Las categorías conforman el entramado lógico con el cual pensamos y hablamos. Con su ayuda ordenamos la experiencia, los recuerdos, los planes de futuro; gracias a ellas clasificamos el mundo, lo organizamos y nos movemos dentro de él. A nivel colectivo, utilizamos categorías cada vez que nos comunicamos.

Los sustantivos y adjetivos que utiliza un orador; las características típicas de un coche (potencia, peso, precio, color, número de puertas, etc.); las diferentes columnas en una tabla de una base de datos. Todas estas unidades, en tanto permiten clasificar un dominio de la realidad, son categorías.

Las categorías en la metafísica de Aristóteles

Desde que Aristóteles (siglo IV a.C.) les dedicara un opúsculo titulado precisamente Categorías, éstas han sido objeto permanente de discusión filosófica. Su origen es jurídico: kategoreîn en griego clásico significaba hablar en contra de algo o de alguien.

Por ampliación del significado, Aristóteles entiende que una categoría es una predicación de alguna característica con respecto a algo o alguien. En otras palabras, una categoría sería el referente de un predicado.

En su metafísica se entienden como modos de ser; pero no modos cualesquiera (como blanco, azul o incluso color), sino los modos más generales (como cualidad). Los escolásticos dirán más tarde que las categorías, a las que también llaman "predicamentos", son los géneros supremos del ente finito. Sin embargo, el modo en que Aristóteles las discute, y el hecho de que Categorías sea el primero de sus tratados de lógica, hace pensar que las categorías son modos lingüísticos de predicación antes que modos metafísicos de ser.

¿Formas de ser o modalidades de predicación? No hay una respuesta sencilla. El propio Aristóteles no parece darle importancia, influido quizás por una identificación ingenua (común en su época) entre el modo de ser de las cosas y el modo en que las aprehendemos.

La sustancia como categoría fundamental

Aristóteles distingue en todo ente una sustancia permanente de unos accidentes variables. La sustancia fundamenta la individualidad y unidad del ente, organiza sus accidentes y además justifica la permanencia del ente a través del cambio. Menos conocido es que a esta sustancia concreta se le llama "sustancia primera" y que hay además una "sustancia segunda".

En Categorías, II, Aristóteles formula dos distinciones que afectan a "las cosas que existen", como él mismo dice. Se trata de un intento de cruzar dos pares de conceptos con el fin de clasificar todas las realidades en cuatro tipos no vacíos y distintos entre sí. Las distinciones son éstas:

  • Toda realidad puede o bien predicarse de un sujeto (será un universal) o bien no predicarse de ningún sujeto (será un particular). Los universales son realidades cuyo nombre puede hacer de sujeto o de predicado: capital de un país, sentimiento, etc. Los particulares son realidades cuyo nombre sólo puede hacer de sujeto: París, este sentimiento de culpa.
  • Toda realidad puede o bien estar en un sujeto (será un accidente) o bien ser un sujeto (será una sustancia). Es una distinción genuinamente filosófica. Dice Aristóteles que "está en un sujeto lo que se da en alguna cosa sin ser parte suya, no pudiendo existir fuera de la cosa en la que está" (Categorías, II, 1 a 25).
De la primera distinción aprendemos que los universales, mas no los particulares, pueden funcionar como categorías. De la segunda distinción se sigue que hay ciertas realidades -las sustancias- que tienen cierta preeminencia sobre las demás. En la Edad Moderna se dirá frecuentemente que las sustancias son "subsistentes".

Al cruzar las dos distinciones se obtienen cuatro posibilidades:

  1. Accidentes universales: el conocimiento, saber leer y escribir. Se dicen de un sujeto y están en un sujeto.
  2. Accidentes particulares: este conocimiento gramatical concreto, este color blanco. No se dicen de ningún sujeto pero están en un sujeto.
  3. Sustancias universales: hombre, caballo. Se dicen de un sujeto pero no están en ningún sujeto.
  4. Sustancias particulares: este hombre individual, este caballo individual. No se dicen de ningún sujeto ni están en ningún sujeto.
Aristóteles llama "sustancias primeras" a las sustancias particulares, y "sustancias segundas" a las sustancias universales. Mientras que las sustancias primeras (las cosas concretas que nos rodean) son el objeto fundamental de su reflexión metafísica, las sustancias segundas son las que en principio (pues Aristóteles no ciempre es claro en este punto) pueden entenderse como categorías.

Las diez categorías de Aristóteles

En Categorías, IV, Aristóteles expone su famosa lista de 10 categorías. Por desgracia, no dice cómo ha llegado hasta ellas. Se limita a enunciarlas, ilustrando cada una de ellas mediante ejemplos.

  • Sustancia: hombre, caballo.
  • Cantidad: de dos codos, de tres codos.
  • Cualidad: blanco, gramatical.
  • Relación: doble, mitad, mayor.
  • Dónde: en el Liceo, en el ágora.
  • Cuándo: ayer, el año pasado.
  • Posición: yacer, estar sentado.
  • Tener: va calzado, va armado.
  • Hacer: cortar, quemar.
  • Padecer: ser cortado, ser quemado.
Esta misma lista aparece en Tópicos, I, 9, aunque allí la primera categoria no es “sustancia” sino “qué es”, traducible por “esencia”. Más problemas comportan las listas de Metafísica, V, 7, Física, V, 1, Analíticos segundos, 22. Estas tres listas reconocen sólo 8 categorías, resultado de eliminar de la lista canónica la posición y el tener.

Sustancia y accidentes

Sustancia, cantidad, cualidad y relación son las categorías más importantes. La diferencia radical entre la sustancia y el resto de categorías se entiende mejor cuando relacionamos sustancia segunda con sustancia primera: aquélla nos da la esencia de ésta, mientras que el resto de categorías sólo nos informan de aspectos accidentales.

En cuanto a las demás categorías, debe decirse que son tan necesarias como la sustancia. Pueden darse de una u otra forma, pero deben darse. Cantidad, cualidad y relación son accidentes intrínsecos a la sustancia; dónde, cuándo, posición y posesión son extrínsecos; hacer y padecer son en parte intrínsecos y en parte extrínsecos.

La cantidad afecta a la sustancia primera a través de su materia. Las cualidades de la sustancia, en cambio, son accidentes que afectan a la sustancia por medio de su forma. Y la relación es un accidente que exige referencia a una segunda sustancia.