En un mundo dominado por la globalización e invadido por carteles de Coca-Cola aún quedan muchas tribus que mantienen sus costumbres ancestrales. Muchas pueden parecer extrañas, curiosas o incluso censurables para el ojo occidental.

Antaño descritas como "primitivas", hoy la antropología trata a las culturas indígenas como lo que son, un legado cultural de cientos de años que es necesario conservar. En la diferencia está la riqueza: Cuatro tribus con costumbres que una sociedad moderna nunca aceptaría.

Los bodi, la 'tribu obesa' de Etiopía

Cada año se gastan en el mundo miles de millones de euros en cirugía estética, en la eterna búsqueda del cuerpo perfecto. Es decir, según los cánones globalizados, una figura esbelta y tonificada. Algo que según la tribu etíope de los bodi solo es el símbolo del perdedor.

Los bodi viven en el etíope valle del río Omo, donde habitan unos 200.000 indígenas de distintos grupos. Su principal particularidad es que valoran el estatus de los varones por el diámetro de su estómago: Una de las pocas culturas donde el sobrepeso es belleza y poder. Cada mes de junio, los hombres bodi participan en un ritual de obesidad que consiste en engordarse a base de sangre de vaca mezclada con leche. Y el más gordo gana y obtiene la mano de la chica más guapa del poblado, en una suerte de concurso de belleza inverso.

No obstante, la llegada de médicos en la zona está haciendo que esta tribu se empiece a preocupar por los problemas de colesterol que la obesidad causa, y puede que la tradición se acabe perdiendo. Y, aún más grave, los bodi son una de las tribus amenazadas por el proyecto de una gran presa de agua que Etiopía pretende construir en la zona con fondos del Gobierno italiano.

Indígenas korowai en la isla de Papúa, ¿los últimos caníbales?

Unos 4.000 korowai viven en la isla de Papúa, en una provincia que es parte de Indonesia. Habitan en casas situadas a varios metros sobre los árboles y están repartidos en varios clanes dispersos, algunos de los cuales no han tenido ningún contacto con extranjeros, a los que llaman "fantasmas".

Además de su peculiar arquitectura, los indígenas korowai son conocidos por ser, posiblemente, una de las últimas tribus caníbales. Se supone que estos indígenas matan y comen la carne de varones sospechosos de ser brujos, o kakhua. Según la tradición, cuando algunos miembros de la tribu caen enfermos es porque un kakhua le está comiendo las entrañas de forma mágica, y antes de morir señalará al responsable, que será cocinado y comido por el clan.

Algunos antropólogos han puesto en duda que los korowai mantengan la costumbre del canibalismo, que les ha causado ya problemas con las autoridades indonesias. Pero, situados en un territorio recóndito, y temidos por su fama, pocos policías se adentran en los dominios de estos indígenas. Varios periodistas, como Paul Raffaele de la revista Smithsonian, han recogido testimonios sobre estas prácticas, pero no están documentadas.

El lenguaje de los indígenas piraha en el Amazonas

Los piraha, una tribu de apenas 200 integrantes, viven en el Amazonas, y no tienen números ni adverbios de cantidad. El lingüista norteamericano Daniel Everett, que se instaló con su familia en el poblado piraha, intentó enseñarles a contar, pero desistieron antes de llegar al número tres. No pueden pensar en abstracto, y por tanto no tienen manifestaciones artísticas ni comprenden el concepto de divinidad. Tampoco usan el pasado y no tienen conciencia histórica.

Su lenguaje, que pueden silbar, es lo que ha hecho célebre a esta pequeña comunidad indígena, porque ha puesto en cuestión la teoría de nada menos que Noam Chomsky. El activista y lingüista americano dice que la facultad de crear oraciones subordinadas es inherente a la mente humana, y de hecho ha sido observada en todos los idiomas, en todos menos en uno: El de los piraha. Al menos según Everett, aunque su teoría ha sido rebatida en varias ocasiones por Chomsky y por sus discípulos.

Los piraha, que se llaman a sí mismos "cabezas cuadradas" -frente a los extranjeros "cabezas torcidas"- son una de las tribus del Amazonas en peligro de extinción.

Sentineleses, la tribu india que se resiste a la globalización

Unos 30 sentineleses viven en la pequeña isla de Sentinel del Norte, donde se autogobiernan a pesar de depender de la administración hindú. Y se gobiernan a sí mismos porque estos indígenas llevan 60.000 años aislados -se cree que son descendientes directos de los primeros hombres que salieron de África- y pretenden seguir estándolo.

No se sabe nada de sus costumbres, ni de su lenguaje, porque siempre han repelido violentamente cualquier aproximación del exterior. Valga como ejemplo que una de las grabaciones de los sentineleses, realizada desde un helicóptero que iba a comprobar su estado tras el tsunami de 2004, muestra a un sentinelés lanzando flechas furiosamente al vehículo.

El Gobierno hindú, que ha intentado durante décadas contactar con ellos, ha decidido finalmente dejarlos en paz, para conservar su cultura y protegerlos de enfermedades. Sin embargo, cada vez más pescadores ilegales se acercan a sus costas, y en 2006 los sentineleses mataron a dos de ellos.

Así, aunque sus costumbres resulten sorprendentes en Occidente, puede que la tendencia a proteger estas culturas tribales ayude a que no desaparezcan por completo. A pesar de que el avance del "hombre civilizado" está arrasando con su estilos de vida, estos pueblos indígenas -algunos aún nunca contactados- tienen reconocidos sus derechos y quizás puedan mantener sus tradiciones. El tiempo, aunque tribus como los piraha no lo entiendan, lo dirá.