Las dificultades y trabas burocráticas para crear una empresa en España son muchas, aunque con la crisis, el Gobierno ha intentado reducir al máximo todos los trámites, con el único fin de posibilitar la creación de empleo.

Pero más allá del tamaño de la empresa y del sector en el que realiza su actividad, por el que se abonan todas las tasas e impuestos y se solicitan todos los permisos, en el momento de creación de la misma, todas, sin excepción, debían de abonar la cuota que le presentaba la Cámara de Comercio de su provincia, hubieran o no utilizado los servicios de dicho organismo.

Un impuesto camuflado por servicios no solicitados a la Cámara de Comercio

Muchos de los nuevos empresarios ni habían oído hablar de las Cámaras de Comercio, cuando recibían el recibo, y se negaban a pagar lo que consideraban un impuesto más, camuflado con el nombre de recurso cameral. Pero si era rechazado su abono, durante el plazo de pago en periodo voluntario, lo recibían por Hacienda, con los recargos correspondientes y avisos de embargos de sus cuentas bancarias.

El pago era obligatorio y, muy pocos empresarios, especialmente los pequeños y los autónomos, entendían esa afiliación obligatoria a una entidad, en la que no habían solicitado estar ni habían solicitado sus servicios.

El recurso cameral que cobraban las Cámaras de Comercio, ya es voluntario

El pasado día 1 de diciembre el líder de la oposición, Mariano Rajoy, preguntó al presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez, sobre "si pensaba tomar alguna medida para remediar la grave situación por la que pasan los pequeños empresarios, especialmente los autónomos".

En la respuesta del Presidente del Gobierno, entre varias medidas que beneficiaban al colectivo, pasó desapercibido para muchas personas, el anuncio que indicaba que: “Las cuotas a las Cámaras de Comercio, llamadas recurso cameral, dejarán de ser obligatorias, pasando a ser voluntarias”.

En ese momento a miles de autónomos, agrupados en muchas asociaciones por toda España, se les pusieron los ojos como platos y no daban crédito a los que escuchaban. No se podían creer que, aquello por lo que habían estado luchando desde tantos años, con recursos de todo tipo por considerarlo ilegal, como era el no desear pagar la cuota a la Cámara de Comercio de su provincia, ya que no utilizaban sus servicios, el Presidente de Gobierno lo solucionaba, en unos segundos, con un simple comentario: “La cuota pasará a ser voluntaria”.

Las Cámaras de Comercio se oponen a la medida

Mientras la mayoría de los empresarios lo celebraban, entendiendo que el Gobierno recogía el sentir de la mayoría de los autónomos, los dirigentes actuales de las Cámaras de Comercio y, especialmente los trabajadores de las mismas, ponían el grito en el cielo y profetizaban que esa medida es el “fin de las Cámaras y el final de sus puestos de trabajo".

Aunque siempre contaran con los empresarios que, voluntariamente, quieran pertenecer a dichas entidades. Y seguir beneficiándose de los servicios que proporcionan, tanto para la creación de empresas, como para la exportación de productos o realización de cursos.

Los autónomos a favor de eliminar una cuota por un servicio no solicitado

Por el contrario, asociaciones de trabajadores autónomos, como los taxistas y las pequeñas y medianas empresas (pymes), no esconden su satisfacción por la desaparición de la obligación de pagar, lo que muchos de ellos llaman el "impuesto revolucionario". Estar “afiliado” a una entidad y pagar una cuota sin haberlo solicitado y sin recibir ni una sola comunicación personal de los servicios que puede prestar, era algo que no entendían.

Y menos que les remitieran a los anuncios que las Cámaras de Comercio incluyen en los diarios, para conocer sus actividades. Entienden que ya existen diferentes asociaciones de empresarios, a las que voluntariamente se pueden apuntar, para solucionar sus problemas.

Y la mayoría de ellos confía que el Gobierno siga apostando de manera clara por el colectivo, dada la importancia que tienen para la economía del país. A la aprobación del Estatuto del Trabajo Autónomo, se une ahora la eliminación de este impuesto que un gran número de autónomos no deseaba abonar. Facilitará sin lugar a dudas, el nacimiento de empresas, al desaparecer una traba más ya que, aunque las cantidades que se abonaban, por los empresarios pequeños, no eran muy grandes, la sensación de que les "robaban" esas cantidades si lo eran. Hoy, en nuestra democracia, no tenía sentido la obligatoriedad de pertenecer a las Cámaras de Comercio.