de los negocios ilegales más rentables de la vida moderna.