Según el filósofo español José Gaos (Gijón, 1900 - México, 1969), todos los grandes procesos de renovación cultural y política ocurridos desde el siglo XVIII en adelante, en España y América, pueden ser agrupados en un solo movimiento, con un solo deseo común de liberación.

La Gran Revolución Hispano-Americana

''Este movimiento se hizo decisivamente político y triunfó como tal en las colonias del Continente a principios del siglo XIX. En las colonias de las islas antillas se hizo movimiento político crecientemente poderoso a lo largo del mismo siglo, para triunfar hacia su final en las últimas colonias.

''En la Península, y a lo largo del siglo pasado y lo que va del presente, persistió, y se ensanchó y elevó y ahondó, como movimiento espiritual y se tradujo en movimientos políticos, en los movimientos constitucionales y liberales y en los movimientos republicanos que terminaron en la Primera y la Segunda República, pero como movimiento político, no ha triunfado todavía'' José Gaos, ''Pensamiento de lengua española'', México, 1945. Citado por José Luis Abellán, El exilio de 1939: la actitud existencial del transterrado, Universidad Complutense, Madrid, 1999-2000.

Como la beata chilena Laura Vicuña, esta Revolución tiene dos rostros: uno en el Continente, otro en la Península; uno entre las élites de linaje hispano, otro entre los pueblos de linaje indígena; uno entre los hijos de la aristocracia, los patricios; otro entre los hijos de los más humildes, la plebe, o ''chusma''; dos rostros geográficos, dos rostros étnicos, y dos rostros sociales, por no decir muchos.

Una Revolución auténtica, inédita, desconocida e incomprendida

En su origen y espíritu, la Revolución hispano-americana no tiene una gota de ''marxismo''. Por eso, para comprenderla, se revelan inútiles y dañinos los modelos teóricos promovidos desde 1968 por el Secretario de Estado Henry Kissinger, como ya vimos en un artículo anterior.

Las primeras expresiones de odio social en un contexto revolucionario son anteriores a 1825: datan de la Independencia. Es la Revolución de Independencia de 1808-1820 la que pone al desnudo las contradicciones sociales. Los primeros proyectos de reforma agraria, los de 1810-1815, representan una radicalización del programa reformista agrario español, que ya en el siglo XVIII, la dinastía de los Borbones tuvo dificultades para aplicar.

Luego de 1825, aparece, increíblemente, el estigma de ''comunista'' en documentos que son anteriores a la difusión del Manifiesto Comunista de Karl Marx. Estigma usado por las oligarquías esclavistas de toda América para combatir a los demócratas abolicionistas.

La realidad es que los marxistas reunidos los días 24 y 25 de noviembre de 1912 en Basilea, ni siquiera detectaron que las revoluciones hispano-americanas del siglo XIX eran, además de revoluciones políticas, revoluciones sociales auténticas. A ellos, tan interesados en organizar una revolución, les pasó totalmente inadvertida la Revolución Mexicana de 1910, que transcurría delante de sus ojos.

Revolución que Estados Unidos, en alianza con algunos actores locales, se encargará de aplastar; primero por medio del injerencismo y la corrupción, y luego por medio de la droga, el narcotráfico y el tráfico de armas, como denunció hace 2 años el ex Presidente Calderón. Es el 11-S permanente del pueblo mexicano.

Las primeras y más profundas revoluciones sociales de la historia

''Hay cinco documentos en los cuales se exteriorizaron las necesidades y aspiraciones del pueblo mexicano [entre 1906 y 1917] [...]. Es interesante observar que en ninguno de tales documentos, asoma siquiera la terminología socialista europea, ni se advierte, por supuesto, la influencia de las doctrinas de Owen, Fourier, Saint Simon, Blanc, Proudhon o Marx, ni del socialismo utópico, ni del socialismo científico.

Todo esto demuestra la mexicanidad de la Revolución Mexicana y su independencia de ajenas corrientes de pensamiento económico-social. Fue un movimiento nacido de la entraña machacada y lancinante del pueblo que, lógicamente, tuvo sus profetas, tribunos y caudillos''.

Esto es así hasta tal punto, que los lugares donde surgieron los programas sociales más revolucionarios del siglo XX, figuran ya en códices hispánicos que son copia de códices prehispánicos. Tal fue el caso de Anenecuilco, situado en Ayala, Morelos, México, patria del guerrillero indígena y campesino Emiliano Zapata.

Este pueblo aparece ya en el Códice mendocino como tributario de los aztecas. En 1607, luego de luchar por mantener su identidad e independencia, recibió del Virrey Luis de Velazco la ''merced de tierras''. Pero ese mismo año se la quitó para dársela a la hacienda ''El Hospital''. Los de Anenecuilco no se resignaron y mantuvieron sus reclamos. Lo que allí ocurrió, pasó también en muchos otros lugares de México y de Hispanoamérica (Ver documental).

La primera revolución social del siglo XX

''Los campesinos de Anenecuilco, su aldea, casitas de adobe y palma seca salpicadas en la colina, han hecho jefe a Zapata y le han entregado los papeles del tiempo de los virreyes, para que él sepa guardarlos y defenderlos. Ese manojo de documentos prueba que esta comunidad, aquí arraigada desde siempre, no es intrusa en su tierra''.

''La comunidad de Anenecuilco está estrangulada, como todas las demás comunidades de la región mexicana de Morelos. Cada vez hay menos islas de maíz en el océano de azúcar. De la aldea de Tequesquitengo, condenada a morir porque sus indios libres se negaban a convertirse en peones de cuadrilla, no queda más que la cruz de la torre de la iglesia. Las inmensas plantaciones embisten tragando tierras, aguas y bosques. No dejan sitio ni para enterrar a los muertos. -Si quieren sembrar, siembren en macetas''. Eduardo Galeno, Memoria del Fuego III. El siglo del viento.

De esta experiencia social surge el programa que ningún Henry Kissinger, ningún teórico del anticomunismo y de la Guerra Fría podrá entender jamás y por el contrario combatirá de forma despiadada: ''Tierra y Libertad''. Libertad y Tierra, Tierra y Libertad, es lo que piden ahora mismo los campesinos de Brasil, Chile o Paraguay. Continuaremos en otro artículo.

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