El amor ha sido uno de los sentimientos más recurrentes en el ser humano desde el principio de su existencia. Pero fue el discurso de Sócrates, el antiguo filósofo griego, el que nos ayudó a entender mejor cómo se puede clasificar el amor según el destinatario.

Según el escitor Christopher Phillips, autor del libro Sócrates enamorado, son cinco tipos y cada uno representa algo distinto aunque es imposible separarlos.

Amor erótico o eros

Eros era considerado “el más hermoso de los dioses inmortales”, era hijo de Afrodita, la diosa griega que representaba la belleza y el deseo. En la actualidad, eros representa la atracción que sentimos por otra persona, puede ser física, erótica o sexual.

Sin embargo, la definición que hizo Sócrates de eros es un poco más profunda, ya que para él la belleza representaba una manifestación de sabiduría. De tal forma que “eros es la fuente de nuestro deseo de amarnos los unos a los otros, ya que la sabiduría es lo más bello y el amor pertenece a los bellos”.

Amor familiar o storgé

Storgé es el amor familiar. Es la manifestación de amor más intima que se puede dar entre los miembros de una familia. Es instintivo y representa la calidez del hogar, la ternura, la seguridad y el compromiso por ayudar y comprender a nuestros familiares más cercanos.

Para Sócrates, este tipo de amor era una de las principales bases de la sociedad de su tiempo ya que permitía fortalecer los lazos de “identidad, promovía la educación y el cuidado de las personas y era un camino hacia la felicidad”. Solo basta mirar a una madre o un padre cuando tiene en sus brazos a su hijo recién nacido para poder entender el storgé.

Amor al desconocido o xenía

Xenía es “el amor por el forastero”. Es un tipo de sentimiento positivo que se experimenta y se muestra hacia los extranjeros o invitados y que conlleva un alto grado de hospitalidad y compasión por alguien con el que no se tiene una familiaridad o una relación estrecha.

Este tipo de amor lo fomentaron los griegos ya que creían que el invitado o forastero podría ser un personaje importante o incluso un enviado del dios Zeus, que ponía a prueba su hospitalidad.

En la actualidad, las manifestaciones de la xenía son comunes en casos de desgracias naturales o guerras. En Nueva Orleans, con el huracán catrina, muchas familias se quedaron sin casas, y algunas otras las hospedaban sin saber siquiera sus nombres y sin buscar ningún beneficio económico.

Amor basado en la amistad o philía

Este tipo de amor representa el valor de la amistad. Para los griegos, la philía era la base de las relaciones sociales. Este amor era el lazo que unía a todas las personas de una comunidad, aldea o ciudad.

Para entender mejor la trascendencia de este amor, Aristóteles consideraba que “si los ciudadanos practicasen entre sí la amistad, no tendrían necesidad de la justicia. Así, a veces es difícil entender la distinción que se impone entre amistad y amor, ya que en más de una ocasión hemos escuchado la frase “te quiero como amigo”, cuando uno quiere una relación de pareja y lo increíble, es que esta frase representa mucho más que la palabra novios.

Amor incondicional o ágape

Este tipo de amor es el más difícil de comprender y de llevar a cabo. Implica un grado de sacrificio mayor en la persona que lo ejerce; para los griegos “era la forma más elevada del amor” porque era abnegado e incondicional.

El ágape representa entender la felicidad de la otra persona como un acto de libertad, no exige ni espera nada a cambio; ama sin limitantes ni condiciones y no busca ninguna recompensa por su acto. Es entregado y sincero aún cuando la distancia o las dificultades se interponen.

El arte de la vida o areté

Practicar todos los tipos de amor tenía una finalidad: alcanzar la areté. Este término implica una regla moral y ética que los griegos aplicaban como principio básico en su existencia. Para el académico D. F. Kitto, especialista en la Antigua Grecia, “la areté es la aspiración de sobre salir en todo, de llegar a ser alguien pero con respeto a la integridad de la vida”.

Es decir, “alcanzar la armonía no sólo en un determinado aspecto de la vida, sino en la totalidad de ella”, representa un orden de satisfacción entre uno mismo y la sociedad. Eso es amor.